AL MÁRGEN
Los estudiantes de la noche
   
     

 

 

 

Mientras la mayoría de los colombianos duerme los estudiantes de la madrugada del Sena reciben clase, tratando de vencer el sueño y el frío imperante. El cambio de horario trae de la mano la aparición de patologías que pueden ir desde un simple catarro, hasta una gastritis. Sin embargo estas personas no se dejan vencer por el cansancio y siguen adelante. Para algunas de ellas es la única oportunidad que tienen para conseguir una mejor opción de vida

Por Juan Miguel Martín
paceguego@hotmail.com

 

A esta hora la ciudad ya comienza apagarse. Aunque algunos buses aún continúan pasando repletos, tal vez son los últimos. Las diez de la noche son el ocaso para la mayoría de las actividades urbanas y el amanecer para la vida de la noche. En este momento los clubes nocturnos y los bares apenas inician su apogeo. De las calles empiezan a desaparecer los transeúntes y el frío comienza a ser mella en la piel y en los huesos. El organismo pide descanso después de un día difícil. Sin embargo a esta hora también inician clase, uniformados de azul, los estudiantes de la noche. Padecer de dolores de cabeza, pérdida de concentración y trastornos alimenticios, además de un continuo catarro, no es extraño para ellos.

El esfuerzo adicional y el cambio de horario traen como consecuencia que las defensas bajen y el cuerpo se resienta. El tiempo disponible para estar en familia, con los amigos o con la pareja, también disminuye. Pero para avanzar en la vida, estas situaciones no son obstáculos. Para los estudiantes de la jornada de la madrugada del Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena, sería más fácil optar por su cama que por un aula de clase. No obstante ellos no sucumben a la tentación y eligen el sacrificio. En las condiciones que otros se negarían rotundamente a realizar un esfuerzo así, estas personas están aquí presentes y listas para asumir el reto. Para algunos podría ser su única oportunidad. Existe algo a que aferrarse, para buscar un mejor futuro y eso lo paga todo.

Frente a la creciente demanda de cupos, la institución educativa gubernamental puso en marcha hace un año en Bogotá el programa denominado "Sena 24 horas" en especialidades como Secretariado General, Técnico Profesional en Recursos Humanos, Técnico Profesional en Secretariado, Archivística, Mantenimiento de Hardware, Administración de Punto de Venta, Vendedor Profesional y Supervisor de Operaciones, Manejo y Organización de la Producción de Alimentos y Corte de Carnes, y Cosmetología. Con la iniciativa se benefician más de dos mil doscientas personas en Bogotá que estudian en los centros, que son cinco, de servicios administrativos, de gestión comercial y mercadeo, de hotelería, turismo y alimentos y de servicios financieros. El programa también funciona en otras regiones del país como en Medellín donde se instruye en confección industrial.

Mientras el profesor está dictando clase en el aula se escucha más de un estornudo. Aunque hay mucho frío afuera, la temperatura dentro del salón es agradable.

Se estudia de lunes a jueves de diez de la noche a seis de la mañana y el 70 por ciento de estos alumnos tienen que ir también los sábados de 7 a 12 o de 1 a 6 de la tarde, para complementar su formación. Cuando hay festivo se estudia de martes a sábado en la madrugada y no se reciben clases ese día en la mañana o en la tarde.

Los estudiantes, la mayoría de los cuales son de escasos recursos, muchas veces tienen que definir prioridades. Algunos comen o dejan para el transporte.

En la calle es fácil reconocerlos. Tienen los ojos rojos y sienten apatía a la luz. Sin embargo si no existiera el programa, tal vez no podrían estudiar y no alcanzarían sus sueños.

Su historia es la de aquellos hombres y mujeres, que construyen futuro a partir del deseo y la determinación. Así comienza su noche.

La llegada

El Centro de Estudios Administrativos, está ubicado en la calle 13 con Avenida Caracas, en una zona donde predominan el comercio, las tabernas y, unas calles más arriba, las zonas de tolerancia.

Se sabe que también hay presencia de delincuentes desde tiempos inmemoriales. La hora límite de ingreso a las aulas es las diez de la noche, aunque afanados y con algo de angustia, llegan minutos después algunos jóvenes que piden que los dejen entrar para no perder clase. En esta fría noche los estudiantes son acompañados por el Subdirector de esta sede, Anthony Triana, un periodista que hace algunos años decidió que desde la administración, también podía prestar un servicio. Mientras realiza la supervisión del centro responde algunos interrogantes y realiza comentarios.

¿Por qué la jornada de la madrugada? "En la jornada diurna teníamos cupos completos y se quedaba mucha gente sin estudiar. Se planteó la posibilidad de aprovechar la capacidad instalada. Entonces se extendieron los programas para la noche, como en las áreas de secretariado, con técnico profesional en secretariado, secretariado general y secretariado auxiliar contable. En el área de recursos humanos: con técnico profesional en recursos humanos y el área de archivistica. Un año luego de haber empezado se siguen manteniendo con éxito. El año pasado empezamos aquí con 170 muchachos y ya tenemos alrededor de 600. Estamos cre ciendo casi tres veces. Nosotros pensábamos que iba a ser de pronto un fracaso, pero la necesidad de la gente es muy grande. Muchos de ellos tienen que trabajar de día, otros no tienen quien les cuide los niños, especialmente las damas y el único tiempo disponible para superarse académicamente es la madrugada. Lo paradójico es que ha ingresado bastante gente, pero se ha quedado más por fuera. Asimismo hemos recibido buenos comentarios de las empresas del Estado y privadas que los emplean ya que estos muchachos trabajan con más ganas. Además es una mano de obra barata, (porque les pagan el 75 por ciento del salario mínimo), y muy calificada. Más o menos un 70 por ciento de los muchachos se queda en la empresa después. Los empresarios dicen: 'si estudian en la noche es porque se quieren superar' y les dan la mano".

¿Qué requisitos se exigen para ingresar? "Para las áreas que tienen que ver con técnico profesional en Secretariado o Recursos Humanos, se necesita que hayan terminado su bachillerato, y para los que nosotros denominamos 'trabajador calificado', como archivistas, secretariado general o secretariado auxiliar contable, solamente aprobado el noveno grado, en lo que respecta a este centro".

¿Hay deserción? "El porcentaje de deserción está entre un siete y un ocho por ciento. Las dos primeras semanas o el primer mes, es muy difícil que la gente se acomode rápido porque vienen de una vida en la que se acuestan a las nueve o diez de la noche y luego empiezan a esa hora su día de estudio y eso es difícil. Comienza a aparecer la gastritis, porque empiezan a comer a la madrugada, cuando supuestamente el cuerpo está descansando. Además este frío produce gripa, que cuando no se cuida, pasa a una bronquitis lo que acentúa la deserción inicial, en el primer mes. Los otros cogen el ritmo y van disparados hasta el final".

¿Cuáles son los costos? "El Sena por ser una entidad del Estado es gratuita. No tiene ningún costo la formación. No se les cobra ninguna matricula, ni ninguna pensión. Tienen que conseguir para sostenimiento: para buses, para su alimentación, para fotocopias o trabajos. Ni siquiera libros se piden porque sabemos que estamos llegando a estratos uno, dos y tres, donde el poder adquisitivo es muy limitado para la educación".

Los servicios: "En esta jornada hay biblioteca de ocho de la noche a seis de la mañana. Tenemos enfermería, en caso que haya muchachos con casos de gripa o niñas con cólicos. También hay sala de Internet. La cafetería está en servicio desde que ingresan hasta las 4:30 de la mañana, luego se cierra para prepararla para la jornada diurna. En cuanto a los instructores tratamos de tener el cien por ciento. Se nos han presentado algunas falencias, como que no se han podido contratar personas expertas para algunos temas, entonces nos toca duplicar a un profesor en una o dos franjas, para que trabaje con dos grupos simultáneos. Servicio de fotocopiadora se tiene hasta las 12:30 a.m. o una de la mañana y luego después de las cinco. La jornada nocturna además genera alrededor de treinta puestos de trabajo, por cada centro".

A las 6:30 a.m. las solitarias escaleras de la sede del SENA, comienzan a abarrotarse. Despacio y envueltos en chaquetas o sacos de lana comienzan a descender los estudiantes de la noche.

¿Se duermen los estudiantes? "Es que viendo ética, sensibilización o pensamiento lógico a las tres de la mañana y si el instructor no es dinámico la gente se duerme o cuando los alumnos vienen con gripa o han tenido una jornada muy dura en el día. La gente que se duerme está entre un dos y un cinco por ciento".

Las etapas: "La etapa lectiva es cuando están estudiando en el centro y la etapa productiva es cuando salen como alumnos del centro a trabajar en una empresa con una relación de aprendizaje, en la que la entidad, cuando están estudiando, les paga el cincuenta por ciento del salario mínimo y cuando se van a la empresa, durante seis meses, les pagan un setenta y cinco por ciento. ¿Cuánto duran los programas? Los de trabajador calificado, que deben tener grado noveno, duran un año: seis meses en el centro de formación y seis meses en la empresa. El técnico profesional dura un año en el centro y seis meses en la empresa. El tecnólogo dura año y medio en el centro y seis meses en la empresa. Aquí los instructores evalúan común y corriente; les hacen previas, les ponen trabajos, exposiciones y exámenes finales. El muchacho debe pasar con mínimo 3.5. Si saca 3.4, pierde el módulo".

Muchas mujeres: "En el centro el 80 u 85 por ciento son mujeres. Por las áreas que nosotros enseñamos: secretariado y recursos humanos, aunque esa es la constante que se vive en todas las jornadas. ¿Y las edades? Oscilan en el diurno desde los 15 o 16 años hasta los 35. En la madrugada tenemos muchachos desde 16 años hasta señores de 45 años o un poquito más. ¿Hay madres de familia? Son bastantes. Yo pensaría que por lo menos un 40 por ciento de las chicas que tenemos aquí son madres.

¿Qué afecta el programa? "Los días lluviosos, la gente llega mojada con gripa, se siente mucho frío a la madrugada, entonces hace que la presencia de alumnos disminuya y el ausentismo aumente. Otra de las falencias es que la contratación de los instructores se ha hecho difícil, porque la gente dice 'quiero trabajar, pero no en ese horario'. Entonces al no conseguir el perfil nos toca hacer fusión de grupos. Pero lo que más afecta realmente es la situación económica de los estudiantes".

¿Es posible el cambio de jornada? "Ha habido solicitudes, pero nosotros hemos sido muy estrictos, en eso, porque la jornada de la madrugada se nos convertiría en un comodín. Mientras en la jornada diurna se presentan dos mil aspirantes para 200 cupos, en la jornada de la madrugada se presentan 600 personas, para los mismos 200 cupos. Entonces quedaría más fácil entrar al SENA en la madrugada y luego pedir traslado para el diurno, que ingresar directamente al diurno. Por eso quien se matricula en la madrugada se queda en la madrugada y se lo decimos antes de matricularlo. Si nosotros abrimos un huequito, por ahí se nos mete toda la gente".

Los descansos

A medida que avanza la noche el frío se hace más intenso. Los estudiantes salen a los pasillos para aprovechar uno de los tres descansos que se dan entre clases. El primero es a las 11:30 p.m. A esta hora, sentada en uno de los salones, se encuentra Nora Mahecha, quien tiene siete meses de embarazo. Pese a su estado, no quiere perder ni un minuto de clase, ni mucho menos lo que será su etapa productiva.

¿Esta situación ha sido difícil para usted? "Muy duro por el cuerpo, porque los horarios se me cruzan, porque el embarazo es complicado y más en la madrugada por el frío, por el cambio de horario. Sin embargo tengo controles médicos, tengo vitaminas y el médico me valora cada mes".

¿Y su familia? "Nos ha tocado acomodarnos, sobre todo a mi hijo de tres años y a mi esposo, a las buenas o a las malas. El papá del niño lo cuida por la noche. Yo llegó por la mañana y lo baño, lo arreglo, lo visto, lo llevo al jardín y me levantó a las 2:00 p.m. Hago el almuerzo, arreglo la casa, voy a las cuatro por él al jardín, luego estoy con el niño, hasta las 8: 30 p.m. y me vengo para el Sena. Reparto el tiempo de manera que alcance para todo un poquito. Desde que estoy embarazada, vengo más abrigada que de costumbre. Igual yo sabía que iba a ser peligroso. Una compañera que estaba en este estado, se tuvo que retirar. Entonces yo no me quería retirar, ni pensaba hacerlo".

¿Qué dice su esposo? "Todo el mundo tiene un límite y esto es difícil. No es que lo justifique que se ponga de mal genio, porque igual yo tengo derecho a estar acá y luché por esto. Pero entonces es aburridor para él llegar de trabajar a las 7:30 p.m. y tiene que durar despierto hasta las 11 de la noche, hasta que el niño se duerme si no le da hambre o no quiere dormir. Cuando se enferma, a él es a quien le toca lidiarle la fiebre y entonces a ratos llega a un punto que dice: '¡Ya no aguanto más! ¡No más estudio! ¡No más Sena!', pero le toca tener paciencia. ¿Cómo hago para hacer las tareas? -Risas. -"La verdad, verdad. (risas) no sé. A veces las hacemos aquí en grupo cuando nos dividimos. En la casa es poco lo que hago tareas, porque tengo muchas cosas que hacer. A veces bajo del Internet la información y luego vengo aquí y las hago".

La licencia: "A penas sea el parto tengo licencia de tres meses que es la dieta, pero pedí que fuera de cuarenta días. Aunque me retraso un mes y ocho días para hacer la práctica, igual sigo. Se suspende el contrato y se reanuda cuando vuelva a entrar"

¿Usted tiene una empresa familiar? "Tengo una microempresa de manijas. Entonces pienso seguir con eso. No estoy aquí por conseguir un trabajo y acomodarme en un puesto. Entré acá porque no sabía nada de administración y teniendo un negocio es muy difícil administrarlo, me he concientizado que las cosas no se aprenden así por así. Ya tengo nociones de eso. Pienso seguir estudiando igual, pero un tiempo lo voy a dedicar a la empresa".

El aprendizaje: "He aprendido procesos que no tenía ni idea que existían. La educación del colegio es sumar, restar y dividir y aquí he aprendido que hay procesos que se deben llevar, hay plataformas que se deben montar y hay seguimientos que hay que hacer. También hay cosas que son innecesarias en una empresa y algunas que no se tienen, son completamente importantes".

La clase

Mientras el profesor está dictando clase en el aula se escucha más de un estornudo. Aunque hay mucho frío afuera, la temperatura dentro del salón es agradable. Desde el séptimo piso de la sede del Sena, se observan en las calles apenas unos pocos humanos, que parecen fantasmas. En el salón el docente explica por qué algunos empleados de una empresa ganan más que otros de acuerdo a sus habilidades intelectuales o físicas. El reloj marca la 1:30 de la madrugada. Tiempo del segundo descanso. La silla del interrogatorio ahora es para Jimmy Gilberto González Riveros, un joven pequeño de estatura, pero grande en aspiraciones y sueños. Él debe trabajar para responder por todas sus obligaciones.

El Trabajo: "Se que tengo que ser responsable con mi trabajo y con mi estudio, en medio de las dos cosas nada puede fallarme. Es un compromiso que he adquirido. Una concientización que mi estudio me va a dar mejor oportunidad laboral y de vida y por eso no lo puedo dejar. Pero tampoco puedo dejar mi trabajo porque si lo hago no puedo responder con mi estudio. No puedo comprarme un uniforme, no puedo pagar los buses para asistir a la institución, no puedo pagar mi alimentación. Es muy difícil tener que sacrificar unas veinte horas diarias y apenas descansar cuatro, pero ahí voy".

Su día: "Yo inicio mi trabajo a las ocho de la mañana y estoy terminando a las cinco de la tarde. De 5:00 a 6:00 p.m. que es cuando voy a mi casa en el bus, descanso una hora. Llego y me acuesto hasta las 8:30 p.m. A esa hora me levanto tomo una ducha; alisto la ropa y me voy para el SENA. El espacio de almuerzo en mi trabajo lo aprovecho para repasar cosas que tenga pendientes y aquí cualquier oportunidad que tenga para descansar como, por ejemplo, cuando no tengo clases. Cuando salgo de aquí a las 5:30 a.m. tomo un descanso hasta las 7:00 a.m. El sueño es pausado pero intento compensarlo".

En este instante el dolor y la pesadez del cuerpo son insoportables. El sudor se siente pegado a la piel. Sin embargo, nada de esto los desvía de su objetivo. Paradójicamente sacrifican el sueño para lograr un gran sueño.

¿Usted qué hace? "Yo estoy trabajando con el Banco Central Hipotecario en liquidación en el Departamento de Archivistica. Estudio archivistica. En este momento el cargo que yo tengo es técnico en medición de series. Afortunadamente las cosas que estoy viendo acá han sido aplicables a mi trabajo. Para uno surgir en este país tiene que valorar las cosas y para eso tiene que esforzarse a veces demasiado y vivir situaciones complejas, porque uno teniéndolo todo no lo hace".

La profesora

A las 3:30 a.m. la mayoría de los alumnos ansían un café o un cigarrillo, aunque es prohibido fumar. A esta hora la tensión arterial aumenta considerablemente y el frío arremete contra los músculos y los huesos. El dolor en las piernas comienza a ser insoportable y el cansancio empieza a ganar la batalla. La espalda se tensiona de tal manera que parece una piedra. La boca se reseca y una sensación de sudor, comienza a apoderarse del cuerpo. Ninguno de estos suplicios debe disminuir la voluntad de seguir adelante. Ni para los estudiantes, ni para los profesores. Helena Molano es la coordinadora de la jornada de la noche, aunque también dicta clases. Su día es tan caótico como el de sus alumnos. Sin embargo ella siente que ha encontrado su misión en la vida.

¿Qué es lo más difícil para dictar clase? "El mismo cansancio que traen los alumnos, porque una gran mayoría trabaja y no es lo mismo realizar estos procesos de formación en el día, que en la noche. Hay momentos que sobre las tres de la madrugada, la gente está muy cansada y toca inventarse metodologías pedagógicas para que ellos puedan responder: toca hablar más fuerte, tocarlos, consentirlos, incentivarlos, sensibilizarlos, decirles que vale la pena hacer el esfuerzo, que hay que seguir adelante. El mismo esfuerzo le da más sentido a lo que están haciendo".

¿Hay mucha pobreza?: "La población que viene aquí es muy necesitada. Es una población que en algunas situaciones ni siquiera tiene para el transporte. Les toca a veces venirse caminando, o entre los mismos compañeros o nosotros, los apoyamos con el dinero. También vienen con una deficiencia alimentaria bastante grave. A veces si tienen para un agua de panela, no tienen para nada más. Y se debe entender que la jornada necesita que se alimenten muy bien. Pese al malestar, aquí el compromiso es muy grande Es lo único que tienen para poder progresar en su parte intelectual. No obstante aquí llegan y dicen: 'ayer no puede venir porque no tenía para el transporte'. A veces faltan por eso. Eso me ha costado y dolido mucho. Ver que a veces se me va gente por la situación económica. Me duele no tener los medios para que no se vaya nadie. Quisiera incluso apoyarlos económicamente, porque se le cierra la puerta a una persona, que solo tenía una posibilidad"

¿Cómo se consiguen recursos? "Por ejemplo con un 'Jean Day' que es permitirles venir un día de particular, aunque pagando $200 o $300 pesos en aras de la misma jornada. Sólo se acepta cuando es un beneficio: nosotros este año hicimos algunos para el cumplimiento de unos eventos que exige el módulo de gerencia o el módulo de servicio al cliente. Como ellos no tienen dinero, tienen que buscarlo de esa forma para poder hacer un congreso o para hacer eventos de estos. También se hizo uno para comprar un horno para calentar los alimentos que ellos traen, para darles la bienvenida a alumnos nuevos, para celebrar el día del alumno o para traer conferencistas".

Frío y calor: "El frío obliga a cerrar las ventanas entonces eso genera un calorcito y empiezan a dormirse. A veces el clima y el esfuerzo, de pasar toda una noche sin dormir y todo un día trabajando, hace que aparezcan, además, otros malestares".

Un incentivo: "Yo por más que me sienta cansada, aquí estoy. Voy a cumplir un año y no he faltado un día. No porque a veces no me sienta indispuesta, sino porque siento que tengo un compromiso demasiado sagrado con gente que tiene muchas necesidades y eso me hace sentir que vale la pena seguir. Encontré la misión de mi vida, dedicada a una población muy necesitada".

El día de la profesora: "Personalmente tengo que dejar todas las cosas hechas porque mis hijos estudian y si llegan y no encuentran nada listo también es injusto. Gracias a Dios cuando llegó aquí se me quita todo el cansancio y todo el sueño y me siento vitalizada nuevamente. Mis hijos me dicen a veces "mami, quédate hoy durmiendo, mira que estás muy cansada, mira que tu salud", pero yo les hago ver que lo primero en la vida es responder por los compromisos que uno tiene y pienso que eso los está alimentado a ellos, en el sentido que van a ver esa coherencia que uno tiene con las responsabilidades que se asumen y de otra forma los va enseñando para que respondan igualmente en la vida. ¿A qué horas duermo? Depende. Hay días que por situación de la jornada me tengo que quedar después de terminar a las seis de la mañana. Entonces tengo que solucionar problemas, hablando con los directivos y los coordinadores. Llegó a mi casa a las dos o tres p.m. Entonces me acuesto y a las seis de la tarde me levanto a dejar comida y el almuerzo de mis hijos para que lo lleven a la universidad al otro día".

La salida


Jenny Miranda realiza su práctica en Fenalco Bogota

A las 6:30 a.m. las solitarias escaleras de la sede del SENA, comienzan a abarrotarse. Despacio y envueltos en chaquetas o sacos de lana comienzan a descender los estudiantes de la noche. Algunos van en busca de un café, antes de partir a su casa o su trabajo. Otros prefieren una cerveza, ya que de acuerdo a su horario, es el fin de clase y hay que celebrar. En una de las mesas de un restaurante contiguo al establecimiento educativo Jenny Miranda, mientras toma un tinto, piensa y dice en un suspiro lo que quiere que sea su vida luego de terminar su etapa productiva, que ya ha comenzado en Fenalco Bogotá. "La intención a corto plazo es entregar lo mejor de mí. Pasar la etapa productiva y que siga mi contrato. Luego entrar a la universidad y seguir la carrera de Administración de Empresas. A mediano plazo culminar la carrera y a largo plazo crear una empresa".

Cuando otros terminan el día, los estudiantes de la noche apenas lo inician. Cuando salen de clase ya van por la mitad. La mayoría se dirige hacia su trabajo y unos pocos afortunados a su casa a dormir. En este instante el dolor y la pesadez del cuerpo son insoportables. El sudor se siente pegado a la piel. Sin embargo, nada de esto los desvía de su objetivo. Paradójicamente sacrifican el sueño para lograr un gran sueño.

 

 

 

 


 
 
 

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