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Luis Barros Pavajeau, periodista de la Universidad de La sabana, con cursos de maestría de la Universidad Javeriana , emprendió su camino por el embarazoso universo de las letras en el concurso de cuento Ciudad de Bogotá del Instituto Distrital de Cultura y Turismo (I.D.C.T) donde consiguió con el cuento "Germania 140" ser uno de sus finalistas. Desde hace tres años forma parte del Comité Editorial de nuestra revista La esquina regional y actualmente es colaborador de la revista Loft.
Desde "Germania 140" Luis Barros Pavajeau se subió a las rutas de los buses de esta fragorosa Bogotá para luego, en el no calmado ritual de su escritura, componer con palabras y líneas cargadas de lenguaje callejero y anudadas con los nervios de los cientos y miles de pasajeros sin nombre, que cada día emprendemos la aventura de viajar con nuestros sueños abrigados en un bolsillo del alma, arrugados por los estrujones del día a día, embadurnados de sudores ajenos y propios, este caos que es Ciudad Baabel, ciudad Bogotá. Esperanzas que van de norte a sur, de sur a norte, de oriente a occidente, de occidente a oriente, anhelos que casi nadie ve pero que él consiguió desvestir y desabrigar de las entrañas de la confusión y el anonimato.
En esta esquina publicamos un capítulo de Ciudad Baabel, desgajado de las ruidosas calles de esta ciudad, que nos va diciendo a pleno sol y al caer la noche que en esos hombres y mujeres con los que tropezamos cada día viajan fragmentos de vida que aquí se quedan detenidos afirmando que no todo es fugaz.
Nelly Valbuena Bedoya
Por Luis Barros Pavajeau
pavajeau68@hotmail.com
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Una caravana de camionetas cruza la vía. Seis motorizados detienen el tráfico a la brava, con las Mini Uzi atentas a cualquier imprevisto. ESCOLTA MILITAR, muestra un uniformado levantando una raqueta fosforescente. El suspenso afloja cuando el desfile blindado abre camino para fugarse hacia el sur. El sol de la mañana muerde el pavimento. Alguien sube los vidrios de un Mercedes y enciende la atmósfera artificial del aire acondicionado, que lo saca ipso facto de aquella caldera urbana. Arriba, dos helicópteros cruzan la ciudad hacia el oriente, para sofocar el incendio rojo que se traga un cerro. Tragafuegos, contorsionistas, bailarines, zanqueros, mimos, equilibristas, City Corners Circus presenta, Garra firme, chicharrón grande, Si el hambre es ley, la revolución es justicia, Chanda la tercera edad, ¿Qué opinan todos?, El aguante. Y yo aguantando el ardor de la entrepierna. Terminada la visita tenía que salir a descargarme con una vieja. Si no había materia disponible, pues con los cinco niños de la señora Manuela. Después de un año se le metió en la cabeza el cuento ese de que teníamos que espiritualizar el sexo. Imagínate, en la mitad de un polvo me salió con eso. Yo me quedé como una estatua de sal. Pero, Jimena, después hablamos de eso, por favor, ahorita no, después. y la mujer que no, porque es terca de ideas. Me senté desnudo, en una esquina de la cama, a escucharle las quejas. Cuando acabé de vestirme me di cuenta que aquello iba en serio. Nooo, mamita, cómo se le ocurre que yo sólo ando pensando en eso, ¿cuántas?, a ver, ¿cuántas veces hemos hecho el amor esta semana? ¿Cuatro veces le parecen mucho? Nooo, mi reinita, no tiene que ponerse a llorar, si yo a usted la quiero mucho. Pero es que el sexo es una forma de decírselo. Pero no la entiendo, Jimena, yo a usted la adoro. Nooo, también se lo he dicho por fuera del orgasmo. ¿Pero qué hago si usted me genera esas ganas? Nooo, tampoco es que ande con ese pensamiento todo el día. Sí, también me canso, pero se me pasa enseguida. Eso no es malo, reinita, nooo, usted no puede sentirse como una puta. Yo sé que el sexo no es lo más importante, lo juro, yo también pienso eso, pero es que cuando la veo no puedo pensar en ninguna otra cosa. Por supuesto que nos abandonamos. Ella nunca se perdonó ni el derecho a disfrutárselo ni que yo con sólo mirarla me pudiera excitar en cualquier parte. Acrofilia. No te lo puedo explicar muy bien. en las noches me subo a la azotea del edificio, con el ruido del viento en los oídos. Se cree uno, por un instante, un pequeño Ícaro. Te revolotea la adrenalina en el estómago cuando miras desde el vacío la alfombra de la ciudad, y sientes el vértigo succionándote, pidiéndote, al interior del corazón acelerado, que te lances, que te tires de una vez por todas, que nada vale la pena más que esa caída libre. Me tengo que aferrar fuertemente para entrar en razón. El domingo pasado estuve en la terraza del Colpatria. Casi me gana el vacío. La ciudad murmura a lo lejos ese sonido de mar, que se le siente en las primeras horas de la mañana. Sólo miras, miras y miras, y te vas llenando de vanidad humana ante ese Frankenstein de concreto que le compite a las obras de Dios. Y con la mujer del profesor Escalante toqué el cielo. Ya Jimena no me movía para nada la aguja. Si hasta quiso volver pero me aferré a mi oportunidad de negarme. Que no había otra, que quería un tiempo para estar solo, que lo quería pensar con más detenimiento. Todas esas mentiras que se le echan a una mujer para que siga creyendo que es la única que gobierna en el corazón de uno. La mujer del profesor ya era una cuarentona que se le medía a todo, quizás deleitándose con los últimos cartuchos antes de la menopausia. Una vez, después de unos gemidos de alto calibre, que estuvieron a punto de despertar al niño que dormía en la cuna, me pidió disculpas porque siempre se llevaba la impresión de que ella gozaba más que yo. Y fíjate que hay cosas que no hay que decirle a nadie, cosas que son para uno solo. El caso es que yo jamás lo había pensado, pero una vez la escuché me empezó a mortificar la confesión. Me daba rabia verla aullar como una perra en luna llena. En una ocasión el marido tuvo que ausentarse dos días a un simposio filosófico en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Cartagena. Me mandó razón con la sobrina para que me estuviera con ella el fin de semana entero. Claro que fui, ni marica que fuera. Cuando me llevó al cuarto casi me voy de espaldas. Tenía, jurado, mi hermano, por mi madre, unos quinientos espejitos colgados en las cuatro paredes, en el espaldar de la cama, en el cielo raso y en el piso. Por donde uno aventara ojo se devolvía la imagen de uno mismo dando vueltas por esa habitación, medio iluminada por los velones que el padre Benito alguna vez le había pedido el favor de que le guardara hasta la época de Cuaresma, porque ya no tenía espacio en la sacristía. Empezó la faena cuerpo a cuerpo. Nos arrancamos la piel a mordiscos. Aquello fue brutal, la mujer me sostuvo el ritmo unos quince minutos y antes de despeñarse en el abismo, mirando todos esos trozos de cuerpos regados en los espejos, comenzó a gritar: Somos legión, somos legión, soooomoooossslegióóóóóóóónnnnnnnnnn.
Cementerio Central, vendo 5 bóvedas a perpetuidad en mausoleo particular, osarios, nuevas, buen sitio, precio cómodo, Busco persona que le compró a don Víctor el carro Ford Fairmount, año 1979, color amarillo pollo, motor en 6, papeles del carro a nombre de Marcos Aguillón, si le interesa, quien lo compró venderlo, comunicarse, Hermoso, Minino, De un mes, Criollo, Vendo. Un relámpago de ira me subió por la columna. Lo primero que les dije fue que de mí nadie se burlaba, ni siquiera ellas, que eran mis mejores amigas de la carrera. Que se fueran a la mierda. Quedaron estupefactas. No les di tiempo de nada y me lancé por toda la facultad detrás de ese europeo pretencioso con sus aires de primer mundo. Recorrí las playitas, la biblioteca, la cafetería central, las canchas de fútbol, la tienda. Nada. A ése parecía que se lo hubiera tragado el tráfico de la Séptima. Cuando ya me estaba bajando la ira, lo agarré en el tercer set de un partido de voleibol. Le hice señas desde la línea de cal. Él me mostró los diez dedos de las manos abiertas, pero no cedí y le dije que tenía que hablar con él inmediatamente. Pidió relevo al juez, y cuando la pelota salió disparada hacia el bosque de pinos que da hacia la Circunvalar , el noruego se me puso a quemarropa con todo su sudor. Entonces me regué como una verdulera con chancleta y canasto. Cuando quedé vacía, él se reafirmó en lo que me habían dicho mis amigas, que sí, que quería salir conmigo, que si hubiera sabido que una invitación a comer iba a sacarme de ropas, jamás se habría atrevido. Y yo. ¡plop!, como Condorito, el enojo se me convirtió en asombro. Me saqué esa cara de incredulidad con mandíbula desencajada y todo, y le acepté la invitación del weekend. La curiosidad me hormigueaba por dentro. ¿Por qué ese noruego, lo único que la Facultad de Ciencias Políticas tenía para mostrar, quería salir conmigo?. Acción de gracias a san Rafael, san Miguel y san Gabriel, si usted desea que se le cumplan 3 cosas imposibles, colocar por 3 días velas en agua azucarada y al día tercero se publica un agradecimiento, Solicito, Ayuda, soy viuda con 2 hijos, estoy sin trabajo, necesito que mis hijos estudien, cualquier ayuda consignar en el número de cuenta 15602037760 Colpatria, Lindo, Gatito, De 3 meses, Criollo, Ganga. Desde la noche de los espejos se me fueron agriando las vísceras. Lo que te dije, hay cosas que son para uno solo. No me aguanté ser uno de los amantes de la orgía mental que la mujer del profesor trabajaba en su cabeza. Esas celebraciones me empezaron a causar escozor. ¿Por qué tanta escandola por un miserable polvo? La envidia, esa mala inquilina que no deja ni respirar por la incomodidad que le produce a uno la felicidad ajena, nos volvió unos desgraciados. Ahí cambié el discurso. Ya no le seguí las calenturas a la mujer del profesor y me disfracé con la tesis de Jimena. Francisca, quiero que entienda una cosa, en la vida hay cosas más importantes que el sexo. La mujer del profesor respiró hondo, se sirvió un café y revolvió con los cubitos de azúcar las palabras que se iba a poner en los labios. Mirá, impúber, bajo el techo de esta casa sólo cabe un filósofo y ése es mi marido, no sé si te habrás dado cuenta, ¿oís?. Joven universitario de 23 años, sin empleo entre semana, busca dama que le pueda y quiera colaborar económica o laboralmente para continuar estudios, ofrezco compañía y escucha, Favor pido ayuda, ¡me van a quitar mi casa!, crédito en AV Villas # 137925190, llevo año y medio sin trabajo, Colombiano, radicado en USA, desea casarse con mujer joven que tenga visa, Gato, Hermoso, De 6 meses, Criollo, Cambio. Nos enredamos unos meses. Olav brincaba en una pata de la dicha. Yo no tanto. En eso del amor, siempre hay uno que se entrega más que el otro. Y no me entregué porque había un gusano en mí, que me decía que aquello era un espejismo. La relación era perfecta, pero la razón se empeñaba en martillarme que me había robado una historia que le pertenecía a otra. Por fea, debió ser, no en vano me dicen el Petete de Derecho. Porque siempre pensé que esos finales felices eran para mis amigas, o para el punto final de los libretos de las novelas rosa de las cinco de la tarde. Nunca le pude dar la talla a los sentimientos del otro. Y todos me decían que estaba equivocada, que yo me merecía lo que estaba dispuesta a soñar. Pero no, si uno no se lo cree, los consejos de los demás caen en el extractor de los desperdicios. Por fea, te lo repito. Una noche en casa de Beatriz, cuando se acabó todo, me brincó un recuerdo de la infancia. Mi hermano mayor, cuando mamá estaba ausente, me agarraba por los hombros, bien duro para que no tuviera oportunidad de salir corriendo, y me plantaba frente al espejo grande de la sala. Y ahí me tenía por horas, repitiéndome que era inmunda, que abriera los ojos para que no se me olvidara, hasta la muerte, que yo era el trasto más horrible que había en esa casa. Y en eso pasaron meses, hasta que se enamoró de la vecinita y me dejó en paz. Pero el daño era irremediable. Nunca conté nada porque, pegado a mis espaldas con algo duro en la cremallera del pantalón y un hilo de voz sobre mi nuca, supe que estábamos haciendo algo malo, y que si llegaba a oídos de los viejos acabaríamos abandonados en cualquier esquina. Se extravió perrita Pincher, estatura mediana, color amarillo quemado, responde al nombre de Athina, en San Andresito de la 38, el día 22 de febrero en la mañana, doy gratificación, Busco a María Stella, señora que lee el Tarot, vivía en Soacha, después vivió en Cota y perdí el contacto, quien la conozca o me pueda dar información, Despedida de solteros, streapers, eventos para adultos, chicas ponqué, telegramas cantados, Caballero ofrece sus servicios para lo que salga, papeles al día, Gata, Hermosa, De 8 meses, Criolla, Cedo. Debe ser que se aburrió de tantas reglas. Al que no quiere techo, le dan dos casas, un fin de semana donde la madre y el otro donde el papá y los hermanastros. Debió ser eso, simplemente se mamó de que no le pararan bolas. Entonces a los dieciocho años se le enfrentó a la vida, con unos ahorritos que le regaló el papá montó apartamento, la madre le dio un carro de segunda, y se largó con una amiga por los lados de la Circunvalar , antes de los miradores de La Calera. Nadie supo en qué momento la torció la ambición. La cosa es que volverá al país de cincuenta y dos años. No me logro imaginar a Angélica de esa edad, le metieron veintisiete años por tráfico de estupefacientes en España. Sí, acuérdate que alguna vez te conté que me había dicho lo del pánico en los aeropuertos. Era eso, el miedo a que la capturaran en cualquier momento. Nooo, qué novata ni qué mierda, ése era el cuarto viaje. Parece que la Interpol ya la tenía fichada, le montaron la inteligencia y se cruzaron de brazos a esperar que repitiera viaje. Y por supuesto que dio la caída. En Barajas. Doscientos mil dólares encontraron en una maleta con doble fondo. Nooo, los güevones éramos nosotros. La Interpol , en la rueda de prensa que ofreció a los medios de comunicación, informó que había desvertebrado una de las redes más grandes de Latinoamérica. Imagínate que uno de los cerebros de la organización era el Osito. Sí, el uruguayo ese, que la Angélica inventó que llegaba a Bogotá a visitarla. Claro, ya en esa época debían de estar traficando. Ese man estuvo en Colombia verificando la calidad de la pasta que llegaba de los Llanos. Juliana siempre dijo que le veía unos movimientos raros, pero la Angélica , para desviarle el interés, la enredó con una historia chimba de un hombre casado. Y fíjate que ni necesidad tenía de meterse en ese cuento tan peligroso, porque el papá nada más vivía para complacerla. Pero vaya uno a saber qué telarañas le rondaban por la cabeza. El cucho viaja a Madrid cada fin de mes. Contrataron un abogado español para ver si logran bajarle la condena. Pero nada, el asunto de las drogas se está endureciendo por todas partes. La madre ni la quiere ver. Juliana dice que la vieja no se resigna a la vergüenza social que sufre debajo de las joyas y el paño inglés. Porque ésos son de la crema y nata bogotana y nadie les perdonará nunca haber impuesto esa mancha negra en las conversaciones de los cocteles de El Nogal. Veterinaria, consultas, caracterización de mascotas, vacunación, planificación, servicios fúnebres, taxican, guardería, laboratorio, Preciosa, Gata, De 9 meses, Embarazada, Regalo, Señor, de 43, gordo, de 1.80, busca esposa simpática, de 43 en adelante, gorda como las de
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Botero, de 1.50 a 1.90 de estatura, cualquier color, de Piscis, Virgo, Cáncer, Capricornio, Liberada, Descomplicada, Soltera, Sin hijos, Decidida, Sin tabús, Por encontrarme en una situación muy difícil vendo mi riñón, soy una persona con buen estado de salud, no fumo, no tomo, no consumo ninguna droga y practico deporte, llamar en horas de la mañana. El estrés me va reventar. La úlcera se me alborotó con ese ambiente de cuerda floja que se vive en la oficina. Ni siquiera me puedo concentrar en el oficio porque todo el tiempo estoy pensando quién va a ser la próxima víctima. Cada quién arma su lista personal con los posibles descabezados. Si estuviera de espectador, hasta me reiría del absurdo, pero la verdad es que damos lástima. Doña Nubia, la de recursos humanos, se inventó una polla semanal en donde cada cual anota su elegido. Si aciertas con el despido, te puedes ganar hasta quinientos mil pesos. Qué esperpento el señor Ahumada, que votó contra él mismo como una forma de exorcismo salvador, y se ganó la polla sobrado. Daba tristeza. El hombre no quiso ganarse nunca el primer premio, pero fíjate que la suerte lo jodió. Qué situación tan degradante. A veces me entran ganas de mandar todo a la mierda y tirarle en la cara al director mi renuncia irrevocable. Pero cuando la necesidad aprieta, la dignidad es un artículo de lujo. Lo peor es la incertidumbre diaria. Cada vez que timbra el teléfono se me acelera el corazón pensando que es la llamada que me dejará en la calle. Y uno que es morboso le hace el juego a cuanto chisme recorre los pasillos: que una conversación extraña en el área jurídica, que una lista en las manos del director general, que una mirada especial del subdirector hacia el área de interventoría. Como si fuéramos los protagonistas de una comedia barata, eso es lo que siento. ¿Cómo?, aaah, nooo. Si yo fuera el jefe sacaría a la doctora Herminda, al señor Zubiría y a la señorita Luz Amparo, porque no tienen la necesidad del puesto, o sí, pero es que el resto, incluyéndome, sólo tenemos esa entrada. Ellos no, ellos se pueden dar el caché de trabajar simplemente para no quedarse en casa. La doctora Herminda, para durar el mayor tiempo posible lejos del invierno del marido frígido; el señor Zubiría, para ocuparse de responder a cuanto derecho de petición le pase por las manos, sin necesidad de pensar en el alzhaimer de la madre; y la solterona Luz Amparo, que se impuso el deber emocional de trabajar, a ver si se encuentra con cualquier aparecido que le rasgue el voto de castidad, jurado ya con el paso de los años. Pero como donde manda capitán la perramenta se calla, habrá se da por satisfecho si lo mantienen en nómina. El resto es aguantar con la paciencia del santo Job y no hacerle mucho caso a la presión sicológica. Que si lo quieren sacar de la oficina, perfecto. Que lo van a reubicar en un rincón al lado de la bodega, como usted mande. Que usté es un pobre inepto, veee, tan raro, yo no me había dado cuenta, pero si usté lo dice, debe de ser verdad. Que no hay papel para el baño, ningún problema, brother, mañana traigo un rollo de la casa. Limpieza áurica, acupuntura espiritual, utilizando los medios de la naturaleza, Gata y gatitos, Criollos, Sanos, REGALO. Queridos viejos: si se aterran por estas garrapatas es porque les estoy escribiendo en la ruta del autobús hacia la casa. Estoy aprovechando esta media hora antes de estudiar para ponerme al día con ustedes, ya que me había sido imposible escribirles anteriormente por aquello de los primeros parciales. El tráfico está imposible. Así que entre semáforo y semáforo, adelanto esta carta que les tenía en deuda, porque acá no es como allá, que todas las vueltas del día se hacen en media mañana y hasta sobra tiempo para hacer alguna visita pendiente. No, acá uno siempre vive la angustia de estar debiéndole algo a alguien. Son las distancias, viejo, las distancias de asfalto que cada día se alejan más del Centro. Esa Bogotá que usted conoció ya no existe. Hasta creo que se perdería, y hablo en serio. Incluso con dirección en mano uno puede acabar enredado en el laberinto de transversales y avenidas, que ni son avenidas ni mucho menos transversales, con las que la ciudad se niega a dejarse descubrir por la lógica. Algo de verdad debe tener lo de la jungla de asfalto. Bogotá es más una ciudad para recorrerla por instinto. El ritmo de vida siempre será una carrera empezada con media hora de retraso. Ese 9 de abril que usted carga arriba de la cadera, en donde cicatrizó el machetazo, aportó apenas la primera bala del disparate violento en que naufragamos. Desde la polución que nos marca con una cruz de smog en la frente, para recordarnos la condena cotidiana de ser hijos del asfalto, hasta el estruendo de las bombas indiscriminadas que le hacen a uno pensar que en este país la muerte es casi un ángel de la guarda. Sin embargo, esta ciudad me encanta. Creo que eso se debe, papá, y usted puede considerar que a su hija se le soltó no una tuerca sino la marquesina entera, a que esta ciudad lo acoge a uno sin tantas preguntas. Allá, en la montaña, soy hija de usted y de mi madre, nieta de los viejos y bisnieta de los primeros arrieros que decidieron desmontar mulas para establecerse en aquella hondonada selvática llena de tigres. Acá no, acá a nadie le importo nada. Acá cada quién se echa a andar y responde sólo por sus pasos. Ese aire indolente, diría mamá, es un chaleco antibalas a prueba de extraños. No le dura a uno mucho el pesar por la desdicha ajena, al fin y al cabo uno se va endureciendo de corazón cuando el bolsillo no alcanza para tanta limosna. Álbumes del mundial de fútbol de 1970 hasta 2002, perfecto estado, vendo la colección completa o individual, Caballero, avicultor, desea relacionarse con señora de 60 años bien gordita, Canario, recibo en adopción, brindo espacio y mucho amor, Señora ofrece sus servicios para sobar niños descuajados, Jhon, tengo 18 años, busco una mujer que me enseñe lo que es el amor, masaje antiestrés, sólo para damas, preferiblemente veteranas con sobrepeso, muy económico, Hipnotista, profesional, serio, desea conocer dama entre los 25 y los 40 años con el fin de hacer interpretaciones de vidas pasadas para editar obra completamente confidencial, Esqueleto, lacado, completo, para medicina, ARTROSIS, Aviso desahucio, implica hallar amos interesantes, cariñosos, para 30 gatos, criollos, hermosos, bebés por nacer, no lucrativos.
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