La historia en realidad no se repite, simplemente insistimos en cometer errores similares. De idas y regresos a modelos económicos, de ideas políticas reconvertidas a extremos religiosos y similares fracasos injustificados de la mano de quienes dicen haber heredado la palabra de salvación.
Por Horacio Knaeber*
horacio@apu.org.uy
La realidad del sur, emblema de historia y progreso, sufrimiento y conocimiento. Las rutas que nacen en el extremo norte llegan de una u otra manera hasta el Sur más lejano. Todos los climas posibles, todas las miserias imaginadas, todo hombre rico tiene una porción de este territorio. Tierra, subsuelo, suelo, agua, aire, riquezas visibles y otras no tanto, como los recursos biológicos, base de casi toda la farmacología existente en el planeta.
El recurso más genuino aún se mantiene intacto, casi invisible, ha resistido la historia terrible y sangrienta. La raíz cultural, el capital social, la producción del conocimiento a partir del regreso a las fuentes. Desde México y Venezuela, hasta Argentina y Brasil trabajan en sentidos que por momentos parecen opuestos, pero hay cierto aire de tejido social que parece latir, rescribirse sin borrar, reinventarse sin olvidar.
¿Qué sucede cuando nos preguntamos por nuestro acervo cultural, qué encontramos debajo de la alfombra y dentro de los viejos baúles escondidos por nuestros parientes que quisieron dejar atrás su imagen rural y pagana para vestirse con otros colores?
No se trata de banderas foráneas, ni de intenciones satánicas, palabras sonoras que componen discursos que necesitan llegar lejos, ¿pero lejos hasta dónde? Un aire distante y frío parece querer acompañar todo esfuerzo de diálogo cultural. Las alianzas y los recursos parecen ponerse a disposición de nuevas ideas, pero debemos cuidarnos de las viejas ideologías.
Algunos datos de la realidad
Uruguay
En los últimos cinco años el crecimiento de los casos por problemas de desnutrición ha ido aumentando en forma exponencial. Desnutrición Global y Aguda, Retardos en el crecimiento, Malformaciones, y muchos males que podrían ser evitados. El Iname, Instituto Nacional del Menor, asiste diariamente a más de 50 mil niños y otros 250 mil alcanzan sólo a un vaso de leche diario en las escuelas públicas del país, en muchos casos es el único alimento que reciben en el día. El hambre y la mala nutrición afecta a los sectores más críticos como las mujeres embarazadas y que luego continúan en la misma situación en el período de lactancia. Esta situación garantiza un desarrollo deficitario y con las consecuencias sociales previsibles. El gobierno se ve obligado a hacer frente a los mayores requerimientos de los sectores más necesitados debiendo recurrir a préstamos y ajustes fiscales cada vez mayores.
El aumento significativo en el número de madres adolescentes solteras del sector medio bajo acrecienta este cuadro. Cifras que evidencian el fracaso de los planes de prevención.
El acceso a los alimentos básicos en este cuadro de crisis se torna cada vez más difícil ya que la relación de ingresos y costos aumenta ininterrumpidamente. Las reacciones sociales, además de los manejos políticos, se hacen notar con los saqueos a supermercados en primera plana, las protestas masivas y las largas colas en las oficinas de gobierno.
Los comedores y las ollas populares pertenecientes a las Ong crecen día a día como respuesta natural. Las cooperativas, algunas apoyadas desde el oficialismo, busca dar una respuesta que parecen servir sólo para las fotos de los medios de comunicación.
Bolivia
Cerca del 50 % de los niños padecen hambre en un territorio beneficiado con tierras excelentes para el agro y con amplias posibilidades de producción. Los pueblos indígenas sufren hambre y penurias sociales producidas por decisiones políticas y manejos económicos irresponsables. Poseedores de una cultura de gran sabiduría e históricamente un pueblo combativo pero apaleado por tantas dificultades y la falta de amparo de los países de la región. Sus principales penas no provienen de los cambios climáticos, sino del resultado de la ambición humana.
Como al resto de los países, uno de los principales problemas que enfrentan es el efecto pobreza que sufren sus niños, su única esperanza de desarrollo futuro. Mala nutrición, falta de acceso a la educación y salud son garantías de generaciones con disminución dramática de capacidades.
La herencia generacional de una gran cultura se ha perdido, en realidad su herencia es la incorporación de más y más desigualdad y la brecha crece y se corre el riesgo que comience a ser aceptada.
La situación de hambre crece diariamente sin aparentes posibilidades de cambio. Los mercados internacionales no parecen incluir en sus planes el apoyo a las economías no desarrolladas según sus criterios. Aquí se destaca en cuanto a la educación como herramienta de desarrollo, la marcada diferencia en los contenidos no inclusivos culturalmente que demuestra las dificultades que se presentan según las poblaciones. La variable representada en los programas de educación que incluyan contenidos representativos basados en la cultura de quién se va a instruir resulta fundamental.
Argentina
Quizás es uno de los países más ricos del mundo. No en cuanto al ingreso per cápita, sino a sus inmensas riquezas naturales y a la relación de producción por cantidad de habitantes. No existen motivos reales para que en Argentina exista el hambre, de hecho tiene la posibilidad de proveer de alimento a gran parte de la región sin alterar sus cuentas.
Sin embargo casi la mitad de su población vive por debajo de la línea de pobreza, y un gran número de personas sufren hambre crónica. La desnutrición ha marcado a fuego a generaciones al punto que algunas organizaciones declaran que los niños nacidos en los últimos años tendrán muy pocas oportunidades en los mercados laborales y académicos.
Algunos informes internacionales dicen que una proporción de la ciudadanía ha sufrido los efectos del hambre y que existen problemas para acceder a la canasta básica. La realidad no necesita de mayores informes, solo vasta con caminar por la región del norte y por la misma provincia de Buenos Aires, la provincia más habitada del país. La miseria y el hambre se manifiestan a la vista y sin necesidad de tecnicismos. Las villas florecen a lo largo y ancho del territorio y no es posible taparlas con estadísticas ni mudanzas forzadas que llaman realojamientos.
El hambre produce deserción escolar, el hambre produce desesperación y frustración. El hambre es el marco más propicio para manipular a la gente y forzar las decisiones políticas. La falta de capacitación elimina toda posibilidad de desarrollo digno ya que se elimina todo referente ético y se reemplaza por muestras sociales de supervivencia. La indigencia provocada y manipulada por sectores políticos y económicos es una herramienta fundamental para realizar con éxito múltiples propósitos.
Nicaragua
Según el Programa Mundial de Alimentos, PMA, más del 70 % de la población es pobre y por su exposición a los problemas climáticos su situación es cada vez más crítica.
Si analizamos la situación de la población nicaragüense podemos ver que las posibilidades ciertas de desarrollo social de ese país están seriamente comprometidas, en la línea de ser declaradas como de desastre natural. Las inundaciones y el paso de los huracanes han inutilizado los campos y con ello todas las posibilidades de los trabajadores rurales. Estos sólo pueden sobrevivir con la ayuda internacional que en gran parte se pierde en malas administraciones y la corrupción. Como en muchos países, la falta de políticas e inversión oficial garantiza que nunca podrán salir de la pobreza. El estar apoyados principalmente en la producción del café y dependiendo de su valor en el mercado marca la fragilidad de su economía. Ninguna política planteada seriamente puede sostenerse de esta manera.
Colombia
Cerca de un 70 % de los colombianos padecen hambre, la pobreza medida de cualquier manera es sinónimo de hambre. Los índices que intentan ocultar la pobreza distribuyéndola por sectores y diferentes motivos no deben confundirnos.
El crecimiento logrado en los últimos años no ha dado respuesta a las necesidades y la situación ha empeorado. La distribución de las mejoras es uno de los principales problemas no resueltos.
Las zonas urbanas no escapan a la pobreza, más del 50 % ganan salarios por debajo del mínimo. Las propias encuestas indican que lentamente se han ido disminuyendo las comidas, la calidad de los alimentos y quizás, el derecho a reclamarlos. En las zonas urbanas el índice de pobreza alcanza más del 80 %. 60% bajo línea de pobreza y 25% en situación de pobreza extrema según fuentes del CEPAL.
Respuestas sociales
El crecimiento de las organizaciones sociales en la última década no tiene precedentes, la aplicación de nuevas tecnologías en la comunicación ha sido la piedra fundamental de esta construcción. Las redes cruzan hoy todos los rincones del continente, las radios comunitarias, los sitios web, las publicaciones locales, las listas de correos, todos lentamente se unen en un tejido que crece y al que debemos cuidar. Muchas organizaciones ofrecen su ayuda para financiar su desarrollo pero a cambio desean el control y el alineamiento a sus propios intereses.
En profunda soledad, con dolorosa austeridad y con el miedo de un planeta que amenaza nuestro futuro inmediato existen manos que levantan arados y escuelas, que vuelven a pensar un futuro sin la mentira del consumo.
Participar desde la honestidad, desde la propia vergüenza de quienes no hemos sido capaces de darnos cuenta antes del camino andado. Participar en la discusión y en el trabajo. Sentir la mirada de quién tiene hambre y siente el profundo abismo que supimos poner entre ellos y nosotros. Ser capaces por una vez de ver con sus ojos que nuestros huesos se estremezcan con el frío y se quiebren por el hambre.
Entender qué pasa por la mente de un niño que duerme todas sus noches bajo un puente y que no entiende por qué debe pasar su día con hambre, por qué ante sus ojos pasa tanta gente sin mirarlo siquiera.
No se trata de hacer un ejercicio intelectual o espiritual. La necesidad de alimento y abrigo no es algo que pueda pensarse o meditarse. El sufrimiento de quienes han sido utilizados para mantener el estilo de vida de unos pocos, nuestro estilo de vida, debe ser reparado, la maquinaria construida para producir sin detenerse nos está matando y no nos damos cuenta. Podemos ver la realidad o ignorarla, igualmente seremos devorados por ella.
Toda la riqueza de América Latina no parece alcanzar para detener el hambre, aún cuando su volumen conjunto es suficiente para alimentar al 50 % del planeta. Una de las herramientas más vistosas son los informes de organizaciones internacionales que luego de cuantiosos gastos en investigaciones nos dicen lo que todos sabemos y nos aconsejan lo que los pueblos reclaman históricamente.
Mucho más de la mitad del planeta tiene hambre. Menos del 10 % de las personas que habitan el mismo planeta consideran satisfechas sus necesidades y tienen maravillosos proyectos para su futuro.
Si consideramos estadísticamente la muerte, al mismo tiempo que escribo cada palabra alguien deja de existir por causas evitables. Alguien muere sufriendo por nuestra ignorancia o nuestra avaricia. Más de 4.000 millones de personas están afectadas por la falta de alimentos, agua y atención sanitaria básica. Las carencias producidas por la mala alimentación garantizan generaciones disminuidas en todo sentido posible, pero sobre todo para luchar por su dignidad.
Las causas históricas
Fotos: Horacio Knaeber |
Desde comienzos del siglo pasado los diferentes proyectos pensados en la región sur de América sólo contemplaron a sus habitantes como mano de obra barata y por momentos desechable. Los intereses europeos han considerado que pueblos esteros debían ser eliminados en nombre del progreso. En el mismo proyecto se han tornado desérticos grandes extensiones de bosques y con ellos han cambiado dramáticamente los climas, perdiéndose fauna y flora en forma definitiva.
La educación por muchos años fue sólo limitada a la posibilidad de estar al servicio del progreso, de ese progreso. Una de las herramientas más utilizadas en este proceso sigue siendo el endeudamiento con las mismas organizaciones que están instaladas en todo el continente.
Quizás uno de los mayores logros de este sistema fue lograr que la mayor parte de los habitantes de este planeta no deseen salir de la pobreza. De alguna manera se consideran parte de un sistema en donde de alguna forma lograrán sobrevivir.
* Periodista. Subsecretario de Relaciones Internacionales de La Asociación de Prensa Uruguaya.
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