EN PIZARRA

La práctica erótica y la identidad de género: Más allá de la Política Pública Distrital para la población Lgbt


   
     

 

 

 

La Esquina Regional dialogó con Edgar Robles, coordinador de la Política Distrital para las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgeneristas  - Lgbt - de la ciudad de Bogotá y  con Marina Talero, directora de la Red de Apoyo a Transgeneristas  -Trans-ser, a propósito de la apertura del Centro Comunitario para la población en Chapinero y de la discusión sobre el proyecto de acuerdo que sobre el tema se viene dando en el Concejo de Bogotá.

Por Carlos Alberto Rivera C.*

carlos@laesquinaregional.com

La Esquina Regional: ¿Cuál es el estado de la implementación de la Política Pública en este momento en el Distrito Capital?

Edgar Robles: Estamos desarrollando el compromiso de la administración del Alcalde Mayor Luis Eduardo Garzón con la población Lgbt. Ese compromiso planteó unas acciones afirmativas para validar y restablecer derechos, para generar un cambio en el cual se desarrollen derechos para una población altamente vulnerable, pero también altamente diversa, y ha crecido la posibilidad de construir una Política Pública.

La primera acción es un centro comunitario para la comunidad en Chapinero que funciona desde diciembre pasado; luego de un proceso complejo se cumplió el proceso de contratación y se seleccionaron las organizaciones que lo operan. Es un proyecto que busca atender la población de esta localidad, sin excluir el resto de las localidades, en el cual se pueda prestar un servicio de apoyo y de acompañamiento en términos jurídicos y psicosociales. Es un centro pionero, ya que en América Latina no existe un centro que permita ver esta apertura de parte del Estado.

Marina Talero: Algunas personas del sector y profesionales que teníamos conocimiento respecto a lo que es un centro comunitario y que habíamos tenido experiencias de conocer centros comunitarios Lgbt en otros países, fuimos invitados por la Alcaldía Local de Chapinero a un proceso de construcción del centro. Nos sentamos a soñarlo desde sus diferentes posibilidades.

                                  

L.E.R.: ¿Cómo ha sido la acogida de la comunidad y cómo lo han promovido?

E.R.: Por el lado del sector Lgbt hay gran expectativa de saber qué es eso y ver también quiénes lo operan; de la ciudadanía, algunas personas se dejan llevar por sus prejuicios y sus imaginarios. Estamos con la expectativa también de qué irá a pasar. Hay que tener cuidado, porque esa experiencia en otros países de la visibilización de lo homo ha generado una visibilización de lo antihomo, es decir de la violencia homofóbica; no descarto que se pudiesen presentar situaciones inconvenientes.

En cuanto a la promoción y a pesar de que los recursos son muy limitados, hemos apoyado la información, la divulgación y la publicidad del mismo centro. La gente se ha ido enterando porque se hizo publicidad a través de los establecimientos de comercio, centrada en Chapinero, pero fue en toda la ciudad: 110 establecimientos tienen hoy la publicidad del centro. Se dio alguna información por la presa, pero en su momento se hará una inauguración formal por parte del Alcalde Mayor.

Ahí se van a dar cuenta de las diferentes problemáticas del estado en que se encuentran los derechos de la población Lgbt. El centro ha atendido tanto a personas que tienen problemas con su patrimonio, con custodia de hijos, casos de apoyo a muchachos que  están en proceso de identificar que quieren en cuanto a su sexualidad. También casos más específicos, con las personas travestis que están en situación de prostitución, la vulneración de sus derechos y el abuso policial. Se han presentado casos de abuso de la policía, pero a los establecimientos de comercio Lgbt.

M.T.: Hay un caso de un niño de doce años que está en un proceso de construcción de identidad de género, es decir una nacida niña que hoy se siente como un niño. Tiene su nombre escogido masculino y el centro le está dando el apoyo primario: son seis sesiones y después se remite a un médico.

E.R.: Uno de los objetivos del proyecto es buscar una red de apoyo. El centro ofrece una atención primaria, para luego remitir los casos a una institución privada o pública, dependiendo de la situación.

L.E.R.: En el caso de una agresión de parte de la policía, ¿hasta dónde puede llegar y qué acciones puede tomar la persona agredida?

E.R.: En el centro se elaboran las quejas, las tutelas o las acciones que se requieran, pero las personas tienen que presentarlas, porque son ellas las agredidas o vulneradas en sus derechos. Se le da la orientación acerca de dónde la puede presentar, cuándo la puede presentar, e igualmente se hacen los contactos.

                                                                                                                               

L.E.R.: Hablemos del segundo compromiso.

La sensibilización a la comunidad sobre el tema Lgbt. La campaña de comunicación con la que lanzó la Alcaldía las actividades del sector a mediados del 2006 fue muy grande. Se apoyaron las actividades históricamente tradicionales del sector, que vienen realizando entre junio y agosto. Después de esto se hizo una campaña también muy fuerte a fin de año con motivo de la apertura del centro comunitario. Y este año tenemos planteado continuar la campaña de acuerdo al posicionamiento que se requiere para la construcción de Política Pública, que culminará en un acto público encabezado por el Alcalde este año; se llamará Encuentro Internacional de Experiencias en Política Pública Lgbt. Todo eso trataremos de hacerlo con motivo, no sólo de la celebración de lo que se llama internacionalmente el Orgullo Gay, que nosotros acá en Colombia lo llamamos la Ciudadanía Plena por los Derechos de la Población Lgbt, sino que estamos insertos en el marco de Bogotá Capital Iberoamericana de la Cultura. Uno de los puntos que nosotros hemos monitoreado es el tema de la transformación de la cultura urbana de la ciudad. Por eso está muy incorporada la hoy Secretaria Distrital de Cultura, Recreación y Deporte. El tema de la campaña de sensibilización sigue ahí y es construida con el sector.

L.E.R: ¿A qué hace referencia el tercer compromiso?

E.R.: Al tema de seguridad. Venimos trabajando en conjunto con la Defensoría del Pueblo, la Personería de Bogotá y la oficina de derechos humanos de la Secretaría de Gobierno; está última esta coordinando el programa, que ya se inició con policías que tienen que ver con zonas de alto tránsito o movilidad de la población, o donde hay concentración de población o de establecimientos Lgbt. Vamos a lograr 400 policías capacitados en temas de inclusión social y diversidad dentro del programa Bogotá plural.

L.E.R: ¿Eso está previsto para cuánto tiempo?

E.R.: Durante los seis meses que vienen. Todos los programas que estamos liderando este año por cuestiones de contratación, de elecciones, no van más allá de agosto.

Este tema también incluye el nombramiento de un oficial de enlace por parte de la Policía Metropolitana. El único problema ha sido que en estos seis meses tuvimos tres encargadas; es una teniente la encargada del tema. Tenemos todavía problemas de desarticulación institucional pues no es fácil frente a la Policía que es una institución militar, que tiene una serie de valores muy autoritarios, jerarquizados, machistas, donde el tema del trato a la mujer no es fácil. Todo esto tiene unas complicaciones internas.

L.E.R: ¿Por esto se pidió que fuera una mujer?

E.R.: Siempre ha sido mujer, nosotros no lo solicitamos. Hubiera sido una discriminación de género de nuestra parte.

M.T.: Eso sería motivo de análisis, ¿por qué siempre ha sido una mujer?

E.R.: Siento en las oficiales que he conocido más apertura de parte de ellas que de ellos. Pero también es cierto que en la capacidad de incidencia institucional es menor la de ellas que la de ellos.

L.E.R: ¿Cuál es la función de ella?

M.T.: Es una nominación por ahora, tendríamos que hacerla inminente para construir el cargo como tal. Ahora ella está en otra dependencia, de quejas y reclamos.

E.R.: Su función es poder enlazar todos los temas en que la Policía tiene que ver con la comunidad Lgbt, porque allí hay unas cuestiones particulares. No tanto es mantener el orden, ni usar la fuerza; es la capacidad educadora que debería tener la Policía. Lo que estamos rescatando es eso.

L.E.R: En cuanto a la población ¿qué se está haciendo?

E.R.: Tenemos que lograr que haya una buena comunicación. Lo urgente es lograr puntos de encuentro entre la institución y la población. Tenemos el tema de los abusos de la Policía, la corrupción, las agresiones a los travestis que se encuentran en situación de prostitución, todo esto es urgente. Estamos en proceso de generar una serie de protocolos de atención, de cómo la Policía debe generarlos. El otro es el tema del autocuidado de la comunidad, también hay campañas que tenemos que empezar, pero la misma gente no es prudente en conductas de riesgo. Estamos en dos campañas con la Alcaldía de Chapinero inicialmente, pero también con las otras Alcaldías donde funcionan los establecimientos de comercio. Vamos a trabajar con ellos  el tema de los acuerdos de rumba segura. Porque los establecimientos de rumba Lgbt también son discriminados por el resto de bares, no son aceptados en Asobares por ejemplo. Hemos empezado a trabajar para que los establecimientos cierren a la hora que es, no dejen entrar menores y también el de sexo protegido, porque nos parece fundamental el tema de controlar las enfermedades, porque en un sitio de rumba gay hay mayor concentración de población con vih/sida y debemos ponerle mucha atención a este tema.

M.T.: Nosotros también somos una población estereotipada y la comunidad nos exige.

L.E.R: ¿Cuáles son los otros compromisos?

E.R.: Los otros dos compromisos tienen que ver con el empoderamiento de la comunidad a través de un espacio permanente de interlocución comunidad – administración que se llama la Alianza por la Ciudadanía Plena de la Comunidad Lgbt. Es el espacio donde interlocutamos la administración con el sector permanentemente; se recogen las inquietudes y se organizan las actividades. Es allí donde generamos esa dinámica de construcción colectiva entre la administración y el sector.

El quinto compromiso fue el Proyecto de Acuerdo en contra de la discriminación de la población Lgbt en Bogotá, que es el que nos garantizaría la permanencia de la Política Pública en el tiempo y en los planes de desarrollo hacia adelante. Evidentemente, el proyecto de acuerdo también fue iniciativa de una líder del sector, que fue acogido por algunos concejales y que está en un proceso de negociación. La administración quiere que se convierta en acuerdo, pero es un proceso complicado que requiere un proceso de apoyo político, de negociaciones, de incidencias, de posturas en el tema. Ahora el proyecto va a seguir, se van a calmar los ánimos, pues vamos a entrar en época preelectoral. El compromiso de la administración es apoyarlo pero no puede garantizar el éxito del proyecto.

L.E.R.: ¿Hace cuánto es asesor del tema?

E.R.: Oficialmente desde noviembre de 2006.

L.E.R.: Esa figura de asesoría al despacho frente al tema ¿por qué se genera?

E.R.: A partir de la necesidad de que exista una coordinación institucional, porque no puede desde un lado una secretaría hacer una cosa y por otro lado una distinta. No estaba contemplado que Salud tuviera una persona específicamente - el tema del vih, la sanidad, el tema de género, la educación sobre estos temas – y entonces surge la necesidad que la Secretaría de Salud se adecúe frente al tema.

L.E.R.: ¿En qué otras instituciones hay presencia?

E.R.: En todas, si no están nombradas ya están en proceso. Nosotros somos un comité interinstitucional y nos vemos semanalmente, evaluamos y trabajamos generalmente todos los temas. La Alcaldía de Chapinero es la base, pero ya tenemos al lado la Alcaldía de Teusaquillo. Trabajamos con la Secretaría de Gobierno, la Dirección de Derechos Humanos, de Participación y el Sistema de Violencia y Delincuencia. Por el otro lado tenemos la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte: ahí apoyamos el tema de la transformación cultural, pero también en el campo artístico como un vehículo de expresión. Tenemos funcionaria en la oficina de Mujer y Géneros; en Acción Comunal, que hoy es el Instituto de Participación, para el fortalecimiento de las organizaciones; tenemos interacción permanente con la hoy Secretaría de Integración Social, por todo lo relacionado con trabajadoras en situación de prostitución. Estamos pendientes de que la Secretaria de Educación aborde el tema que ha resultado mucho más conservadora. En Planeación Distrital va a funcionar una oficina que tiene que ver con el asunto de la planeación y de los géneros y la diversidad sexual, diversidad de géneros, diversidad etárea y diversidad étnica. Entonces ahí la visión es de una inclusión integral de toda la población que hay en la ciudad.  

L.E.R.: Desde la Secretaría de Salud, ¿qué acciones se están emprendiendo para el sector? 

M.T.: Se está haciendo un proceso de sensibilización en la Secretaría, ya que en el último comité ampliado de área, un profesional de las ciencias de la salud afirmó que la homosexualidad es una patología y que por esto hay que mirarla en la rama de atención de las patologías; esta sensibilización también se está dando en hospitales de la ciudad a funcionarios y funcionarias. Se está tratando de incorporar el enfoque de género con perspectiva de género; eso se tiene que combinar con pasar del no existir a existir; que se mencione en las diferentes políticas de salud a la población del sector, pero no solamente que se mencione. Pero el reto mayor es que se incluya en las encuestas la pregunta de orientación sexual y de identidad de género para comenzar a realizar un diagnóstico en salud con respecto a la práctica erótica y la identidad de género.

L.E.R.: Hay la sensación de que cuando se habla del sector, se habla del sector organizado Lgbt. Pero, ustedes ¿cómo ven a la persona que ni está organizada, ni quiere ser visiblemente del sector? ¿cómo sensibilizar a esa persona para que entienda que eso también es importante para él o para ella? Porque si se le está pidiendo cambio a la Policía, a las instituciones, se requiere también de la población.

E.R.: Los líderes del sector siempre nos hemos planteado cómo llegar a la gran masa de población Lgbt. Pero ese es el gran reto de los movimientos sociales en Colombia en general; nosotros no escapamos a una realidad social. Y la realidad es que los movimientos en este país no han sido tan fuertes ni tan poderosos como se quisiera y tampoco han logrado llegar a la gran masa de lo que dicen representar. No escapamos a esa verdad porque es una realidad cultural más amplia. Una realidad de la no participación, del no empoderamiento de los derechos, de que las organizaciones tampoco tienen la capacidad de comunicarse con sus poblaciones.

                                         

L.E.R.: Incluso de credibilidad...

E.R.: Evidentemente, también hay distorsiones políticas, porque los movimientos sociales no son los dueños de los medios de información y quienes si lo son, tienen intereses políticos de desvirtuar lo que hacen los movimientos sociales. De parte y parte, creo que también hay una falta de credibilidad de muchos de esos liderazgos de los movimientos tradicionales. Una de las grandes discusiones que el sector tiene que dar, es hasta qué punto el sector es democrático, hasta qué punto convoca a todo los líderes, hasta qué punto se convoca a todas las organizaciones, hasta que punto se puede convocar a toda la gran masa de la población Lgbt.

M.T.: Pero además, está el grupo de mujeres y de hombres que tienen prácticas eróticas con personas del mismo sexo y  si coincide, con el mismo género y que lo pueden decir de manera soterrada;  pero no les interesa construir una identidad. Tengo mi nicho, mi hogar, comparto con mi pareja y no me interesa, ni el discurso que ustedes están manejando, ni luchar por ningunos derechos....

 L.E.R.: ¿Qué tipo de indicadores tienen ustedes de la población en la ciudad?

E.R.: El tema de seguridad también tiene que lograr que dentro de las variables de violencia y delincuencia urbanas, exista la población Lgbt, porque si no medimos la población Lgbt cómo podemos legislar, cómo podemos construir política pública. No existe la población en el Dane, no existe en el Censo Nacional. El tema de la violencia y la delincuencia en Bogotá está asociado a la posibilidad de generar unos indicadores y unas variables propias, porque la violencia y la delincuencia contra la población Lgbt tiene unas características propias, justamente por ser una población vulnerable y justamente por estar en una situación social encubierta.

En el Censo pasado se dio la pelea para que incluyeran a esta población, pero finalmente no se dio por las posturas conservadoras. Es una violencia institucional, porque si no te nombran no existes. Difícilmente podemos justificar cuántas parejas Lgbt existen en Bogotá para construir el proyecto de ley. Hay unos indicadores precarios por la invisibilización institucional.

Y es que las prácticas sexuales no manejan una identidad sexual; ahí hay una discusión más de fondo que no son tan fáciles de ser percibidas por el común de la gente, pero desde el punto de vista académico y dentro del sector son más claras. Y me refiero al hecho de que si yo tengo sexo con otro hombre, no necesariamente implica que yo tenga una identidad gay, ni que yo me sienta gay. Más complicada se vuelve la discusión sobre si es o no es una identidad política. Eso es muy diverso; habrá gente que piense que esto que hacemos es irrelevante para su vida, que ellos con esto o sin esto seguirán haciendo lo mismo.

M.T.: La práctica erótica no se convierte en un discurso de vida, de política, de trabajo, etc.

E.R.: La práctica erótica no genera identidad y además no genera un discurso político, ni un  interés político. Otros pensamos que nuestra práctica, el hecho de que yo esté en un sitio cogiéndome la mano con un hombre, un sitio para gente gay o en un sitio cualquiera, no es simplemente un acto de amor, para mí es un acto político.

L.E.R.: ¿Qué nos pueden comentar de otras experiencias en el país?

E.R.: Son experiencias muy importantes y muy diferentes. Las realidades de Bogotá frente a las realidades del resto del país son distintas. La experiencia del Valle es muy interesante, pues es un departamento de ciudades, la postura frente al mundo de los vallunos es otra. Hay un acuerdo de voluntades y hay un interés político frente al tema.

Medellín tiene unas particularidades muy interesantes, existen unos patrones mucho más verticales, mucho más jerárquicos, más tradicionales y mucho más fuertes, pero sin dejar de tener en cuenta las confluencias de una gran cantidad de población. Son muy encontradas, muy fuertes y muy diversas. Entonces las realidades del sector son esas; el mismo sector es caníbal, el avance de la política ha pasado por esos conflictos del sector y hay dificultades entre los grupos que no han permitido que el avance sea mayor.

En Pasto ocurre algo muy diferente y particular. Allá solo hay un líder y una organización que funciona muy bien, pero a pesar de lo tradicional y conservadora de la ciudad, es gente muy formada y muy interconectada.

*Antropólogo con especialización en Comunicación para el Desarrollo.

 

 

 


 
 
 

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