POR LA PAZ

Amor: Un legado de paz en el fragor de la guerra


   
     

 

 

 

Contexto...La era del terror

El Oriente Antioqueño, ha vivido en los últimos años la intensificación del conflicto armado por ser  el centro del sistema de interconexión eléctrica de todo el país.  Desde finales de los ochenta, Las Farc aparecieron en el oriente; a principios  de los noventa la  guerrilla del Eln incursionó en la región que circunda los embalses  y desde mediados de los años noventa, los grupos paramilitares intensificaron el conflicto ejecutando masacres, secuestros y desplazamientos, lo que arroja un alto número de víctimas cuyo número exacto no se conoce aún… Hoy la sociedad organizada está construyendo nuevos escenarios de paz y reconciliación, en los cuales las mujeres son  protagonistas en la reconstrucción del tejido social.

 

Por Carlos Alberto Rivera Carrillo*

carlos@laesquinaregional.com

María Stella González sabe que la guerra no se va a terminar de la noche a la mañana. Así que ella y las demás compañeras de la Asociación de Mujeres del Oriente Antioqueño, Amor, seguirán interponiéndose a la violencia, contribuyendo al proceso de cambio de la región. Actualmente, son casi dos mil asociadas que con una paciencia insobornable trabajan día tras día, para entregarles a sus hijos y a sus nietos, un legado de paz entre el fragor de la guerra.

Camino a su casa, ubicada en la vereda Las Mercedes, a unos quince minutos de Marinilla, se disculpa por haberse retrasado con la hora de nuestra cita, afirmando que adelantaba las gestiones para que sus padres no perdieran la cobertura de salud otorgada por el Sisben. Al acercarnos a su vivienda, saca un brazo por la ventanilla del carro y me indica el lugar donde todo empezó; una casa blanca rodeada de árboles y flores que funcionó en una época como jardín infantil y luego gracias a la gestión de todas las mujeres de la vereda se convirtió en un hogar infantil del Bienestar Familiar.

 “Desde hace 30 años, me interesé por las comunidades. No he tenido estudios secundarios, pero creo que la universidad de la vida me ha enseñado tanto, que estos aprendizajes son mi vida. Comencé con un grupo de mujeres a trabajar por los niños de la vereda y fui jardinera voluntaria”.

Ya en su casa, que en realidad son tres, pues allí está la suya y la de sus dos hijas con sus respectivas familias, se anima con los recuerdos de los inicios de aquel trabajo que transformó las condiciones sociales y culturales de las mujeres de su región. “Luego de siete años, entre las jardineras que quedamos, pensamos en  un futuro, y vimos la necesidad de conformar una organización, porque en ese momento estábamos muy invisibilizadas y los hombres eran los que tenían el poder. Así surgió la asociación de mujeres en cada municipio”.

La unión de las mujeres y el apoyo de organizaciones no gubernamentales como Conciudadania, fortalecieron esta iniciativa a través del proyecto “Pensando en mujeres”.  El mismo que les permitió iniciar la transformación de los roles de género dentro de la sociedad tradicional antioqueña. También les ha garantizado el acceso a espacios públicos y a intervenir en escenarios políticos,  participando en los planes de gobierno y en las consultas programáticas de los candidatos a cargos públicos de los diferentes municipios.

 

“No quiero ser luz en la calle y oscuridad en la casa”

En sus inicios, treinta mujeres se propusieron capacitarse para entender qué era lo público, cómo se ejercía la ciudadanía, cómo se realizaba la gestión pública y qué era tener una mirada con perspectiva de género. A raíz de esto se vio la necesidad de pensar en una organización que abarcara todas las demás pequeñas asociaciones. “... le buscamos y le buscamos nombres, hasta que encontramos que la palabra apropiada era Amor; Asociación de Mujeres del Oriente Antioqueño”, esto se logró a través de un concurso que se realizó al interior de la asamblea de la asociación.

Esta organización de carácter regional, de enorme incidencia en los 23 municipios que conforman la región del Oriente Antioqueño, está constituida desde hace catorce años y en la actualidad tiene cerca de dos mil asociadas. Nadys Milena Londoño, del municipio de La Unión y miembro de la junta directiva afirma que “Amor es un modelo de red regional que pretende involucrar a todos los sectores de mujeres, tanto campesinas como urbanas, y madres comunitarias, entre otras, para fortalecer un modelo incluyente. Tiene dos apuestas claras para el territorio que son el desarrollo humano sostenible y el horizonte de reconciliación”.

Hoy están seguras de que han contribuido al cambio en la cultura patriarcal antioqueña, “... esa cultura que está ahí tan arraigada y que no nos damos cuenta siquiera que existe...” afirma Teresita Marín, quién es la representante del municipio de Marinilla.

“Nosotras no estamos contra los hombres, nosotras estamos contra un modelo cultural que nos afecta. Entonces tenemos un proyecto que tiene un propósito incluyente, de mucha aceptación por la diferencia. Eso es lo que nos hace ser una organización distinta a otras organizaciones a nivel del país”, termina diciendo Nadys Milena. Esto lo confirma Jairo Velásquez, esposo de la actual representante legal de la organización, Aseneth Muñoz: “Es tan duro y tan fuerte el trabajo que hacen, que el impacto es  grande. Nos está generando un desarrollo social, económico y político”.

Pero si bien se propusieron intervenir lo público, no olvidan jamás el ámbito familiar. La familia de María Stella González la admira no sólo por su entrega como esposa, madre y abuela; sino también como la mujer que lucha desde su compromiso social. Ella está convencida que hay que cambiar primero en el hogar, transformarse así mismo, para después darle a los demás enseñanzas, compartir experiencias y contribuir a que comiencen a cambiar sus vidas, sin dejar de reconocer que todavía hay muchas limitaciones, como la cultura patriarcal, la gran influencia de la religión católica y la falta de recursos.  Para ella debe haber una armonía entre lo público y lo privado y por eso afirma, “no quiero ser luz en la calle y oscuridad en la casa”

 

¡Otro Oriente es posible!

Desde Amor se han emprendido muchas estrategias para cesar los episodios de violencia que durante mucho tiempo se vienen presentando en la región. Hace dos años en un encuentro de víctimas por la reconciliación, en el municipio del Peñol, realizaron demostraciones de rechazo a las acciones violentas de los armados. 

Una de ellas es la Campaña de la Luz, en la que todas las mujeres con sus familias todos los primeros viernes de cada mes, a las 7 de la noche, prenden una vela con este lema: “No más, ni una víctima más, nunca más. ¡Otro oriente es posible! en paz”, campaña que se viene desarrollando desde marzo de 2006  en los 23 municipios del Oriente Antioqueño. Buscan que con el tiempo más gente se vincule y sea una gran voz la que rechace los actos violentos.

Una de las actividades de María Stella en Amor, consiste en la construcción de un horizonte de reconciliación para el Oriente Antioqueño. Uno de los escenarios desde el cual se busca este objetivo es el acompañamiento psicosocial, que consiste en brindarles a las víctimas espacios de encuentros de mujeres, en los cuales elaboren el duelo por la pérdida de sus seres queridos a causa del conflicto armado y forjen un futuro compartido, que no recree la intolerancia y la injusticia de la guerra que han vivido. Este proceso implica el reencuentro de personas que se han enfrentado en el pasado, pues muchas de las familias de una misma vereda, tuvieron a sus hijos en alguno de los grupos armados, y también en el ejército, caso que se presentaba hasta en una misma familia.

 “Con esta violencia tan encarnada que vivimos,  necesitamos mujeres que ayuden al trabajo psicoafectivo con las víctimas. En los municipios más violentos como San Luis, San Francisco, Cocorná, Argelia y Nariño se escogió a cuatro promotoras, y de los municipios del altiplano, se escogieron a dos. Por Marinilla quedé yo. Hice un trabajo lindo, me gradué como Promotora de Vida y Salud Mental – Provisame”.

Para lograrlo, María Stella tuvo que realizar 20 “abrazos” como llaman a las sesiones de grupo de apoyo mutuo con víctimas directas de la violencia. “Contribuir a este proceso me ha traído una satisfacción muy grande, pues no sólo se ha generado la visibilización de las víctimas y de su dolor, sino que ha permitido la conformación del comité de víctimas desde donde se está trabajando por sus derechos”.

Luego de involucrarse en el proceso, una de estas víctimas; Ana Clavijo, quién no tiene noticias de su hijo desaparecido desde hace casi seis años, se  siente más acogida por la sociedad. “Todas sentimos el mismo dolor, lo que siente la una siente la otra; unas porque sus hijos están muertos, otros porque, como yo, tenemos nuestros hijos desaparecidos, pero la mayoría tienen algún familiar muerto”.

El trabajo de este grupo de mujeres no se limita al acompañamiento psicosocial. Para sus asociadas, Amor es una organización comprometida con las víctimas. Ha acompañado a la población después de las masacres y de las tomas. “Vestidas de negro hemos ido hasta esos municipios, diciéndoles que no están solos”, recuerda Nadys Londoño. “Creo que ese acompañamiento en medio del conflicto es fundamental, porque la guerra nos quiere desarticular y nosotras seguimos tejiendo vida en medio de la muerte”.

“Antes las víctimas no salían de sus casas,  sus voces eran silenciosas y ahora podemos decir que no sólo en el municipio de la Unión, sino en el Oriente entero, el dolor se ha hecho público. Las víctimas son más visibles, yo creo que este es el camino, o uno de los caminos que se acerca o que de alguna forma da luces para un horizonte de reconciliación. Es imposible pensar en la reconciliación sin la voz de ellas. Entonces, lo que hemos hecho es que se organicen, se visibilicen y que toda la ciudadanía se una a su clamor, a su dolor; porque la guerra en el Oriente nos ha afectado a todos y a todas”. Afirma Nadys Londoño.

María Stella, como muchas otras mujeres, también ha sido víctima del conflicto, recuerda el asesinato de su yerno, el primer esposo de su hija mayor, a manos de los actores armados y la situación que vivió en la vía a Cocorná, cuando la guerrilla de las Farc destruyó tres puentes, luego de la ruptura de las negociaciones en el Caguán. Iba a un encuentro de mujeres a acompañar un proceso de formación ciudadana para la participación, que buscaba darles herramientas para acceder a los espacios públicos, cuando tuvo que presenciar el momento de la voladura de uno de los puentes de la vía, pero cruzó de cualquier manera y logró llegar a su destino.

En el estar de su casa, reflexiona sobre las emociones que le produce trabajar con el dolor y sobre todo sus reacciones frente a la adversidad. “Esa ha sido mi cualidad y a la vez mi defecto, porque en unos momentos, ser susceptible ante el dolor y las penas de los demás, es bueno; pero echarse las cargas y las penas encima, ha sido como un defecto, como una debilidad. Pero lo que pasa es que desde que estoy trabajando con la comunidad y más ahora que soy Promotora de Vida y Salud Mental, el dolor de las víctimas y frente a tantas injusticias, no puedo negarme a ser susceptible a lo que le pasa a los demás seres humanos”.

“Cuando la mujer entra en escena ya estamos contribuyendo a la paz, cuando la mujer es dueña de su vida, de su cuerpo, cuando se interesa por las cosas que hay en su municipio, estamos contribuyendo a la paz. Que una organización permanezca trece años en medio de tantas dificultades que nos ha ocasionado la guerra, que estemos aún trabajando unidas, eso es contribuirle a la paz”. Sostiene Nadys Londoño. Para ellas, hoy los retos son políticos y humanitarios.

Retos políticos porque un gran número de las asociadas aspiraron a escaños en los consejos municipales; y en los municipios donde no se han postulado, han logrado concertar con los diferentes candidatos agendas programáticas y planes de gobierno. Aunque muchas de ellas no pierden la esperanza de llegar al escaño más alto del municipio, así lo afirma Gloria Inés Quintero: “Ser la alcaldesa de San Vicente, ese es mi objetivo. Pienso que a esto se le puede dar un final con toda la pompa que se merece, teniendo mujeres en las alcaldías”. Retos humanitarios, porque buscan resarcir a las víctimas de todo el Oriente, que en su mayoría son mujeres y al hacerlas visibles, también están protegiendo su integridad y sus vidas.

En el portal de su casa, al término de nuestra entrevista, María Stella piensa que esas semillas sembradas en los círculos de convivencia y en las asambleas comunitarias que desarrollan día a día, son semillas de paz y reconciliación. “A veces pienso que lo único que yo puedo hacer en estos momentos es dictar mis talleres, brindar mis “abrazos”, y trabajar con la comunidad, porque al fin y al cabo, todos esos esfuerzos acaban incrustándosele a uno en el alma.”

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Para la sociedad antioqueña, el trabajo que ha realizado Amor es reconocido en todos los sectores de la sociedad. La Esquina Regional y Reporteros de Colombia quisieron conocer una voz del sector gubernametal, acerca de la labor que adelanta esta asociación de mujeres y la importancia para la paz en la región. Hablamos con Mauro Palacio Morales, Asesor de Paz de la Gobernación de Antioquia durante la pasada Administración.

L.E.R. / R de C.: ¿Cuál considera que es el aporte a la construcción de una cultura de paz y a un horizonte de reconciliación en el Oriente Antioqueño que realiza Amor?

M.P.M.: La trayectoria de esta organización, la cobertura que tiene en los 23 municipios del Oriente Antioqueño, y el compromiso asumido para darle solución a sus problemas como mujeres víctimas del conflicto y la lucha por sus derechos, humanos y políticos, a través de la participación ciudadana activa, han contribuido no sólo al desarrollo de la región, sino también, a un cambio cultural en el concepto de la participación de la mujer en la solución pacífica del conflicto y en la búsqueda de su subsistencia y la de sus familias. Así mismo, el accionar de Amor ha logrado posicionar a la mujer en política, ejerciendo desde lo público el liderazgo del desarrollo regional y municipal.

De la misma forma la creación del proyecto “Promotoras de Vida y Salud Mental” –Provisame– ha contribuido a un verdadero escenario de reconciliación, toda vez que las mujeres capacitadas para dar atención en “primeros auxilios emocionales” a las víctimas del conflicto han logrado en ellas un cambio de actitud frente a la vida y frente a las demás personas, incluidos sus victimarios.

Toda esta situación ha creado un ambiente de convivencia en la región y un avance importante en la cultura de la No violencia.

L.E.R. / R de C.: ¿Cómo lograr que ésta sea una experiencia replicable en otras regiones del país o articularla a procesos de paz y reconciliación nacional?

 

M.P.M.: Estoy convencido que esta propuesta que nació en el Oriente Antioqueño, producto de la necesidad de la defensa de los derechos de las mujeres, puede ser replicada en las demás regiones del departamento de Antioquia y por qué no decirlo en el resto del país. Para lograrlo es necesario insertar dicho proceso dentro de una política de gobierno, para que a través de un trabajo conjunto entre éste y la organización de mujeres y adicionalmente con el apoyo del sector privado y organizaciones no gubernamentales, se logre replicar dicha propuesta, sobre todo en regiones donde el conflicto ha sido y aún es muy fuerte y donde las víctimas, que en la mayoría de los casos son mujeres, no tienen organizaciones y no han sido atendidas adecuadamente.

* Antropólogo con Especialización en Comunicación para el Desarrollo ____________________________________________________________________________________

                                                                      

                                                                 Embajada de Suiza

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                                                                 Comunicado Público

La Asociación Regional de Mujeres del Oriente “Amor” hace público que el día 23 de abril de 2008,  en horas de la noche se llevaron de nuestra oficina ubicada en el centro administrativo Nº 2 del municipio de Marinilla, Antioquia, nuestro equipo de oficina con información que compete solo al trabajo adelantado por  la organización.

Este  hecho nos preocupa por el ambiente hostil que se vive en el país, frente a las organizaciones sociales.

Reiteramos que nuestra razón de ser es la defensa de los derechos de las mujeres.

Nuestro trabajo apunta a la construcción  de  un horizonte de reconciliación y a un desarrollo humano con equidad. 

 

 


 
 
 

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