“Los Zetas”:

el reinado del miedo


   
     

 

 

 

El miedo que generan “Los Zetas” es inmediato porque tienen la suficiente paciencia para buscar, encontrar y matar a los enemigos de sus jefes mediante su sello distintivo: la muerte violenta ejecutada de manera fría y calculadora; su fama ha crecido al punto de que en México son sinónimo del brazo ejecutor del “cartel del Golfo”.

Por Doris Gómora*

“Los Zetas” son el grupo de sicarios de Osiel Cárdenas Guillén, el capo del “cartel del Golfo” preso actualmente en el penal federal de máxima seguridad No. 1 en La Palma, un poblado ubicado a 30 minutos de la Ciudad de México.

Pero “Los Zetas” destacan en medio de todos los grupos de sicarios de los carteles mexicanos por un motivo: sus primeros miembros eran ex militares del Ejército Mexicano y en ese esquema mantienen sus operaciones.

La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) ubica a “Los Zetas” como una organización creada en los años 80 “por el gobierno de México para combatir a los carteles de la droga”. Pero la DEA precisa que “muchos de los Zetas se deslumbraron por los altos salarios que pagaban varios carteles de las drogas para efectuar secuestros y asesinatos en todo México”.

Arturo Guzmán Decena, fue ubicado como el primer “Zeta” en estar a las órdenes de Osiel Cárdenas, como su guardaespaldas, y finalmente terminó siendo el fundador de “Los Zetas”, brazo armado del “cartel del Golfo”.

Fuentes de la jefatura de la DEA en Washington señalan que el nombre de “Zetas” provino de dos vías: el reglamentario uniforme color verdeazulado conocido como “zeta” del Ejército Mexicano, y porque los miembros de la agrupación comenzaron a utilizar la “z” y un número (Z1) para identificarse en sus comunicaciones por radio.

Ese uniforme verde azulado que utilizan los miembros del ejército fue parte del vínculo que mantuvieron los primeros “Zetas” con sus principios militares.

“El respeto a los mandos es la línea que marca todo en el ejército, y para “Los Zetas” ese es el lenguaje que se debe entender, quien no lo entiende o no lo cumple la respuesta es una: la muerte violenta”, señalan las fuentes. “Los Zetas” no asesinan, castigan, explican.

 

Cada cartel del narcotráfico tiene un sello distintivo para enviar sus mensajes a la hora de cobrar vidas, pero entre los ejecutores también hay clases y “Los Zetas” han marcado sus ejecuciones con dos elementos: la decapitación o el descuartizamiento utilizando ácido, y los mensajes escritos a mano con plumón negro que dejan en los cuerpos o cabezas decapitadas.

“Para ellos no es un asesinato, solo cumplen ordenes”, mencionan. Ningún “Zeta” oculta los cuerpos; por el contrario los dejan en lugares accesibles y en ocasiones frente a oficinas del gobierno con el acostumbrado mensaje visible para que el contenido sea conocido y difundido.

Las ideas políticas de cualquier partido quedan fuera de la cabeza de un “Zeta”, al igual que el profesar abiertamente un culto religioso, ya que lo único que deben hacer siempre es cumplir las órdenes que se les dan. Dios sólo es testigo y nunca es nombrado en ningún mensaje, porque los mensajes son personales y concretos, explican.

La mayoría de los “Zetas”, como otros sicarios, rinden culto a la “Santa Muerte” una imagen muy parecida a la Virgen de Guadalupe, pero al observarla de cerca se puede ver que no existe figura humana alguna sino un esqueleto con una calavera en medio del manto.

En cadenas al cuello o en calcomanías que pegan a sus autos blindados “Los Zetas” se encomiendan a la “Santa Muerte”, especialmente cuando van a realizar alguna ejecución o un “levantón” como se le conoce a los secuestros que ejecutan, destacan las fuentes de la DEA.

La mayoría de las veces, “Los Zetas” visten de negro para efectuar alguno de sus trabajos, y utilizan armas de alto calibre que son adquiridas en el mercado negro de Estados Unidos y Europa, indican las fuentes. Sus ataques son precisos y esperan la difusión de éstos en los medios de comunicación lo que triplica su mensaje de miedo.

En un reporte presentado al Congreso de Estados Unidos, el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés) ubica a “Los Zetas” como “los responsables primarios de la violencia” entre los carteles de la droga en México.

De hecho, el Centro de Inteligencia de McAllen mantiene actualizaciones sobre los socios de “los Zetas” y grupos rivales del “cartel del Golfo”. Como resultado, el FBI determinó que “los carteles de la droga mexicanos responsables de la violencia en la frontera han establecido enlaces con pandillas callejeras y en prisiones del lado de Estados Unidos”.

En este sentido, detalla que “fuentes de inteligencia sugieren que “Los Zetas” han contratado a miembros de diferentes pandillas incluida La Mafia Mexicana, el Sindicato de Texas, la Mara Salvatrucha y los Hermanos Pistoleros Latinos para mantener sus esfuerzos criminales”. Incorporando civiles a su círculo, “Los Zetas” reclutan a jóvenes de entre 14 y 16 años, a quienes incluso entrenan.

Adicionalmente, en abril de 2006 se dio a conocer en México que por primera vez en el país, durante el actual gobierno se incrementó el número de deserciones en el Ejército Mexicano.

Los muertos en combate al narcotráfico y los elementos que desertaron suman  100 mil en los últimos seis años, señaló Guillermo Garduño, catedrático de la UAM-Iztapalapa especializado en temas militares.

La Secretaría de la Defensa Nacional informó que durante el gobierno de Vicente Fox, el número de soldados en el ejército disminuyó en diez mil, pero sin considerar las deserciones cuyas plazas se cubrieron al reclutar nuevos miembros.

“Los Zetas” no hacen diferencias al ejecutar. El martes 11 de julio de 2006 dos oficiales, un ex militar del Ejército Mexicano retirado y otro encubierto de la Secretaría de Marina, fueron secuestrados por separado por “Los Zetas” en el puerto de Acapulco. El jueves 13 de julio los cuerpos de ambos fueron encontrados dentro de una camioneta de lujo, envueltos en cobijas y con señales de tortura. El auto estaba estacionado a un costado de un templo del Sagrado Corazón, a unos metros de una caseta de Policía. En esta ocasión, el mensaje eran los cuerpos.

Narcomensajes

Con marcadores negros, “Los Zetas” escriben los mensajes en cartones o cartulinas que dejan en los cuerpos o cabezas de ejecutados, firmados con una “Z”.

Los destinatarios no son conocidos para la gran parte de la población en México, pero los mensajes marcan el territorio del “cartel del Golfo” utilizando casi siempre la misma frase: “Para que aprendan a respetar”. Gran parte de los narcomensajes tienen marcadas faltas de ortografía, además de que periódicamente agregan alguna frase como en este caso: “Un mensaje más mugrosos (sucios) para que aprendan a respetar”, o “Para que aprendan a respetar a la familia, la familia es sagrada”.

Pero hacia mediados de 2006 los mensajes comenzaron a hacerse más específicos: “La traición se paga con la muerte. Saludos a Chava Arregil, a Gabriel Caballero y Román Caballero”, señala un mensaje colocado en un ejecutado en Michoacán, una ciudad ubicada a cinco horas de la ciudad de México.

Pero cuando “Los Zetas” descuartizan a alguna persona, la dividen hasta en tres bolsas negras y dentro de una colocan el mensaje. Uno de los más recientes decía:

“Hay está tu gente aunque te proteja el AFI, soldados y otras corporaciones, sigues tú Edgar Baldez Villareal (Barby), Arturo Beltrán Leyva y tu Lupillo sigue riendo que te voy a encontrar. Atte La Sombra”, y al reverso de la cartulina blanca una “Z” firmaba el mensaje.

Las ejecuciones de “Los Zetas” se han registrado en diferentes ciudades de México, pero siempre manteniendo su sello distintivo, bien se trate de un ciudadano común, un oficial de la policía o del ejército.

Con “Los Zetas”, el “cartel del Golfo” busca asegurar plazas para ellos y la violencia se hace más cruda como ocurre actualmente en el puerto de Acapulco en Guerrero, en diferentes poblaciones del estado de Michoacán, en Nuevo León y también en Tabasco.

Información de la Procuraduría General de la República de México señala que “Los Zetas” no siempre realizan las decapitaciones después de ejecutar a alguna persona, en algunos casos la decapitación es la causa de la muerte.

Fuentes de la DEA señalaron que la frialdad con la que actúan “Los Zetas” los hace menos susceptibles de desaparecer en lo inmediato, porque representan terror para cualquier persona, no sólo para sus adversarios. Por ello, agregaron, por ahora en México es de “Los Zetas” el reinado del miedo.

                                                                   *Periodista mexicana y reportera de investigación.

 

 

 

 


 
 
 

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