Perfiles
Ingresó a las Auc por "amor a las armas y al camuflado"
   
     

 

 

 

Por Leonardo González Perafán*
leonardo@colombia.com

En el 2004 más de 2.500 paramilitares se desmovilizaron bajo el amparo de la ley 782 que permite al Gobierno poner en libertad a los autores de delitos indultables -rebelión, sedición y asonada-, y estaría dirigida a excarcelar a ex combatientes condenados por delitos graves, los cuales luego de entregar sus armas tienen dos vías: o pueden irse a sus casas o en el caso de haber sido sindicados de delitos graves tienen que ser investigados y se les aplicará el rigor del código penal

Esta desmovilización tiene varias aristas. Una de ellas es el problema de la impunidad que se puede presentar al no tener un marco jurídico adecuado para procesar a todo aquel que se desmovilice y que tenga en su haber delitos que por su naturaleza no son amnistiables ni indultables, según los parámetros internacionales, sin contar con que la mayoría de los delitos perpetrados por los paramilitares y la guerrilla no están individualizados sino que se les imputa al frente o columna que opera en el territorio donde se comete el ilícito.

Ante este mar de dudas se enfrenta una persona que se desmoviliza, bien sea de la guerrilla o del paramili­tarismo, pues la seguridad jurídica del desmovilizado depende de lo que decida el Congreso acerca de los siete proyectos de ley presentados (sin olvidar que dos son del gobierno).

En una de las tantas desmovi­liza­ciones masivas de los paramilitares pude hablar con Jorge Carvajal**, un joven desmovilizado cuyo perfil podría ser el de la gran mayoría de personas que han empuñado un arma y ahora la entregan con la esperanza de que algo mejor le ofre­zca este gobierno.

Jorge es un joven tímido de 27 años, lo poco que dice son frases que suenan­ a consignas, casi como acabadas de enseñar, pues parecía recitando un poema cada vez que contestaba a mis preguntas. Me contó que lleva siete años en armas, tres en el ejército y cuatro en las Auc. El primer año de paramilitar estuvo en la columna móvil y luego tuvo un trabajo fijo en Cúcuta y Tibú. Ingresó a las Auc por "amor a las armas y al camuflado". Cuando le pregunté sobre qué tanto había hecho en estos tres años, él tajantemente me respondió que "no había hecho maldades y como no debía nada, no pagaba nada de cárcel".

Sobre la guerra me comentó que "ésta no lleva a ningún lado, solamente a la destrucción", por esa razón estaba entregando las armas y ahora iba a coger una aguja, pues su ilusión es estudiar y tener una microempresa de sastrería. No descarta la posibilidad de ingresar a las filas del ejército, pues para él "la filosofía de nosotros es no pelear contra ellos porque tenemos el mismo enemigo".

Se refirió a la ayuda que el gobierno les dará, de $358.000 pesos, a los desmovilizados por dos años, más educación, capacitación laboral y un empleo. Luego de esto no sé qué pueden pensar las personas que ellos mismos sacaron de sus tierras y a las cuales vemos en los semáforos tras la indiferencia del gobierno, el mismo que ahora le brinda todas estas prerrogativas a sus desplazadores y victimarios.

Jorge Carvajal es uno de los tantos desmovilizados que piensan que esta guerra es un juego que les permite verse mejor con armas y camuflado para que cuando lleguen al pueblo puedan conseguirse una novia, o una guerra convertida en oportunidad, quizás la única, para poder ser alguien en el pueblo y salir de la pobreza rápidamente, sin un esfuerzo mayor que el de apretar un gatillo a sangre fría.

No sé si los legisladores se han dado cuenta que con todos estos proyectos de ley, de verdad, justicia y reparación o de justicia y paz, como les llamen, se está jugando el futuro del país y el del proceso de desmovilización del cual depende en gran medida el futuro de la paz y de la negociación con la subversión. Pues de no tener un futuro cierto acerca de su seguridad jurídica, estoy seguro de que, como lo afirmó Jorge, "tocaría volver a coger las armas pero ya sin creerle a ningún presidente, pues si no fue con este con ninguno será".

Sólo nos queda la duda: ¿qué tanto de impunidad y qué tanto de verdad, justicia y reparación estamos dispuestos, como sociedad, a dar?

* Asesor académico Indepaz

** Nombre cambiado

 

 


 
 
 

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