DIÁLOGOS

Antonio García

“El poeta está en el mismo lado donde está el jefe guerrillero”

   
     

 

 

 

Antonio García, quien ingresó al Eln cuando era estudiante de Ingeniería en la Universidad Industrial de Santander, es actualmente  el responsable militar, miembro de su Comando Central y jefe de la delegación en el actual diálogo con el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Ha participado en todas las iniciativas de paz del Eln, incluyendo las de Tlaxcala, México, en 1991. Los medios de comunicación lo han presentado siempre como un hombre fuerte y representante del ala dura del Eln.

El comandante Antonio García conversó con Alejo Vargas Velásquez sobre el momento en que la poesía llegó a él y como ésta, en su caso, la mayor parte de las veces se queda en un primer momento, el de la inspiración, pues pocas veces logra escribirla en cuadernos de borradores. La define como “un barco para navegar tiempos embusteros.

También habló de su inclinación por la pintura y por la caricatura. Recordó el momento cuando llegó a la UIS, siendo un joven del departamento del Putumayo con la ilusión ya de pertenecer al Eln. Para él ser de izquierda hoy y siempre “es pensar y actuar con el corazón” y para alcanzar la paz se requiere de cambios sustanciales en Colombia, “de lo contrario sería una estafa”.

Por Alejo Vargas Velásquez*

avargasv@cable.net.co

Alejo Vargas Velásquez: ¿Cómo llegó a la poesía? ¿A través de la revolución, o llegó a la revolución a través de la poesía?

Antonio Garcia: Yo no llegué a la poesía, fue ella la que llegó a mí. Si bien la poesía es lo que el hombre le agrega a la creación como una totalidad, ella existe antes que el hombre mismo, sólo que éste la descubre como expresión de la realidad y la comunica a los demás por medio de la palabra. Podríamos decir que todos somos poetas, pero no todos tenemos la virtud de comunicar con la palabra. También la poesía, como expresión de la realidad, descubre al poeta, y en este sentido es la poesía la que hace al poeta. Mi contacto con el mundo poético fue más temprano que con la revolución, antes de mi adolescencia. Con la revolución, fue un poco más tarde, ya en plena adolescencia. Hay que tener en cuenta que revolución y poesía son dos cosas diferentes dentro de la vida misma del ser humano. La vida es el mejor poema, pues todo poema existe en las aristas, en las junturas de planos, en lo que es y no es, en lo controversial, que es la dimensión humana.   

 

A.V.V.: ¿Cuántos poemas ha escrito en su vida y cómo caracteriza su poesía?

A.G.: El poeta vive la poesía en dos momentos diferentes; uno el instante de la inspiración, que en el poeta es casi permanente, donde la realidad se le insinúa en versos pensados, es el momento del disfrute individual; y el otro es el momento de la construcción poética, donde el poeta se coloca como puente entre la belleza descubierta y los demás, es el escribirla para que no muera en el instante de ser pensada. En la vida de un revolucionario-guerrillero, como es mi caso, es complejo mantener la disciplina de la construcción poética por las diversas responsabilidades y actividades que debo realizar; por eso la mayor parte de mi poesía se queda en el primer momento, en el de la inspiración, y una parte de ella a veces logro escribirla en cuadernos de borradores. Hasta el momento he escrito tres libros de poemas: Poemas Imperfectos, Desiertos y Silencios, en los tres libros hay ciento veintiséis poemas, aparte de éstos tengo escritos muchos borradores esperando turno para terminar de nacer.

Mi poesía, es una poesía espontánea, que nace a cada momento, llega en la palabra escuchada, en la imagen que veo, en el testimonio que nos trae la vida, no es escrita con un propósito predefinido; no la escribo en el momento de la inspiración, sino mucho tiempo después, cuando el verso primario soporta el paso del tiempo, que es la condición básica para la existencia del arte. En mis poemas busco siempre la construcción de un hálito de imágenes y sensaciones, y que al final la palabra pueda ser ese rito compartido. La poesía debe estar comprometida con la esperanza, es la apertura al futuro como construcción de libertad; esa es la diferencia con la historia, que nos ata al pasado y a veces quisiera predeterminar el futuro; la poesía crea el tiempo y el espacio para la libertad. La particularidad de mi poesía es la suavidad; la línea melancólica que también expresa el tiempo que vive el mundo y nuestra patria; una reflexión implícita sobre el lenguaje; es una poesía abierta, no concluyente y universal. Cada poema se hace él mismo, yo sólo ayudo para que los versos se encuentren, se entrelacen, pero ellos mismos se titulan. En mi poesía existe una conexión con el Creacionismo. 

A.V.V.: ¿Escribir poesía no implica una dimensión y sensibilidad en cierta medida idealista?, ¿cómo la compatibiliza con el realismo que debe acompañar a un jefe guerrillero?

A.G.: Los ideales de una persona, de un pueblo, no pueden confundirse con el idealismo, es mejor decir que ellos hacen parte de su espiritualidad. La poesía como creación humana hace parte de la cultura, por eso cuando hacemos poesía estamos creando nuestra patria espiritual. La poesía es inherente al ser humano, máxime cuando la poesía está en el lado de la esperanza y de la libertad como posibilidad actual y como objetivo ineludible de futuro. Quienes lo niegan están en el otro lado. En mi caso, el poeta está en el mismo lado donde está el jefe guerrillero. 

                                  

A.V.V.: ¿Dejó de hacer caricaturas o sigue cultivando esta actividad? ¿La caricatura y el dibujo son una distracción, un lenguaje o una forma de leer la realidad?

A.G.: He tenido inclinaciones por la pintura, teniendo en cuenta que las artes plásticas nos hablan, nos llegan al espíritu a través de la vista. Por diversas limitaciones y circunstancias no pude seguir cultivando la pintura, pero junto a mi actividad política, de manera espontánea nacieron las caricaturas, ellas no son tanto dibujo, sino recreación exagerada de la realidad, para esto se requiere de una gran memoria gráfica. Ya no hago caricaturas, es un arte muy exigente, demanda tiempo y dedicación. A quien mira caricaturas le producen distracción, regocijo por la exageración que se hace de la realidad o la dualidad evidente en ella; pero para quien crea la caricatura es otra forma de leer la realidad y lo expresa en su lenguaje. El lenguaje normalmente sirve para disfrazarnos, para vestirnos; pero en la poesía y en todo arte es nuestra propia piel, muy pegada a nuestro espíritu; si nos la quitamos inevitablemente sangramos.   

 

A.V.V.: ¿Su encuentro con el Eln fue en la Universidad Industrial de Santander? ¿Cómo y por qué llegó a la UIS desde una región tan lejana como es el Putumayo?

A.G.: Luego de terminar el bachillerato en el Putumayo, quería estudiar física pura en la Universidad Nacional de Bogotá, pero no lograron inscribirme para presentar el examen de admisión. En cambio, me inscribieron en la UIS. Fui hasta Bucaramanga, presenté el examen para una ingeniería y pasé. No quería estudiar esa ingeniería, al final decidí quedarme un semestre y viajar luego a Bogotá. Desde hacía varios meses quería vincularme al Eln, pero luego que cayeron los Vásquez en Anorí, se acentuó en mí este propósito, pues en noviembre de 1973, un mes después de la muerte de Manuel y Antonio, escuché cantar en Mocoa, a Pablus Gallinazo, en persona, una canción en su memoria, que terminaron conectándome con otros dos símbolos de lucha por la liberación nacional con quienes me identificaba desde mi adolescencia: El Che y Camilo Torres. Para mí la Universidad era un escenario de posible contacto con el Eln. Un día, mirando un libro de matemáticas en la biblioteca de la UIS, encontré unos documentos del Eln, pensé que podría resultar fácil encontrarlos y decidí quedarme con esa ilusión. Luego me vinculé a las luchas estudiantiles y populares en la universidad y en la ciudad, en ese contexto hice un pacto con un compañero de estudios: quien primero lograra contactarse con el Eln debía avisarle al otro, luego de un año largo, mi compañero se contactó primero y desde ese tiempo he mantenido una militancia ininterrumpida, quizá ya era eleno antes de ingresar a sus filas. 

A.V.V.: ¿Tiene algún significado con la poesía o el arte el que hubiera escogido el nombre de Antonio García para identificarse públicamente?

A.G.: El nombre que llevo no me lo coloqué en alusión al Maestro Antonio García Nossa, activista revolucionario en las comunidades indígenas del Cauca en las primeras décadas de 1900, luego académico e investigador económico, perseguido por el estado y expulsado de universidades colombianas; por su obra puede considerarse uno de los más importantes pensadores colombianos, es más conocido en otros países, a él lo admiro y valoro su obra. He dicho en otras oportunidades que Antonio García era un nombre que, en su momento, podría proteger la identidad de un colombiano común y corriente. Todo fue producto de una casualidad, pues me coloqué un nombre que iniciaba con Antonio, pero el apellido coincidía con el de un compañero, ese nombre casi se hace público, me di cuenta y logré cambiarlo por García, para eso tuve que modificar unas grabaciones y la firma de los documentos de la Primera Cumbre de la Coordinadora Nacional Guerrillera en agosto de 1986, donde estuvo prácticamente toda la comandancia de la CNG.    

A.V.V.: ¿Qué significa, para usted, ser de izquierda hoy en día?

A.G.: Hoy y siempre ser de izquierda es pensar y actuar con el corazón, que está colocado única y exclusivamente en el lado izquierdo. Ser de izquierda es estar por fuera del statu quo, por fuera de los círculos de poder que afectan a la sociedad, y trabajar de manera incansable para cambiar el orden establecido por uno más humano, más justo. Ser de izquierda, hoy y siempre es estar del lado de los pobres y desposeídos, en esto no hay puntos medios. Podemos decir que es una posición frente a la vida en sociedad, ese es el gran simbolismo para la sociedad, ser de izquierda es un punto de partida para construir un proyecto político, pero no es suficiente.

A.V.V.: ¿El Eln, con más de cuatro decenios de lucha armada, cargado de símbolos como Camilo Torres Restrepo que han acompañado su trayectoria política, está preparado para dar el paso hacia la paz?

A.G.: La lucha insurgente que adelantamos ha sido una lucha permanente en búsqueda de la paz, ha sido la oligarquía la que ha cerrado los caminos a esas posibilidades. El Eln en los últimos quince años de manera permanente ha levantado la bandera de la paz y la salida política al conflicto político, social y armado que vive Colombia, hemos hecho expresa nuestra voluntad, y con varios gobiernos se han iniciado diálogos o acercamientos, pero se han malogrado porque los gobiernos manejan esquemas distantes a hacer procesos de diálogos, en ellos sigue imperando la imposición de la rendición y el desarme, para que todo siga igual, pues ese es su interés, mas no que las causas del conflicto se superen. La paz ha de ser un proceso que construya democracia y justicia social, y en este sentido es una exigencia nacional, y ese es el compromiso del Eln. Alcanzar la paz requiere de cambios sustanciales en Colombia, de lo contrario sería una estafa.

A.V.V.: Algunos dicen que el hecho de que el Eln enfatice en la participación de la sociedad, como estrategia de negociación, significaría que no tiene clara una agenda propia de demandas hacia el Estado, ¿qué puede decirles a quienes esto plantean?

A.G.: El Eln es una expresión de resistencia del pueblo colombiano. Somos una manifestación de rebeldía de los pobres en contra de la opresión, la explotación, nos sentimos parte de las mayorías nacionales excluidas. En este sentido nuestros ideales y objetivos de lucha no son distintos a los de las mayorías del país, y tiene que ver con la conquista del bienestar, la democracia, la justicia, la equidad y la libertad. En la medida que estos coincidan con los de los grandes sectores de la sociedad quedará claro que nuestra lucha es legítima. Aún no existe unidad en torno a idearios comunes como nación, y nuestra mayor atención se centra en la creación de los escenarios que permitan construir identidad nacional, propuesta de nación, donde nos sintamos interpretados los sectores mayoritarios, esto no quiere decir que el Eln no lleve propuestas, o a lo mejor vamos a coincidir en muchas o algunas cosas con diversos sectores de la sociedad, al fin y al cabo hacemos parte de una misma lucha. El país conoce que el Eln ha sido pionero en propuestas de calado nacional e internacional, sólo que no nos sentimos propietarios de ideales, ellos son producidos por el saber de la sociedad.

A.V.V.: ¿Cómo se imagina la Colombia del posconflicto armado?

A.G.: La nueva Colombia, no podemos imaginárnosla como una sociedad sin conflictos, pues la vida misma se mueve en medio de contradicciones y conflictos; lo que sí debemos buscar es que los conflictos se resuelvan de una manera no violenta. La sociedad debe construir una manera propia de resolver sus conflictos, no que un círculo reducido de poder imponga salidas violentas. La sociedad del futuro ha de ser una sociedad dialogante, con mecanismos permanentes para recrear y reconstruir los consensos, con base en la participación protagónica de las mayorías, que en esencia es la manera de existir la democracia. Aspiro a que Colombia sea una sociedad mucho más democrática, en equidad social, sin exclusión; donde la sociedad misma proyecte su propio futuro; pensada y gobernada desde las mayorías.

A.V.V.: ¿No es una contradicción interna el que ustedes miren muy positivamente triunfos como los de Evo Morales en Bolivia o Hugo Chávez en Venezuela, conseguidos a través de la vía electoral y al mismo tiempo persistan en la vía armada para Colombia?

A.G.: Cuán difícil ha sido para estos pueblos llegar a un triunfo electoral, cuántas trampas, cuántos fraudes, cuántas batallas se han tenido que librar para tan sólo poder contar con una expresión política electoral. En Colombia ha sido complejo el camino para existir como expresión política electoral desde la izquierda, pues sencillamente se ha exterminado miles de activistas políticos, y pare de contar las maquinarias electorales montadas primero por gamonales y ahora por narco-paracos. Si bien saludamos los triunfos electorales que desde proyectos de pueblos se han dado en el continente, aún las amenazas de golpes e intervenciones norteamericanas no terminan de despejar el panorama. Por eso hoy tratamos de hacer coincidir los nuevos escenarios políticos en el país, con la construcción de una salida política al conflicto, pero aún los escenarios militares no están totalmente despejados, las amenazas en Colombia y en el continente persisten. Solamente la opción de una salida política en Colombia y el respeto a los procesos democratizadores del continente, terminarán por despejar estos interrogantes.

A.V.V.: ¿Qué significa para usted Nicolás Rodríguez Bautista en el Eln actual?

Nicolás es el Primer Comandante del Eln, quien simboliza y ejemplifica cómo el pueblo mismo se va convirtiendo en dirigente, es el mismo pueblo sencillo que a través de la lucha se va construyendo y se va convirtiendo en líder, que no necesita de otros para orientarse, dotado de las grandes cualidades que tienen los pueblos. Es un referente de humanismo, de colocar por encima los ideales revolucionarios aun y pese a la permanente agresión del Estado contra su familia.

                                                 

A.V.V.: Aspiraría algún día ganar un premio de poesía con alguna o parte de sus obras, o escribe poemas simplemente para desahogar sus sentimientos y emociones?

A.G.: Si bien la poesía en nada tiene que ver con el desahogo, podríamos decir que la poesía es un barco para navegar “tiempos embusteros”, es la creación de valores estéticos permanentes y en cierta medida aproximación a la libertad. El poeta no aspira a ganar premios, es la poesía, por sí misma, quien se los gana. El poeta sólo aspira a que los silencios cristalicen en la palabra, penetrando en lo desconocido sin el temor de ser estigmatizado.

A.V.V.: ¿Usted, que fue estereotipado por los medios de comunicación como el ‘duro’ en la dirección del Eln, aspiraría a ser quién conduce el proceso de negociación hacia la paz?

A.G.: No voy con la dureza, pues simboliza la rigidez, y la dureza en su momento se quiebra. Me identifico más con la radicalidad y la flexibilidad, quiere decir tener raíces, saber donde se está, con capacidad de movimiento y creatividad.  En este momento cumplo una misión que me ha sido orientada por el Comando Central, recibo orientaciones de dicho colectivo, del que a la vez hago parte, y en ese sentido actúo; las políticas para mi gestión se definen en ese espacio, por tanto el liderazgo o dirección siempre tendrán carácter colectivo, aquí no hay nada personal.

A.V.V.: ¿Los colombianos se podrían hacer ilusiones de un proceso de negociación exitoso –aunque sea lento- con el Eln?

A.G.: Un camino cierto de paz, necesariamente tiene que ir de la mano con la construcción de democracia real y tangible en la medida que avance el proceso. Tienen que ser dos certezas inseparables, esa es la única manera de no decirnos mentiras. Y cuando hablamos de democracia, estamos haciendo alusión a los contenidos de la democracia, en los ámbitos de lo social, lo económico, lo político, y del nacimiento de una manera de gobernar, donde el centro de las preocupaciones esté en darle forma a un nuevo proyecto de nación, donde el ser humano se reivindique completamente. Lo exitoso estará determinado por el objetivo a donde lleguemos, de lo contrario será otro fraude, y habrá que empezar de nuevo, volveremos al círculo vicioso. La paz es como el mito de Sísifo, que sólo pueden romperlo las transformaciones que Colombia necesita.

He aquí cuatro poemas de los 39 que componen el más reciente libro de Antonio García, "Silencios". Dice que sus textos poéticos no llevan puntos ni comas ni utiliza las mayúsculas, pues los puntos y las comas guardan los silencios y las mayúsculas, dice –nos expresamos en minúsculas–, porque las voces en mayúsculas aún están por escucharse, esas son las voces de los pueblos.

pentagrama

escribo en desorden

sobre ti

las notas

que no necesitan

pentagrama

y cuando callas

y escucho tu armonía

mi pensamiento

queda abierto

y cerrado

como mi mano

cuando en la noche

te busca

y no te tiene

frágil esperanza

con qué ácido sabor

nos perforan

los vacíos

y la historia

y qué frágil esperanza

nos aguarda

en esta única

aventura

sintiendo

nuestros pasos

suspendidos

de unos hilos

que se quiebran

y un frío

nos aprieta

como la voz

de un destino

que traiciona

suave y triste

detrás de mí

se inclina la luz

como si sus líneas

transparentes

agonizaran

y se tiñeran

de colores silenciosos

simulando ser la nube

que cargada de disparos

ondea en nuestra bandera

es el viento

suave y triste

que se eleva

y se aproxima

disfrazado

de mil rostros

que sueñan conocer

el sabor

de un pan caliente

en las mañanas

tu voz

vives

detrás de una rendija

esperando

las gotas de luz

cada mañana

y te sorprende

la noche

aún pensando

en el amanecer

que se retrasa

o en el frío cemento

que crispará tu pie

cuando lo poses

imaginas los sonidos

porque el hormigón

devora los vocablos

como agujero negro

que nos roba

la esperanza

pero no importa el muro

la cortina

o la alambrada

hasta aquí

llega tu voz

grave y profunda

en la cascada

que se precipita

o sigilosa y tierna

como el chasquido

de la bota

que se desliza

y penetra

en los caminos

dejando esa huella

que interroga

y nos convida

* Profesor titular Universidad Nacional

 

 

 

 


 
 
 

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