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Si algo ha tenido claro el Eln en medio de su intención de llegar a la paz, ha sido el papel que juega la sociedad civil en un proceso. Lo han demostrado recientemente. En el gobierno Samper con los encuentros de Maguncia y el acuerdo de Puerta del Cielo (1998), y en el gobierno Pastrana con los acercamientos hechos por la Comisión Facilitadora Civil y el establecimiento del grupo de Países Amigos y Facilitadores (1999 – 2003). Todos esfuerzos encaminados a construir un proceso, siempre acompañado del respaldo ciudadano.

Por Jenniffer Zamudio González*
jezagon@yahoo.com
Por Carlos Alberto Rivera Carrillo**
carlos@laesquinaregional.com
No en vano en su último esfuerzo por construir un proceso, el gobierno de Álvaro Uribe y el Eln crearon la Casa de Paz. Iniciativa formulada por un grupo de garantes del proceso, que busca acercar al grupo guerrillero a la sociedad civil y que procura según Antonio García, “ser un instrumento para facilitar el diálogo entre el Eln y la sociedad, buscando que la sociedad se vincule a la construcción de un camino de paz. Esta afirmación la hizo el integrante de Coce, Comando Central del Eln, en una entrevista que concedió al periódico “Por Esto” en La Habana el pasado 6 de mayo.
En las afueras de Medellín y con la presencia permanente del vocero del Eln, Francisco Galán, autorizado por el gobierno para esta tarea, la Casa de Paz ha venido funcionando desde hace nueve meses. El respaldo de la Comunidad Internacional ha sido importante. El grupo de países acompañantes integrado por Suiza, Noruega y España, con el apoyo de Venezuela y Cuba ha sido fundamental para su desarrollo. “Para Suiza la construcción de la paz es un tema prioritario de la política exterior” señaló a la Asamblea Permanente por la Paz, en abril de 2006, el embajador de Suiza Thomas Kupfer.
Los países acompañantes, al igual que millones de colombianos esperan que de este experimento se pueda obtener la paz. “Este puede ser un proceso que produzca propuestas interesantes para la construcción de la paz… Así tal vez se pueda lograr un acuerdo más duradero y firme” reiteró en esa oportunidad el embajador, quien cree que ésta es una forma de darle al proceso más peso político y estabilidad.
Hasta la Casa de Paz, han acudido líderes sindicales, gremiales, políticos, comunales, organizaciones de distintos sectores de la sociedad, todos interesados en participar en un proceso que tiene la intención de conducir a uno de los grupos guerrilleros más antiguos del país a una negociación firme de paz.
Por lo menos en el imaginario de muchos de estos sectores, es clara la intención, que de este experimento, salga un acuerdo verdadero de paz. La Central Unitaria de Trabajadores, por ejemplo, en su página dice “la Casa de paz es un aporte a la democratización del país, que debe beneficiar los procesos de gobernabilidad y que aspira a que el pueblo participe y el pueblo decida, para que la paz se llene de contenidos y soluciones”.
En eso muchos coinciden. Para León Valencia, de la Fundación Nuevo Arco Iris, la Casa de Paz es una experiencia interesante para abrir posibilidades de encuentro entre el Eln y sectores de la sociedad colombiana, “un espacio para opinar hacia dónde puede ir la negociación”.
De forma similar piensa Ana Teresa Bernal, integrante de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, quien cree que la Casa de Paz ha contribuido en el camino para llegar a la paz. “Es una experiencia de interlocución buena, es una forma abierta de comunicarse con la sociedad colombiana”.
La Casa ha tenido sus puertas abiertas desde que el gobierno y el Eln manifestaron su voluntad de acercarse hacia un acuerdo de paz en septiembre de 2005. El proceso se mantuvo en medio de las elecciones de Congreso, a pesar de los pronósticos de lo difícil que era hacerlo, la dinámica se mantuvo, y la fase exploratoria entre las partes estuvieron vigentes. Desde abril se mantiene una pausa acordada por las partes, en razón a las elecciones presidenciales, al inicio del nuevo gobierno y a una reunión interna que adelantaba el ELN.

Es necesario actuar
Tras meses de estancamiento hay quienes creen que es hora de mostrar resultados y que las voluntades se traduzcan en hechos visibles y creíbles. La fase exploratoria parece haber cumplido su término y la Casa de Paz parecería haber terminado un ciclo.
El ex consejero de paz, Carlos Eduardo Jaramillo rescata el valor del proyecto de la Casa de Paz: “Lo positivo es que les ha permitido mantener un dialogo abierto con sectores de la sociedad que sin negociaciones no se daría”. Lo malo, según Jaramillo es que se ha dejado desvanecer.
Luis Emir Sanabria de Redepaz piensa que es necesario ampliar los encuentros, pero cree fundamental que estos arrojen una luz o un camino que permita que el proceso no sólo sea una fase exploratoria, sino que se asuman compromisos. “Deben ser más arrojados en hacer propuestas de reconciliación y encaminadas a fortalecer la acción civil o ciudadana en acciones políticas”, asegura.
León Valencia señala que el tiempo pasa y no hay muestras contundentes de que el Gobierno y el Eln se sienten a hablar. “No veo al Eln con ideas muy claras de avanzar rápidamente, debe hacer algo más concreto un acuerdo humanitario, un cese de hostilidades, deben haber más acuerdos sobre la mesa”.
Por su parte Olga Lucía Ramirez directora de la corporación “Vamos Mujer” e integrante de la Ruta Pacífica de las Mujeres, va más allá y plantea la relación de doble vía: Por una parte argumenta que “Si el Eln tiene el reto de mantenerse en la mesa y mostrar que su discurso no es sólo ideológico, sino que él es traducible en planes, proyectos, acciones y políticas; el gobierno por su parte tienen el reto de concretar sus criterios para una negociación política, más allá de la desmovilización, lo que permitirá además poner a prueba su sensibilidad real con la paz y la justicia”.

Hechos de paz
En ese sentido hay quienes consideran que es hora de que tanto el gobierno como el Eln muestren con hechos una verdadera voluntad. Si bien es cierto que muchos sectores de la sociedad reconocen la voluntad política del grupo armado y del gobierno para dialogar, escuchar y construir a partir de las experiencias, también es cierto que el país y la sociedad quieren ver hechos de paz.
El mismo vocero del Eln, Francisco Galán señaló en la revista Insurrección en abril de 2006 que lo importante de la Casa de Paz es “trabajar por la solución política al conflicto social y armado, ese es el sustrato, la esencia. Trabajar sobre unos ejes centrales que son la paz con justicia social, la paz y la gobernabilidad”.
Pero tras nueve meses de interactuar con distintos sectores de la sociedad civil, esa misma sociedad espera que el grupo armado y el gobierno retribuyan con hechos su interés en construir la paz a través de ese diálogo.
Por ejemplo, el asesor de paz de Antioquia, Jaime Fajardo, está de acuerdo en que la Casa de Paz es una iniciativa acertada en la construcción de un proceso, pero pide muestras de paz. “consideramos que estas no son únicamente para estar conversando, muchas de las propuestas deben ser llevadas a la construcción de una agenda de negociación y paz”.
Las propuestas por concretar entre el Eln y el gobierno, deben ser equitativas para que se den hechos de paz, por lo tanto los temas a abordar son de una parte, un cese de hostilidades, un acuerdo humanitario, un acuerdo sobre desminado, la facilitación del retorno de los desplazados, la liberación de los secuestrados; y por la otra, el reconocimiento de la existencia del conflicto armado cuyas causas son sociales, económicas y políticas, la aceptación de que la crisis humanitaria que se vive en las diferentes regiones de Colombia es producto del conflicto y concertar la liberación de presos políticos.
Para Fajardo esto se trata de un acuerdo que “no sea solo buena voluntad sino una concertación entre las partes”.
Hacia el mismo camino apuntan las peticiones de León Valencia, quien considera que ya es hora de que se creen compromisos bilaterales. “Acuerdos que aporten confianza en la opinión, que muestren que van para adelante, que tengan resultados más alentadores”.

Este es el momento
La experiencia de Casa de Paz sin duda ha sido positiva. Para el Eln es la búsqueda de un camino que lo acerque a la sociedad y en el que pueda construir de la mano de varios sectores una propuesta que represente los intereses del grupo subversivo y de dichos sectores.
Para el Gobierno es “la posibilidad de tener un eventual proceso de paz que beneficie a la sociedad y a la democracia”, como lo expresó el Alto Comisionado para la Paz, Luís Carlos Restrepo.
Para la Comisión de Conciliación Nacional representada por Cesar Mauricio Velásquez, la Casa de Paz “es el escenario perfecto y está dado para avanzar en un proceso de negociación directamente. Las circunstancias están dadas positivamente, tanto para el Gobierno, como para el Eln”.
Lo cierto es que por ahora la tarea de la Casa de Paz, apoyada por los garantes y los países acompañantes continúa su labor con firmes intenciones de que el proceso siga su curso y que por fin encuentre un camino de acuerdo entre las partes que beneficie especialmente a todos los colombianos que anhelan la paz.
Precisando detalles
La Casa de Paz en una primera etapa tuvo como objetivo la interlocución con la sociedad y el establecimiento de una mesa de aproximación entre el Gobierno y el Eln. En una segunda etapa se ha planteado como el espacio físico y simbólico en donde se dan cita el comisionado del Eln con organizaciones civiles, eclesiales, militares y políticas. Así mismo, debe es el lugar de encuentro con la comunidad internacional y con los ciudadanos que estén interesados en debatir y proponer alternativas para la solución política del conflicto en Colombia.
Los Garantes
Fueron ellos quienes solicitaron al gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, la licencia para que Francisco Galán iniciara la interlocución con la sociedad sobre la posibilidad de una negociación de paz. Los garantes son: Moritz Akerman, Álvaro Jiménez, Horacio Arango S.J., Carlos Rodríguez, Gustavo Ruiz, Alejo Vargas Velásquez y Daniel García-Peña. Tienen, entre otras, las funciones de ayudar a definir los objetivos de la paz, la estructura de la negociación y la naturaleza de los acuerdos.
Fase formal exploratoria
Durante esta etapa, además de haber iniciado las consultas con la sociedad sobre los temas que tienen que ver con la paz y una salida negociada al conflicto, se establecieron acercamientos entre el gobierno y el Eln; en esta fase se ha contado con la participación de diferentes sectores de la sociedad como La Iglesia Católica, las Iglesias Cristianas, Iniciativas Nacionales de Paz, Empresarios, Propietarios y Directores de medios de comunicación, Organizaciones de Mujeres, de Jóvenes, movimientos estudiantiles, Asociaciones de Víctimas, Partidos y Dirigentes Políticos, los Alcaldes de las ciudades de Bogotá y Medellín y el Gobernador del departamento del Valle del Cauca, entre otros. De la misma forma, cuenta con el acompañamiento de países como Suiza, Noruega y España y el apoyo de Cuba y Venezuela.
Hasta el momento se han realizado tres rondas de conversaciones, en La Habana - Cuba. La primera se realizó en diciembre de 2005, la segunda ronda se realizó entre el 17 y el 18 de febrero de 2006 y la tercera ronda se realizó entre el 25 y el 28 de abril de 2006
En este contexto algunos sectores de la sociedad han planteado como un mecanismo novedoso e importante el escenario de la Casa de paz para la participación de la sociedad civil sin embargo consideran que no es claro los términos de la participación ni las instancias para intervenir en las decisiones que contribuyan a la transición de establecimiento de una mesa de negociación y la concertación de una agenda de paz.
¿Qué opinan algunos sectores sociales?
La esquina regional habló con algunos integrantes de los sectores sociales que han participado en las audiencias de la Casa de paz. También habló con una persona del sector LGTB, sector que aún no participa. El diálogo se planteó a través de las siguientes preguntas:
¿Cuál es la importancia del proceso de paz con el Eln en el contexto del segundo Gobierno de Álvaro Uribe Vélez?
¿Qué perspectivas se han trazado desde la Casa de Paz, frente a la participación de la sociedad civil, en el proceso?
¿Cuáles son las principales propuestas que desde su sector se han llevado a la Casa de Paz?
¿Cuál es el futuro de este proceso a corto, mediano y largo plazo de este proceso?

Jaime Zuluaga Nieto
Profesor Universidad Nacional
Comisión Facilitadora Civil
“…no le pueden decir no, a la sociedad colombiana”
1.
Primero, eso constituye una rectificación de una posición del Eln, de negarse a establecer cualquier contacto con el gobierno de Uribe, en razón del tipo de política que este gobierno había definido: La política de seguridad democrática y la ausencia de una política social. Me parece que tanto Antonio García, como Luís Carlos Restrepo en la primera ronda en La Habana, lo plantearon con toda claridad. Creo que envía un mensaje tanto a la sociedad como al resto del movimiento guerrillero, especialmente a las Farc, que la paz efectiva es una paz que se hace entre enemigos.
Segundo, el mensaje que está mandando el Eln al conjunto de la sociedad, es que el camino de la guerra al que se ha recurrido en Colombia durante muchas décadas, no es el que permite avanzar en procesos de transformación de la sociedad en las condiciones actuales y que está dispuesto a jugar a la política. Ese mensaje es muy positivo de quienes hicieron de las armas su principal forma de hacer política, que hoy quieran hacer de la política, su forma de acción.
2.
Esas perspectivas están definidas, en primer lugar por la propuesta del grupo de garantes. Y en segundo lugar, en la posición asumida por el comando central del Eln de aceptar esa iniciativa ciudadana como escenario para explorar el camino hacia un posible diálogo de paz, entre el gobierno nacional y ellos. De acuerdo a lo que allí se plantea la perspectiva es la de buscar con la participación y si no con la participación por lo menos con la opinión de algunos sectores de la sociedad colombiana, los caminos posibles que se pueden transitar hacia una negociación de paz. Ese es un elemento novedoso, en mi concepto y de materializarse le auguraría el mejor futuro a la iniciativa.
3.
Como el gobierno y mismo Eln lo dicen, se está en la fase del diálogo formal exploratorio. Es todavía una exploración para ver en qué condiciones se va a adelantar la negociación; entonces la primera apuesta de quienes nos hemos acercado a este proceso es que se pase a la fase de negociación política. La segunda apuesta, es que el gobierno y el Eln no se levanten de la mesa de negociación con cualquier pretexto de hechos de guerra o de otra índole. Y la tercera, es que entendemos que la paz no consiste solamente en silenciar unos fusiles, las negociaciones de paz deben ser una oportunidad para profundizar aspectos de la democratización del país. Tal vez la propuesta de fondo es, al gobierno y al Eln, que no se olviden que se agotó el espacio de la guerra y que es el momento de la política.
CR: En su opinión, ¿qué hace falta para pasar de esa fase exploratoria a la concreción de una mesa de negociación o de la misma agenda?
De aquí en adelante se necesitan decisiones políticas que permitan empezar a abordar con plena conciencia de las dificultades que ello entraña, temas que tienen que ver con la construcción de confianza que entre ellos para avanzar en un proceso de paz pero también con las respuestas a las expectativas que en este campo genera un acercamiento entre el gobierno nacional y un movimiento insurgente. La sociedad espera respuestas tanto de la guerrilla como del gobierno nacional, las respuestas aquí deben ser bilaterales.
4.
Hemos propuesto que este proceso tenga futuro, en la segunda ronda de conversaciones, lo habíamos hecho en la primera, un grupo de organizaciones sociales, de derechos humanos, que hemos acompañado este proceso desde su gestación, les dijimos: –ustedes tienen derecho a decirse no entre ustedes, pero no le pueden decir no, a la sociedad colombiana. Ese es el futuro de este proceso. Esta no es nuestra guerra, esta es una guerra entre las guerrillas y el Estado colombiano. Si eso es así, se seguirá ampliando y fortaleciendo el respaldo ciudadano a este proceso. Desde esa perspectiva yo quisiera recordar las palabras, de Pablo Beltrán, en un saludo que enviaron ellos a la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil en el año de 1998, en ese entonces dijo a nombre del Comando Central del Eln, –“ustedes deben participar en un proceso de negociación entre guerrillas y gobierno y si nosotros y el gobierno nos oponemos, ustedes deben imponer esa participación”. El futuro de este proceso está en esa participación de la sociedad y en que el gobierno y la guerrilla entiendan que ellos no pueden decidir en nombre de la sociedad.
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Nelson Berrio
Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz
“…la sociedad, todavía no conoce el proceso de la Casa de paz”
1.
Lo más importante fue el hecho mismo de que el gobierno y en este caso la guerrilla del Eln, iniciaran unas aproximaciones. Esto puso nuevamente el tema de la solución política en la opinión pública, no lo suficiente, pero venimos de un periodo de gobierno en donde de lo que más se habló fue de esfuerzos militares, operativos militares y seguridad democrática; total hablar de solución política nos parece muy positivo.
2.
Lo nuevo es que la guerrilla del Eln propone que el proceso hay que resolverlo entre el Estado, la sociedad civil y el Eln. Desde los sectores sociales que hemos participado venimos preguntando que además de la participación, que nos parece muy positiva, ¿cuál seria el papel de los distintos sectores de la sociedad civil en la decisión, es decir, hasta dónde el gobierno y el Eln, están en dispuestos y tienen los mecanismos para aceptar decisiones o que ellos acojan decisiones que tome la sociedad civil?
CR: ¿Qué sectores de la sociedad no han aún tenido espacio en la Casa de paz?
A las consultas fueron diferentes sectores. Mujeres, sindicalistas, jóvenes, iniciativas de paz, ongs de derechos humanos, pero lo que participa allí es un activismo de la sociedad civil u organismos que lideran desde la sociedad civil acciones muy importantes. En general la sociedad, todavía no conoce el proceso de la Casa de paz. Y es una tarea que desde la sociedad civil, los sectores sociales, el gobierno y el mismo Eln, se debería abordar conjuntamente, para diseñar mecanismos de cómo popularizar más la Casa de Paz y cómo llevarla a sectores sociales que aún no saben cómo es. Su conocimiento es de un activismo reducido en proporción a lo que es la sociedad colombiana.
3.
Se han planteado en cada uno de los obstáculos que fueron propuestos por el Eln, para iniciar un diálogo con el gobierno. Hay propuestas que van desde, cómo erradicar el problema del narcotráfico y la pedagogía para la paz hasta el tema de reforma agraria. En La Habana logramos consensuar algunas propuestas que van en el sentido de que una vez hecha la fase exploratoria se de el paso para formalizar el diálogo entre las dos partes en la próxima ronda; que se fortalezca la facilitación de la comunidad internacional. Y por último que se facilite por parte del gobierno y del Eln, la participación de la sociedad civil.
CR: ¿Qué hace falta para la formalización de una mesa de negociación?
Que las partes tengan suficientemente decidido hasta dónde pueden llegar en una negociación, es decir, hasta dónde el gobierno puede ceder en aspiraciones que tiene la guerrilla; y hasta dónde puede la guerrilla aceptar propuestas del gobierno para negociar, sin que eso signifique para el establecimiento, ceder el poder o entregarlo. Ambas partes ganan y gana la sociedad en general, más que las partes.
4.
Siempre existe la posibilidad de ser optimistas afianzados en la realidad. El proceso no es fácil, sin embargo se está abriendo el tema de los acuerdos humanitarios, de la solución política y el tema humanitario, eso se evidencia en las actitudes del Eln. La posición del gobierno de salir de un lenguaje radical a uno un poco más ponderado también es positiva. Quiere decir que se ha avanzado y entonces nuestra presión es para que continúen y se lleguen a un diálogo y después a un pacto de paz. Hay que insistir aunque las dificultades estén presentes.
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Patricia Buriticá
Red de Iniciativas de Mujeres por la Paz
Integrante Comisión de Reconciliación
“Lo veo andando como corcho en remolino”
1.
Este proceso tiene dos ejes importantes. Primero, que uno de los grupos armados más antiguos de este país decida dejar las armas. Nosotras hemos planteado la solución pacífica de los conflictos y creemos que el conflicto social y político no se soluciona por la vía armada. Segundo, es que eso signifique un espacio para la lucha política y para la lucha por la democracia. Dar ese paso es pensar que hay otra posibilidad distinta a la guerra.
2.
Han planteado la posibilidad de llegar hasta una Constituyente haciendo un proceso en el cual se pueda tener un diálogo permanente con la sociedad civil, pero no se establecen los espacios de decisión y sobre qué decide la sociedad civil. En el Caguan las mujeres llevamos cerca de 280 propuestas y quedaron en una memoria, no en niveles de discusión. Lo fundamental es que logremos que este proceso tenga claro en qué vamos a participar, en qué espacios y cómo vamos a decidir. El Eln no valora el tema de la participación de las mujeres, de la decisión y sus aportes. Tienen todavía la idea de que las mujeres actuamos desde una concepción solamente de clase y no de género.
C.R ¿Esa subvaloración frente al sector de las mujeres se siente frente a otros sectores?
Ellos consideran que el tema de las mujeres es secundario. Para ellos los indígenas y los campesinos son los mitos de las poblaciones. También se siente en las poblaciones diversas porque no han vivido la transformación histórica que hemos vivido en Colombia en los últimos diez años. Las marchas gay en Bogotá las hemos vivido nosotros, ellos siguen en los años 60 y 70 y en el monte siguen igual. Lo primero es que hagan ese análisis, que son personas que están tratando de entrar a la lucha política, a la lucha social, pero que tienen que pensar necesariamente que están enfrentando una sociedad de la cual ellos han vivido aislados 10 o 20 años.
3.
El Eln debe hacer desde ahora un acuerdo humanitario real. Demostrarle a la población que realmente quieren ingresar a un proceso de paz. Deben plantear desminados en zonas donde la población está siendo afectada y la entrega unilateral de secuestrados. Siempre se le están poniendo miles de condiciones a la paz, entonces que ellos también le entreguen a la sociedad una voluntad de paz; porque hasta ahora solo hemos visto ataques. Yo preguntaría después de 40 años de lucha del Eln, ¿qué le entrega al pueblo colombiano? –Le han entregado destrucción y muerte. Entonces tienen que ser generosos con la población, no con el gobierno de Uribe, para que le podamos creer. Les hemos dicho al Eln y a las Farc, que tienen que pensar muy clara la negociación, en términos de verdad, justicia y reparación; que para ellos no va haber indulto y que tienen que decir la verdad de todo lo que han hecho y tienen que pensar en la reparación.
Veo un poco difícil lo que para ellos signifique verdad, justicia y reparación, porque no se sabe hasta qué punto son capaces de asumir las responsabilidades que les implique la verdad; aunque, distinto a las Farc, han tenido acciones valerosas, por ejemplo lo de Machuca, ellos reconocieron sus errores. Pero una cosa es reconocer los errores y otra asumir responsabilidades. En el tema de la justicia y de los delitos de lesa humanidad, deben pagar cárcel efectiva, como se lo estamos exigiendo a los paramilitares, ahí veo un poco difícil el tema. La sociedad tendría que exigirles eso. Pero que sepan que en algún momento tienen que estar privados de la libertad, ellos han tenido miles de personas privadas de la libertad. No pueden salir a pavonearse si eso es lo que le estamos exigiendo a los paras. Los delitos políticos, de haber estado armados en el monte, pues se los perdonamos, ahí no hay problema.
CR: ¿En qué estado está el proceso?
Está como en un punto muerto, desde el punto de vista de la iniciativa. Ellos tienen voluntad y el gobierno también pero nadie sabe cómo hacerlo. Está como en una calma chicha, conversemos aquí, conversemos allá, pero no avanza. Lo veo andando como corcho en remolino, no logra decir por dónde vamos caminando. Lo veo un poco detenido en el tiempo, pero no para atrás. Con las Farc el balón está de cancha a cancha, aquí el balón está quietito.
4.
A corto plazo el Eln debe hacer un análisis muy concreto del tipo de proceso, del esquema de negociación que quieren plantear. Deben hacer un pare, con sus asesores, e inclusive con participación de la sociedad civil para trabajarle a un modelo de negociación distinto, es que no encuentro el modelo de negociación. Si hacen un proceso social, político y popular con las comunidades, por ejemplo en el proceso de desminado, seguro encuentran pistas. Porque están encerrados, Galán en su casa y los otros en el monte, pensando en el proceso haber qué se les ocurre.
El proceso del Eln tiene respaldo de la población, de la izquierda, de las Ong. No es como el proceso de los paras. Tienen apoyo de la comunidad internacional y el gobierno estaría dispuesto. Ahora el gobierno no está dispuesto a cederles el poder pero un esquema de negociación viable es posible. Tienen entonces que sentarse a crear un proceso de negociación en una sociedad también moderna.
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Luis Evelis Andrade Casama
Presidente Organización Nacional Indígena de Colombia – Onic
“…que no sea sólo una cuestión de formalismo”
1.
La propuesta la vemos interesante, en el sentido de que se están creando escenarios para escuchar distintos sectores de la sociedad civil. Sin que tengamos mayor claridad, por lo menos busca ser algo distinto a lo que se ha hecho en los diferentes procesos de paz. Hemos planteado, primero, que si los grupos armados y en este caso el Eln, quieren construir la paz, la conciban desde una perspectiva integral mucho más allá del cese de la confrontación y la dejación de armas. Estamos dispuestos a contribuir y a participar, si se tiene en cuenta que los pueblos indígenas no delegamos nuestra vocería en ningún otro actor social y político bien sea civil o armado. Segundo, planteamos que este proceso, puede ser un modelo en la medida en que esté orientado a dar una participación real y efectiva a la sociedad civil, que no sea un instrumento para legitimar su proyecto sino que nos beneficie a todos. Tercero, sin que nosotros hagamos parte de los ejércitos hemos planteado que en este proceso debe escucharse con mucha claridad nuestro criterio y debe superar las falencias y los errores cometidos en anteriores procesos de paz con otros grupos. Uno de esos aspectos es que la paz, la desmovilización y los acuerdos a que se lleguen realmente generen condiciones de reinserción y de vinculación clara, efectiva de todos sus combatientes a la sociedad civil.
2.
Es algo novedoso. Hay la intención de generar las condiciones para que la sociedad civil se exprese. Debe haber un criterio y una condición y es que no sea sólo una cuestión de formalismo, sino que se incorporen las inquietudes de los distintas sectores, en aras de buscarle solución al problema del Eln y al de las grandes reinvidicaciones como, mejores condiciones de vida, reforma agraria y políticas públicas que respondan a las necesidades del pueblo colombiano y no a intereses privados y externos.
3.
Que la agenda de paz que se quiera construir en el redireccionamiento de nuestra sociedad sea incluyente, en sentido reciproco. Le hemos planteado a los actores del conflicto armado, que en los procesos de paz quede muy claro el respeto por nuestros gobiernos, por la autonomía, y por la territorialidad. En ese sentido deben existir unos compromisos en relación al cese del conflicto y de las hostilidades sobre nuestros dirigentes y jóvenes. Debe haber un compromiso en términos de la búsqueda de la paz para el postconflicto. El Eln, el Gobierno y el Estado se deben comprometer a respetar la diversidad cultural en cualquier iniciativa, o programa que quieran impulsar.
CR: ¿Cómo se articularían a este proceso las experiencias de paz de las comunidades indígenas?
Los pueblos indígenas tienen diferentes experiencias en el proceso de resolución de conflictos. Guardando las proporciones y con modestia, quienes están en el conflicto de manera mucho más pronunciada, deberían hacer un acercamiento más político a las experiencias de los indígenas para recoger elementos que les permitan fortalecer sus experiencias y sus procesos de paz. En el caso del Cauca, existe el territorio de paz y convivencia “La María”, entonces podría darse un diálogo con los indígenas para que estos escenarios puedan habilitarse y convertirse en lugares de encuentro, de debate y de construcción de propuestas.
4.
Sería atrevido calificar el futuro. Simplemente espero que este proceso pueda ser diferente y alternativo, que pueda ser mucho más real a cualquier otro proceso que se haya dado, sin desconocer las bondades que puedan haber tenido los otros. En la medida en que se asuman los criterios planteados, puede tener un futuro, puede tener legitimidad y apoyo, así podemos nosotros como pueblos indígenas, valorarlo y apoyarlo en toda su dimensión.
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Luis Eduardo Salcedo
Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz
” Una negociación pondría de nuevo, las ventajas de la solución negociada”
1.
El gobierno en su primer periodo de mandato, mantuvo, entre otros, dos criterios: en Colombia no hay conflicto armado y a los grupos terroristas no les queda más que cesar hostilidades y negociar su desmovilización, como en el caso de los paramilitares. Igualando el fenómeno paramilitar al guerrillero. En el inicio de la reelección quiere vender también estratégicamente el sofisma de, seguridad o paz. Sin embargo el proceso con los paramilitares anda tan cuestionado como enredado, sobre todo por la evidente prioridad de favorecer a la cúpula y dejar viendo un chispero a las víctimas. Además el costoso andamiaje del Plan Patriota, no ha sido tan eficaz como el propio gobierno esperaba y al momento, la capacidad de la guerrilla aunque menguada sigue inmune. La conversación y un eventual proceso de negociación con el Eln obligarían al gobierno a reconocer lo que ha querido negar y a aceptar una agenda que toque temas tan sensibles como el humanitario y aspectos importantes como los sociales y económicos, que para el grupo insurgente se encuentran en el origen del conflicto armado. Una negociación pondría de nuevo, las ventajas de la solución negociada y la interlocución entre dos partes enfrentadas, claro generaría nuevos retos, sobre todo en el papel que debe asumir la sociedad civil.
2.
La participación es muy variada, desde los garantes que tienen el mayor grado de protagonismo hasta las organizaciones de paz, sectoriales nacionales y ongs de derechos humanos, que participamos con opiniones y propuestas, pero también como facilitadores y motivadores de otros muy variados sectores sociales, quienes a su vez, se vincularon a la etapa de consulta sobre los obstáculos de la paz, donde surgieron debates, tensiones y también consensos y propuestas que se están valorando, en el "Grupo de Trabajo y Reflexión por la Paz". Los énfasis temáticos, la metodología y una mayor participación están en elaboración, pues se entienden como fundamentales las posturas civilistas, las apuestas y el acumulado de las organizaciones de la sociedad civil en los procesos hacia la negociación política del conflicto armado.
3.
Las iniciativas de paz hemos planteado la necesidad de hacer un gran plebiscito por la negociación, cese al fuego y respeto a los civiles; así como la vinculación de los gobiernos, especialmente a los latinoamericanos en la necesidad de contribuir a la creación de un grupo de amigos para que incida en buenos oficios y propuestas que acerquen las partes y presionen en el escenario diplomático la salida negociada.
4.
Con expectativa a corto plazo, moderadamente optimista a mediano y esperanzador a largo plazo.
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Gabriel Becerra
Asociación Colombiana de Estudiantes.
“Los problemas de los jóvenes no se resuelven al margen de los de la sociedad
1.
Los problemas del país pasan por la resolución del conflicto armado y por eso el intento que se haga con cualquiera de las guerrillas, sea las Farc o el Eln tiene una importancia trascendental para el futuro del país. Un intento de este tipo en el periodo de Álvaro Uribe Vélez se encuentra con la dificultad de que éste no tiene una política de paz. Este gobierno necesita, después de su reelección y de las presiones que sectores que lo respaldan como la Andi, que manifestó que era necesario hacer esfuerzos por resolver el conflicto armado, algunas iniciativas pero no paz que no corresponden realmente a una política de paz, partiendo de que para el gobierno aquí no hay conflicto, entonces si no existe un conflicto para ¿qué vamos a hablar de una solución política en dirección a la consecución de la paz?
2.
En el esquema de negociación del Eln se reivindica la participación de los sectores sociales y la idea de que la negociación no pasa solamente por quienes están involucrados en la confrontación armada sino que debe tener una presencia importante de los sectores sociales. La garantía de que estén los sectores sociales hace que a diferencia de otras experiencias se construya mayor legitimidad. Los sectores sociales populares están llamados a cumplir un papel muy importante sobretodo en el tema de la agenda.
3.
Los problemas de los jóvenes no se resuelven al margen de los problemas de la sociedad y por eso se deben retomar las agendas que existen de intentos de negociaciones anteriores. Ahora, las propuestas de los jóvenes tienen que ver con varias cosas, una que tiene que ver con el derecho a la educación, la calidad académica y la defensa de la educación pública. Una que preocupa mucho y que está relacionada con el conflicto es el tema de las libertades para la participación y con las con las garantías. En la Asociación Colombiana de Estudiantes hemos registrado como en la última década el movimiento estudiantil ha sido desplazado a punta de plomo en las universidades.
4.
En algunos sectores y muchos sectores del movimiento de paz entre comillas, existe la idea de que el gobierno ha venido dando un viraje, que los cuatro años anteriores fueron de guerra y que estos van a ser cuatro de paz. Hay que leer entrelíneas lo que dijo el Presidente y que hay posibilidades. Ojala uno esté equivocado pero si uno mira las palabras del Presidente y mira los hechos lo que uno ve es una contradicción muy grande y él mismo lo reconoce en su discurso. El otro aspecto tiene que ver con los términos en los cuales se planteó la negociación con Eln, es decir sobre la premisa de que el Eln es una guerrilla que está debilitada, que tiene contradicciones internas frente a las posibilidades de la negociación. Entonces eso marca la perspectiva del proceso.
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Hernando Muñoz
Profesor Universidad de Antioquia
Integrante Junta Directiva Colombia Diversa (Sector LGBT – Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas)
“La palabra participación está desgastada”
1.
Me parece absolutamente importante cualquier proceso que lleve a una reconciliación o a un trabajo de paz. Me parece mucho más importante que sea con el Eln, en el sentido de los planteamientos que ha hecho el mismo Eln, para poder acceder a un proceso de paz, sobre todo en un segundo gobierno con una persona, como el presidente Uribe, que ha sido tan autoritaria y tan tajante. En ese sentido es un avance. Es la plataforma para que podamos avanzar realmente en un proceso de paz, entonces el proceso con el Eln, no puede parar. Y hay que reconocer que este segundo gobierno de Uribe está dando la opción. Ahora cómo se hace y cómo se debe hacer, es diferente.
2.
Tengo que ser un poco crítico en el sentido de preguntarme ¿cuál ha sido la participación hasta ahora, quiénes han participado, cómo han participado y a qué estamos llamando participación? No sé si esa ingeniería de la participación es un proceso diferente al que estaba propuesto desde el principio. Creo que estamos cansados y agotados, la palabra participación está desgastada de una manera impresionante en los procesos comunitarios, y en procesos de paz si que más. Cogimos la participación, la tomamos como caballito de batalla y pensamos que llamar a alguien a que asista a una reunión es participación. Yo participo, cuando trabajo en y sobre un asunto y cuando mi voz es escuchada y cuando la voz de mi sector es escuchada.¿Ahora quiénes han participado? Siempre son los mismos, en las mismas circunstancias y en los mismos momentos. Excelente su experiencia, pero dónde están las voces nuevas, las miradas diferentes, donde está mi vivencia como ciudadano, y de un sector y de una parte de la sociedad que no se está escuchando allá. Ellos deberían ser los mentores de nuevas generaciones que estén participando y que nos enseñen a mirar las cosas, pero no solo ellos y ellas. Tampoco estoy diciendo que todo el mundo participe, porque sería democraterismo de número.
CR: ¿Hay algún sector que no este representado?, por ejemplo el sector LGBT tiene espacio.
Que sepa no estamos y que sepa no estamos convocados. El sector LGBT tendría mucho que decir en un proceso de estos, porque además el sector ha salido y ha demostrado que no somos únicamente las personas light, que estamos preocupados por la moda, por el cuerpo y que somos obsesivos sexualmente. Se ha demostrado que hay posiciones políticas y hay pensamiento político.
CR: ¿Qué propuestas desde el sector se podrían hacer a la Casa de paz?
Desde el sector no puedo hablar pero hablo como un hombre homosexual de este país. Puedo decir, uno, todos y todas queremos la paz de este país. Eso no tiene discusión y eso no pasa por si soy negro, si soy homosexual, si soy mujer o soy indígena, o soy heterosexual. La propuesta sería plantear un proceso de escenarios posibles donde personas claves, no especiales ni particulares, de los diferentes sectores pudieran estar bajo un lineamiento o direccionamiento, trabajando el eje transversal de ese proceso de paz, ¿cuál es y qué es lo que queremos lograr? ¿Qué aporte desde los diferentes sectores se puede dar y lo vamos a hacer para esto, planeación por escenarios. Dos, hay que tener un apoyo irrestricto a cualquier proceso de paz como lo decía al comienzo y los sectores populares si que tienen que decir ahí; y tres, hay que establecer unos asuntos muy claros en cuanto a lo que significa no solo el proceso de paz en este momento, sino lo que significa lo que viene. Nosotros no podemos seguir pensando en retrospectiva y en presente, ¿cómo vamos a responder qué vamos a hacer, cuál va a ser el plan a seguir luego de.
CR: El tema se ha discutido en el sector, se ha dicho deberíamos participar ahí. ¿Se ha propuesto algo?
No creo que se haya discutido, a excepción de lo que habría alrededor de Planeta Paz. Yo hablé con dos directivos de Planeta y les dije: nosotros tenemos que estar ahí y nosotros los podemos acompañar, pero Planeta Paz no ha planeado las cosas, hay que ser auto-críticos, porque no solo es el Presidente, no solo son los señores de la comisión, no es el Eln, nosotros si realmente queremos desde los sectores populares, también tenemos que organizarnos. Ahí hay una autocrítica al sector, el sector no quiere meterse en estos asuntos, infortunadamente. Crítica al sector, pero crítica a una sociedad tan castrante como ésta, porque la gente tiene miedo de salir, por el acoso, por el acoso laboral, el acoso de las familias, tienen miedo de que se les señalice.
4.
Le vería mal augurio si seguimos como estamos, hablando de participación, que no es participación. Creo que está estancado. Uno de los fracasos del Caguan, fue que fueron los cuellos blancos a negociar con la guerrilla, eso fue parte del fracaso de ese proceso. Porque los que hemos sido vulnerados, y no estoy diciendo que hay que ser vulnerado para pensar, tenemos una vivencia diferente y tenemos un posición y una situación diferente. ¿Dónde está la gente que lo está pensando y está teniendo unas miradas más realistas del asunto? Por ahora veo que estamos a punto de hacer morir un proceso absolutamente interesante e importante si no nos movemos y si el gobierno no se mueve.
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Padre Horacio Arango
Sacerdote Jesuita.
Grupo de Garantes de La Casa de Paz
"Casa de Paz se debe convertir en un espacio propicio para diseñar y preparar la Convención Nacional"
¿Cuál es la importancia del proceso de paz con el Eln en el contexto del gobierno de Álvaro Uribe Vélez?
En medio de la política de la seguridad democrática y la contención militar colocar en la agenda del país el tema de la salida política negociada como la forma adecuada para la superación del conflicto armado en Colombia, considero un hecho de suma importancia. Este proceso ha mostrado la voluntad de las partes de iniciar el camino del diálogo en medio del conflicto y la decisión de consolidarlo progresivamente hasta hacerlo irreversible.
¿Qué perspectivas se han trazado desde la Casa de Paz, frente a la participación de la sociedad civil, en el proceso?
El criterio fundamental ha sido abrir la interlocución con todos los sectores de la sociedad, especialmente con aquellos con los que, hasta el momento, ha sido más difícil el diálogo y la discusión con el Eln. El diseño de la ingeniería de la participación, que se ha planteado, ¿qué alcances puede llegar a tener? Se podría pensar que la estructura y la naturaleza de “Casa de Paz” se convierte en un espacio propicio para diseñar y preparar la Convención Nacional y los demás aspectos de la participación de la sociedad en el proceso.
Desde su sector, ¿Cuáles son las propuestas que se han planteado, para que fortalezcan el proceso?
Los diálogos frecuentes en Casa de Paz con diferentes sectores de la Iglesia Católica, tanto con los señores Obispos, como con el clero de las Diócesis y regiones y con representantes de las comunidades, han tenido algunas repercusiones importantes en las regiones. En varias ocasiones estos encuentros han producido resultados positivos para la superación de las situaciones “límites”, tanto individuales como colectivas y sectoriales, en alguna s regiones del país. Es claro que la Iglesia y dentro de ella, la Pastoral social y la Comisión de Conciliación han estado dispuestas a apoyar el proceso y a colaborar en el estudio para la superación de la crisis humanitaria acarreada por el conflicto.
¿Cuál es la viabilidad que le ven a esas propuestas?
En gran medida la viabilidad depende de la toma de conciencia por parte de la sociedad en general, de la magnitud de los costos en vidas humanas y en términos de la dignidad de la personas, y ello debe mover no solo a los actores directos de la confrontación, sino a los que la apoyan y se lucran de ella, a la decisión de poner el punto final sólido y estable a la guerra que nos desangra.
¿Cuál es el futuro del proceso a corto, mediano y largo plazo?
El levantamiento de una seria reflexión sobre el diseño del proceso de negociación que recoja lo pertinente de los procesos anteriores, supere los esquemas rígidos preconcebidos, y se abra de forma creativa a la innovación de caminos, es un desafío y una obligación de enormes proporciones. Por las condiciones actuales, tanto nacionales como internacionales es necesario pensar el proceso en claves diferentes que garanticen la sostenibilidad integral de todo el proceso, sin soslayar ninguna etapa del mismo.
* Comunicadora Social y periodista
** Antropólogo con Especialización Comunicación para el desarrollo
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Embajada de Suiza
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