Los carteles de la droga mexicanos se han adaptado a los cambios al punto que algunos operan como verdaderas empresas transnacionales. En un mundo globalizado, el crimen organizado utiliza parte de los mismos esquemas comerciales.
Doris Gómora Culberth*
El narcotráfico en México ha cambiado, ahora tiene una estructura directiva, cuadros operativos, equipo tecnológico, ciclos de financiamiento, relaciones con otras organizaciones criminales, programas de expansión, actividades de reclutamiento, control interno, señala información de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés), y la Procuraduría de México (PGR).
Actualmente, afirman que la mayoría de los carteles mexicanos operan en este esquema por un aspecto simple, la globalización comercial. A nivel internacional, señalan que las rutas de envío y los canales de distribución en las principales ciudades de los Estados Unidos fueron copados por los carteles mexicanos, hoy por hoy considerados como los más fuertes de todo el mundo.

La mayoría de los carteles mexicanos basan su estructura y operación en técnicas de dirección empresarial desde la organización, planificación y coordinación de actividades, hasta la parte de ejecución y control de resultados. En los cambios registrados, explican, que además de mantener su jerarquía con capos, lugartenientes, consejeros, capitanes y soldados, ahora tienen especialidades para lavado de dinero, procesamiento de droga, relaciones públicas, entre otros.
Los carteles planifican sus actividades considerando las leyes del mercado en términos de oferta y demanda, incluyendo las pérdidas por decomisos o por la aprehensión de alguno de los líderes. Cuentan con un centro financiero que se encarga de recibir las ganancias de sus actividades ilícitas, para trasladarlas al ámbito legal mediante lavado de dinero, agregan. Y además, utilizan alta y nueva tecnología en sus operaciones lo cual les proporciona un poderío tecnológico y armamentista, lo que hace que en ocasiones rebasen completamente al gobierno.
El empleo de esas nuevas tecnologías también implica la contratación de personal especializado en el manejo de las mismas, y eso aumenta la peligrosidad de las organizaciones que tienen que estar a la par de los carteles enemigos y no necesariamente solo por enfrentar al gobierno.
Para la obtención de información utilizan lo más sofisticado en equipo y programas de espionaje. A los carteles no les interesa el poder político, pero lo utilizan para su protección, su objetivo real son las oportunidades de obtener dinero y no compiten con el gobierno, son antiestado como el resto del crimen organizado y solo buscan utilizarlo a su favor.
La fortaleza de los carteles mexicanos en estos momentos se basa en el establecimiento de alianzas con diferentes niveles de grupos criminales, gobierno, políticos y en el renglón de defensa con la contratación de ex militares, principalmente por el “Cartel del Golfo”, que han ganado su fama por su sanguinaria manera de operar y a los cuales se les conoce como los “Z”.

Los aliados colombianos
Una alianza destacada por autoridades estadounidenses es la de los carteles colombianos y los mexicanos, éstos últimos –según el Reporte Mundial de Drogas–, los más prominentes. Cada año el 70 por ciento de la cocaína y el 50 por ciento de la marihuana vendida en el mercado estadounidense pasan por México.
La alianza entre mexicanos y colombianos, indica la DEA, es más notable en la actualidad como resultado de que los sudamericanos se han asentado en el país al contraer matrimonio con mujeres de México. Y en tanto, los carteles colombianos se han fragmentado, los de México han cobrado fuerza al punto que desde el 2004 tienen el control del tráfico de droga hacia los Estados Unidos desplazando a sus similares de Colombia, señala el Reporte Mundial sobre Drogas 2005 de la Oficina de Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen.
Anteriormente los mexicanos colaboraban ayudando con el cruce de droga a Estados Unidos y después lo retomaban ellos, pero ahora quienes se hacen cargo del negocio son los carteles mexicanos desde que llega a México y la transportan a Estados Unidos.
Los socios rusos
En medio de la ampliación de territorios se ubican también las alianzas de los carteles mexicanos con otros grupos de crimen organizado como la “Mafia Rusa”.
Steven W. Casteel, asistente administrativo de inteligencia de la DEA dijo ante un comité en el senado de Estados Unidos en mayo de 2005 que la relación de los carteles mexicanos con la “Mafia Rusa” abarca incluso el lavado de dinero.
La “Mafia Rusa” cobra el 30 por ciento o más de porcentaje para lavar el dinero a los carteles mexicanos. Los centros donde la “Mafia Rusa” lava dinero son: Haití, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y Rusia, destacan.
Información de Interpol establece que en México operan desde los años 90 células de la “Mafia Rusa” como la Solntsevskaya, Tambovskaya, Podoskaya, e Izamailovskaya.
Las conexiones con uno o más de los siete principales cárteles mexicanos permiten que estos grupos de la “Mafia Rusa” obtengan cocaína y metanfetaminas en circunstancias relativamente seguras, mencionan.
El reto del 2007
Con un nuevo gobierno a partir de diciembre próximo y recrudecida la guerra entre los carteles en México, el panorama para el 2007 es de enormes retos para el gobierno y para los propios carteles, afirma la DEA.
Mientras que el nuevo gobierno de México se tome su tiempo para diseñar una estrategia de combate al narcotráfico y reducir la violencia, los carteles mexicanos continuarán aprovechando esta situación a su favor, pero tampoco de manera fácil debido al aumento de rivalidad y violencia por la búsqueda de nuevos territorios, señala información de la DEA y PGR.
En este proceso la presión del gobierno de Estados Unidos aumenta, así como sus alertas a sus ciudadanos de no viajar a las zonas de México, con mayor violencia producto del narcotráfico.
A octubre del 2006 de acuerdo con reportes en medios, suman cerca de 1500 las ejecuciones en todo el país como resultado de la guerra del narcotráfico: 150 al mes en promedio en lo que va del año y 5 ejecuciones diarias, en promedio, en México.
El reto definitivamente, opinan, no será fácil para el nuevo gobierno mexicano porque ha llegado ya al punto sin retorno, al igual que el escenario para los carteles mexicanos.

*Periodista mexicana y reportera de investigación
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