DESDE LA OTRA ORILLA

 

Venezuela: la lección de los estudiantes

   
     

 

 

 

Esta es la crónica de lo que nadie se imaginó en la Venezuela de Chávez. El relato de un estudiante que evoca los momentos previos al 2 de diciembre de 2007. Acontecimientos que permitirían consolidar un movimiento estudiantil que  le cambiaría radicalmente el panorama político al Gobierno. Una lección que se empezó a gestar tras el cierre de Radio Caracas Televisión.

Por Edwin Miguel Camargo León*

edcamargo_27@hotmail.com

Desde que el Presidente Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales de diciembre de 2006 aumentó su discurso radical. Y prueba de ello, fue  hablar de la no renovación de la concesión al primer canal de televisión de Venezuela y el de mayor rating: Radio Caracas Televisión, RCTV.

Este anuncio trajo consigo una serie de manifestaciones por parte de un gran número de venezolanos que se oponían a la decisión que fue considerada como un atentado a la libertad de expresión; sin embargo, los esfuerzos fueron infructuosos, y el 27 de mayo el canal de televisión más popular de Venezuela salió del aire. Lo que nadie se imaginó, era que ese acontecimiento permitiría consolidar un movimiento estudiantil que  cambiaría radicalmente el panorama político regional.

El clima político fue en aumento a medida que el Gobierno descalificaba al movimiento estudiantil que salía a manifestarse. No era extraño que los diputados de la Asamblea Nacional se burlaran de nosotros que con nuestras manos blancas al aire, con franelas estampadas con SOS y portando la bandera al revés, pedíamos que la Comisión Interamericana Para los Derechos Humanos se pronunciara a favor de los manifestantes y por lo que se pretendía, pero ese aval nunca llegó.

El Presidente ya había anunciado la necesidad de una reforma constitucional para poder reforzar el Socialismo del siglo XXI, lo cual mantuvo alerta al movimiento estudiantil pues el temor era que la propuesta que presentaría a puño y letra el Presidente Hugo Chávez Frías, estaría cargada de pretensiones totalitaristas que buscando perpetuarse en el poder, excluirían a la disidencia venezolana.

El movimiento estudiantil ya era una realidad

En el momento en que se presentara la reforma al país se acabaría la incertidumbre, ya estaba claro lo que contenía la reforma. El siguiente paso era buscarla para leerla, debatirla, y es allí donde hace frente nuevamente el movimiento estudiantil. Teníamos claro que esta vez no íbamos a permitir que se burlaran de nosotros, que nos descalificaran, y la mejor manera de lograrlo, era debatir la reforma en las aulas de clases o en cualquier plaza donde se nos diera la oportunidad.

El ataque por parte del gobierno no se hacía esperar, pero seguíamos sin caer en provocaciones, la idea era agotar todos los medios posibles para que no se diera la reforma pues para nosotros y muchos constitucionalistas ésta era anticonstitucional, ya que la bandera del Gobierno era que en ella se le daba más poder al pueblo, pero para la disidencia, era la forma y el fondo para que el presidente concentrara más poder.

Sin embargo, nuestra propuesta era que la reforma no se eligiera en bloque, sino votar artículo por artículo y cambiar la fecha de diciembre para febrero y así poder debatirla, pues todo el pueblo no la conocía y estaba en juego el futuro del país.

Por ello, se propusieron varias marchas en todo el país hacia las sedes del Consejo Nacional Electoral, y aunque teníamos claro que la decisión era de la Asamblea Nacional, la plenaria no consideró la moción y agregó 36 artículos más a los 33 propuestos por el Presidente. Y fue desde ese día que las manifestaciones dieron un giro radical, pues mientras en el estado Táchira y en Caracas marchábamos hacia el CNE la policía se preparaba para impedirnos el acceso. Allí ocurrió un enfrentamiento que duró más de una hora hasta que logramos entregar el comunicado.

De cánticos y consignas  a perdigones y gas lacrimógeno

A nivel nacional el moviendo estudiantil se tomó las calles. El 31 de octubre la marcha avanzaba hacia el CNE de San Cristóbal, capital del estado Táchira. En ella iban profesores y estudiantes de todas las universidades del estado: La Universidad Nacional Experimental del Táchira, UNET, la Universidad Católica del Táchira, UCAT, El Instituto Universitario de Tecnología, IUT y La Universidad de Los Andes Táchira, ULA. Pero a una cuadra de la sede del rector electoral se encontraban apostados efectivos de la policía regional con sus trajes antimotines.

Los profesores y las mujeres empezaron a retroceder por temor, pues los policías portaban armas para disparar el gas lacrimógeno y perdigones; parecía que iban a la guerra. La provocación fue inminente. Sin embargo, los estudiantes no nos dejamos amedrentar, le exigimos a Abel Aguilar, comandante de la Policía del estado Táchira, el acceso hasta el CNE para  entregar un comunicado, pero debido a la negativa de las autoridades, pasamos a la fuerza.

Ese día el malestar se apoderó del movimiento. Los estudiantes retornamos a nuestras casas de estudio a realizar asambleas. El mensaje fue no repetir los mismos errores, esta vez no se burlarían del estudiantado. Ese día, entrada la tarde, un grupo de estudiantes detuvieron el primer vehículo, perteneciente a CANTV y lo quemaron. A los pocos minutos se presentó la policía en el lugar y empezó un enfrentamiento que duró más de dos horas. Desde entonces, en todo el país cambiaron las manifestaciones.

Un conflicto estaba en ciernes. Se esperaba que el Gobierno tratara de apaciguar los ánimos, pero no fue así. Los estudiantes nuevamente fuimos descalificados, tratados como fascistas, lacayos del imperio, niños de papi y mami manejados por los partidos políticos tradicionales, apátridas, etcétera, etcétera. Esto en vez de solucionar el conflicto fue un aliciente más para seguir la lucha en las calles. Ya no había temor.

El Presidente hizo un llamado a los” estudiantes Bolivarianos” para que defendieran la revolución y eso trajo como consecuencia que supuestos estudiantes en motos dispararan con armas de fuego contra varios recintos universitarios. Debido a la amenaza de intervención de las universidades por parte del Gobierno, los estudiantes decidimos permanecer en las universidades, no las abandonamos. Esa era la tarea a cumplir.

A través de los medios regionales se informó que los estudiantes no saldrían de las casas de estudio, que defenderían la autonomía universitaria. Muchas personas se acercaban, unas a pie, otras en vehículos con comida: arepas, pan, queso, jamón, jugo de naranja, refrescos, agua, vinagre para protegernos del gas y cauchos para mantener la fogata encendida. Desde afuera se escuchaban gritos de aliento: ¡Sigan luchando hijos, que muchas personas estamos con ustedes, los acompañamos con el corazón! Una parte de la población estaba con los estudiantes, y fue ese un gran compromiso que no nos negamos a aceptar.

Las mujeres: las heroínas que nadie nombra

                                              

Fotos Edwin Miguel Camargo León

Las mujeres jugaron un papel fundamental en este conflicto. Los hombres se enfrentaron con la Policía y la Guardia Nacional, y los estudiantes con piedras. Los uniformados nos encaraban con perdigones y disparaban el gas lacrimógeno, era una batalla dispareja, pero no nos rendimos. Cuando los estudiantes poníamos las rodillas en el piso, ahogados por tanto gas, de la nada aparecían ellas, cargando en una mano la botella y en la otra, pañuelos impregnados de vinagre para sacar de los gases a los afectados. Demostraron que la mujer venezolana a parte de su belleza, tiene un coraje a prueba de todo.

En muchas oportunidades permanecían a las afueras de las universidades y bajaban a llevar refrescos o agua. Ellas también se encargaban de la comida. Pacientemente buscaban un lugar retirado para poder preparar los alimentos que habían llevado personas que nos apoyaban. La idea era que no se quedara nadie sin comer.

Ya era una batalla de todos. El movimiento estudiantil no sólo desafiaba a las autoridades sino que daba a conocer el contenido de la reforma. El escenario no importaba. Daba igual una buseta, el mercado público, una plaza; el objetivo era despertar a los escépticos, a los confundidos, mostrarle al país que una cosa era lo que decía el Gobierno de los estudiantes, y otra, la realidad; que ellos también eran pueblo, y no lacayos del imperio, la prioridad era y es el país, y con ese ideal esperamos los comicios del 2 de diciembre.

A defender el voto

El otro paso del movimiento estudiantil era defender el voto y con ello darle confianza a los que creían que se podía presentar un fraude debido al temor e incertidumbre que manifestaban por las máquinas capta huellas. Pero el mensaje era claro: ¡Salgan a votar que entre todos cuidaremos los votos!

El domingo 2 de diciembre desde las seis de la mañana los estudiantes de todo el país nos encontrábamos en las comunidades vigilando el proceso electoral. La mayoría portaba franelas blancas en las que fue estampado un círculo negro que tenía de fondo una mano abierta en señal de paz. Ahí permanecimos hasta que empezó el conteo en todos los centros de votación. Pero la tarea era no retirarse sin las actas, esa era la única prueba del resultado electoral.

El objetivo posterior al desenlace de los comicios era calmar a los opositores, que al escuchar que en algunas mesas se conseguía ganar, gritaban y cantaban consignas. El papel fundamental era apaciguar a la población para evitar un enfrentamiento. ¿Pero cómo contener la emoción si nunca antes se había podido vencer al Presidente? No sabemos muy bien cómo pasó pero la gente se controló.

A las cinco de la tarde se cerraron los centros de votación pero fue hasta la una y media de la madrugada cuando se dio el primer boletín oficial. Nadie dormía, todos esperábamos que Tibisay Lucena, Presidenta del CNE diera el resultado. Cuando la rectora anunció que el NO había logrado 4 millones quinientos mil votos y el SI  4 millones trescientos mil, el júbilo fue inminente.

Los juegos artificiales aturdían, parecía que se conmemoraba la entrada del año nuevo, pero la celebración era por la victoria de la democracia. Todos, estudiantes y sociedad civil, con las manos abiertas y en coro al unísono gritábamos:”estudiantes, estudiantes” y en las caravanas, el himno que inspiró al movimiento: “Me gustan los estudiantes” interpretado por Soledad Bravo:”Que vivan los estudiantes, jardín de nuestra alegría, son aves que no se asustan de animal ni policía. Y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría. Caramba y zamba la cosa ¡que viva la astronomía!”.

El trabajo está hecho. Valió la pena tantas tardes soportando el sol inclemente. Valió la pena dormir nada y comer poco. Valió la pena soportar el gas lacrimógeno y los perdigones. ¡Vale la pena creer en los ideales! El movimiento estudiantil buscaba respeto y tuvo como resultado, un No al proyecto de  reforma del Presidente Hugo Chávez Frías.

Un triunfo de “mierda” vs. una derrota de coraje

El 5 de diciembre el Presidente, Hugo Chávez Frías, sorprendió a propios y extraños al señalar que  la derrota sufrida a su propuesta de proyecto de reforma del 2 de diciembre, era una derrota de coraje, mientras descalificó a los opositores catalogando al resultado, como una victoria de “mierda”.

Además, días antes les había pedido a sus seguidores que propusieran la reforma nuevamente, pues consideraba que el pueblo era confundido por los medios de comunicación y afirmó que la derrota fue un strike del imperio, pero que no podría poncharlo. Sin embargo, esta petición es anticonstitucional ya que el artículo 345 de la Constitución Bolivariana de Venezuela dice que “…Se declarará aprobada la Reforma Constitucional si el número de votos afirmativos es superior al número de votos negativos. La iniciativa de Reforma Constitucional revisada no podrá presentarse de nuevo en un mismo período constitucional a la Asamblea Nacional”.

Por tal motivo, los estudiantes estamos a la expectativa, ya que el Gobierno a través de los diputados de la Asamblea Nacional, anunció que se estudia la posibilidad de presentar nuevamente la propuesta, lo cual no es más que un desacato al mandato del pueblo, pues dicha propuesta fue rechazada por el 50.65 % de los electores.

Mientras el movimiento estudiantil busca por todos los medios la reconciliación con el Gobierno, recibe como respuesta la descalificación. No obstante, el estudiantado sigue con cautela y estudia cualquier acción de calle que atente contra la decisión del pueblo. Es un cuento de nunca acabar.

* Estudiante de Comunicación Social de la universidad de los Andes, Táchira, Venezuela

 

 

 

 

 


 
 
 

LA ESQUINA REGIONAL
www.laesquinaregional.com - soporte@laesquinaregional.com
Telefax: (057) 400 7411
Bogotá, Colombia

Los textos e imágenes que aparecen publicados en este sitio
se encuentran registrados en la Oficina de derechos de autor,
por lo tanto su utilización está sujeta a la autorización de los editores.