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El Derecho Internacional Humanitario -DIH- está concebido para proteger a la población civil no combatiente en un conflicto interno armado o a los combatientes cuando éstos son colocados en una situación de indefensión –heridos o capturados–. Por ello, es en el marco del DIH -especialmente del denominado artículo 3 común- que se habla de 'acuerdos humanitarios' o 'acuerdos políticos con alcance humanitario' que buscan aliviar a la población civil de los horrores del conflicto armado, mientras se logra la solución al mismo.
Por Alejo Vargas Velásquez*
avargasv@cable.net.co

Es en ese contexto en que se ha venido hablando del acuerdo humanitario para la liberación de los colombianos injustamente secuestrados –privados de la libertad–, por las Farc y de guerrilleros detenidos y enjuiciados por el Estado colombiano. Al respecto tengo que hacer las siguientes valoraciones en la actual coyuntura política.
Conceptualmente es verdad que una cosa es el 'acuerdo humanitario' y otra un proceso de paz, eso me parece que no tiene discusión y creo que los miembros de las Farc también lo entienden así, pero considero que por ahora es muy poco probable que se pueda dar el 'acuerdo humanitario' con las Farc, por cuanto más allá de que si bien es cierto el tema es humanitario, para las Farc –a decir verdad también para el Gobierno–, es un tema de posicionamiento político y eso no se puede perder de vista; por lo tanto ceder en el tema en este período sería, a juicio de ellos, interpretado como una debilidad de su parte y eso históricamente no lo han hecho las Farc. Infortunadamente creo que hay que esperar un tiempo en que haya de nuevo un ambiente político nacional adecuado –menos pugnaz que el actual–, para que se pueda retomar el tema, pero yo sería menos pesimista en decir que sí habría posibilidad de llegar a un acuerdo en este tema durante el Gobierno de Uribe II, sin que quiera decir con eso que vaya a ser fácil, porque no hay duda que existen múltiples complejidades al respecto, no sólo la zona de encuentro, sino el caso de los guerrilleros detenidos, el destino de ellos, y sobre todo el tema de Simón Trinidad y Sonia, para mencionar los más complejos.
Pero igualmente es un tema humanitario decisiones como las tomadas por el Eln en respuesta al clamor de las comunidades y autoridades del municipio de Samaniego, Nariño, para adelantar el desminado de catorce veredas de dicho municipio –ya en el pasado se había hecho algo similar en el corregimiento de Micoahumado en el Sur de Bolívar–. Si bien lo deseable es que este tipo de acciones humanitarias correspondieran a acuerdos entre Gobierno y Eln para desminados conjuntos, mientras se logra estos acuerdos hay que mirar positivamente las decisiones unilaterales de las guerrillas –en este caso del Eln–, ante las demandas de las comunidades que han sufrido los horrores de las minas antipersona. Ojala se logren pronto acuerdos informales con el Estado para que se facilite este desminado.
Concluyo señalando que la sociedad colombiana debe continuar enarbolando la bandera del DIH para reclamar acuerdos humanitarios de diversa naturaleza, tanto para lograr la liberación de los secuestrados, como para conseguir que la intensidad del conflicto armado afecte lo menos posible a los no combatientes.
El DIH además de aliviar a los no combatientes de los efectos perversos del conflicto armado, puede contribuir de manera residual a crear un clima que facilite la iniciación o el avance en procesos de conversaciones hacia la paz.
* Profesor Titular Universidad Nacional
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