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"Al parecer, la dignidad de la vida humana, no estaba prevista en el plan de globalización".
Ernesto Sábato
El 9 de septiembre de 1999, el gobierno de Andrés Pastrana expidió la Directiva Presidencial No. 07, la cual argumentaba que "solamente la intemperancia y el nivel de confrontación que hemos alcanzado, puede llevar a que la violencia apunte a quienes no hacen cosa distinta que trabajar en la defensa de los intereses colectivos, exponiéndolos como víctimas de hostilidad"
Por Lizneira Roncancio Arias
rlizneira@hotmail.com
La Directiva, dirigida a Ministros del Despacho, Directores de Departamentos Administrativos, de Entidades Descentralizadas del Orden Nacional, Alto Comisionado para la Paz, Consejeros Presidenciales, Gobernadores, Alcaldes, Comandante General de las Fuerzas Militares, del Ejército de Colombia, de la Armada Nacional, de la Fuerza Aérea y Director de la Policía Nacional, tenía como Asunto: "Respaldo, interlocución y colaboración del Estado con las Organizaciones de derechos humanos". Otro aparte de su motivación decía: "se entiende como un claro compromiso del gobierno en la defensa de los derechos humanos; todos los colombianos y colombianas debemos concitar nuestro interés en la tarea de reivindicar el trabajo que vienen cumpliendo los defensores de derechos humanos, como partícipes en el proceso de fortalecimiento del Estado Social Democrático de Derecho".
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El objeto de la Directiva era convocar la voluntad política para proteger los trabajadores de los derechos humanos ("no hacen cosa distinta que trabajar en la defensa de los intereses colectivos"), quienes habían adquirido un carácter preponderante dentro del fortalecimiento del Estado Social de Derecho, proclamado de manera tajante por la Constitución del 91 y reiterado por recomendación de la Oficina de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos al gobierno colombiano, dado el deterioro de estos en los últimos años.
¿Pero cuál es el significado -u objeto- de un defensor de derechos humanos? La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos dice que un defensor de derechos humanos es "toda persona que individual o colectivamente, promueve y procura la protección y realización de los derechos humanos y las libertades fundamentales". Miremos más allá. ¿Qué significa lo humanitario? El Diccionario de la Lengua Española define el término: "que mira o se refiere al bien del género humano" y el Diccionario de Ciencias Sociales del Instituto de Estudios Políticos de Madrid (España), redactado bajo el auspicio de la Unesco, lo expresa como "un sentimiento de compasión para con todos los hombres; hace referencia a un sentido universalista, por encima de las fronteras y de las ideologías políticas o religiosas; ve al hombre digno de respeto en sus dolencias y en sus lacras físicas o morales; es un sentido de solidaridad y tolerancia -sobre todo con el inferior-".
A partir de 1991, cuando el Estado colombiano acoge su nueva Constitución, denominada "La Constitución de los derechos humanos" bajo el esquema de "Estado Social de Derecho", la postura de respeto y práctica de los derechos humanos queda automáticamente elevada a la categoría de condición sine qua non , para lograr el clima de convivencia que la sociedad colombiana desde hace varias décadas tiene cifrada en la paz. Y fue precisamente en esa época, cuando el país veía deteriorar su clima político y social a expensas de los diversos factores generadores de violencia, que colombianos idealistas vieron la necesidad de estructurar organizaciones con las cuales se contribuyera e hiciera realidad la esencia de la nueva Carta, para consumar el clima de tolerancia y convivencia y hacerle expedito el camino a la paz. Entre los muchos objetos que sustentaron la conformación de estas organizaciones están: atenuar los efectos de la violencia, cada día más confusa y con más tentáculos sobre la vida cotidiana de los colombianos; canalizar la generosidad de la comunidad internacional, para quien ese estado de violencia esta íntimamente ligado a los niveles de subdesarrollo; y prestar asistencia a las poblaciones más afectadas por las secuelas de todas las formas de violencia.
Génesis de lo humanitario
Al hacer una retrospección del origen de los derechos humanos, hay que decir que estos llegaron al seno del hombre (y de la mujer), luego de una larga era de esclavismos, con víctimas y explotados, mártires y abusadores; siglos que terminaron con el desplome del feudalismo (Revolución Francesa) y la posterior llegada de la modernidad. Si bien es cierto que los derechos del hombre no fueron creados por los hombres, solamente se reconocieron -lamentablemente-, y posteriormente se perfeccionaron; después de los horrores sufridos en guerras, batallas y enfrentamientos que dejaron generaciones de hombres degradados por las torturas produciddas por el mismo hombre en aras de un poder transitorio. Tuvieron que ocurrir las "guerras mundiales", donde murieron millares de hombres y mujeres víctimas de los más horrendos sufrimientos que puede vivir un ser humano y que más tarde vinieron a conformar la gama de delitos de lesa humanidad, para que lo humanitario virara hacia el sentido adquirido hoy.
Esa experiencia vivida llevó a un grupo de filántropos a asumir de manera naturalista la protección del hombre, aún en medio de un conflicto, por ser éste parte implícita de la evolución de la humanidad. Aunque la Cruz Roja Internacional había nacido años atrás (1864), con un objeto sanitario -o de salubridad-, su accionar para paliar el "sufrimiento" del hombre, bien en tiempos de guerra o paz, fue el antecedente más contundente para lo que posteriormente se denominó una "labor humanitaria". A partir de entonces, de esa devastadora guerra, surgió la necesidad de elaborar un código que regulara las confrontaciones armadas, y luego de varios ejercicios de construcción textual de ese código de respeto al hombre aún en confrontaciones nació lo que hoy se denomina Derecho Internacional Humanitario, que, aunque para muchos es una norma obsoleta o de poco calibre debido a su espectro violatorio, sigue siendo un punto de referencia obligado para cualquier debate moral, jurídico o político y un aporte decisivo dentro de la teoría y praxis de los derechos humanos.
Es indiscutible decir que los derechos humanos en buena parte del mundo siguen perteneciendo a lo teórico. Después de más de 260 años son pocos los países que han entendido la naturaleza de los derechos que le asisten al hombre dada su condición de ser humano, postulado que se contradice, especialmente en Estados con sistemas radicales. Aunque en el mundo se han elaborado leyes y diversas normas, diseñado protocolos, celebrado pactos y se ha acogido la Declaración Universal de los Derechos Humanos , estos no han sido entendidos en su verdadera esencia y mucho menos aplicados; la humanidad sigue sumida en guerras fratricidas, anteponiendo intereses y un ansia de poder, aun sobre la violación de la dignidad del hombre. La teoría humanista dice que a pesar de ser el hombre una materia en movimiento, su instinto de conservación prima frente a las múltiples amenazas y obstáculos que se ciernen sobre su existencia, un principio concordante con el concepto de dignidad, que supone, antes que todo, que el ser humano posee un valor interno independiente de sus méritos, estatus o conducta y en virtud de su humanidad y no de su rango social.
¿Ejemplo de humanidad?
Entre las muchas iniciativas existentes en España, alrededor del trabajo humanitario, existe una Ong denominada "Vida y Supervivencia", (Visup). En el artículo 2º de sus estatutos se declara que la Asociación tiene un carácter humanitario, social y altruista, siendo sus fines básicos:
-Primero: ayudar de forma humana y material a los seres humanos que sufren necesidades básicas para su crecimiento digno y un desarrollo adecuado de su personalidad.
-Segundo: promocionar actividades que puedan proporcionar a los asociados una mayor información, formación y capacitación para el desarrollo de su persona y actividad.
-Tercero: ser oídos y tenidos en cuenta a la hora de adoptar, por parte de las instituciones, cuantas decisiones afecten al núcleo territorial de su ámbito, proponiendo las alternativas que sean de mayor interés para los ciudadanos.
-Cuarto: cooperar con las instituciones y organizaciones de todo tipo de carácter humanitario, en la planificación y consecución de programas de atención a necesitados.
-Quinto: concientizar a la población en general respecto a las necesidades de los más desfavorecidos de la sociedad, dentro y fuera de nuestras fronteras, en aras de recabar su compromiso de solidaridad.
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Visup, ha desplegado sus acciones al África, hasta una población llamada Beleko en Malí que "ni siquiera existe en los mapas"; sus habitantes a pesar de las penalidades son alegres, hospitalarios, "ricos en su pobreza" y luchadores contra el hambre. "Cuando a una familia no le queda qué comer instala un canasto en la parte alta de su pequeña casa de barro, entonces cada vecino echa un puñadito de mijo conforme a su despensa -el resto del poblado sabe que sin su ayuda morirían-. Esto se repite en una y otra casa hasta la esperada cosecha. Sus concepciones animistas inciden en su temperamento haciéndolos equilibrados y afables pues su vida sólo es el umbral para la vida eterna consagrada con la muerte. Ellos viven al ritmo de la naturaleza y su tradición, y sus costumbres están por encima de la dignidad de la persona". Es una comunidad sin medios de comunicación, no pueden adquirirlos debido a sus costos; su conocimiento del mundo se reduce a su ámbito; las niñas no asisten a las escuelas porque son abusadas por sus maestros; las epidemias son el picaporte de sus puertas; y aún así, con los interminables embarazos de las mujeres como símbolo de vida y un trabajo sin la más mínima equidad, viven felices.
"Ante este panorama uno se pregunta: a qué altura quedan los derechos humanos en una sociedad fundamentalmente agrícola, como economía de subsistencia, en un pueblo siempre alerta a las sequías, a las altísimas temperaturas, a las epidemias, a la pobreza [...] y, al mismo tiempo, con alegres sonrisas, con variopintos bailes y vestidos". No existen Ong que lleguen hasta Beleko, como no llegan a otras tantas partes del mundo que en verdad lo necesitan. Las grandes organizaciones apenas llegan para satisfacer en mínima parte las necesidades. Aunque las Ong actualmente son consideradas de gran valor dentro del aporte que pueden hacer al desarrollo de muchas comunidades en el mundo, África es un eterno desconocido; a pesar de ser un continente con grandes riquezas naturales, no ha aprendido a sacarle provecho a esas riquezas; permanece en el olvido, porque "un pueblo muere de hambre en campos sin labrar"; se necesita de un voluntariado preparado en sanidad, en educación, en técnicas de agricultura, que tenga ganas de dar y recibir.
Un código de buena conducta
El Código de Conducta relativo al socorro para casos de desastre, creado entre el Comité Internacional de la Cruz Roja, de la Media Luna Roja y Organizaciones No gubernamentales especializadas en el tema, es de carácter voluntario, pero está redactado de tal forma que cualquier organismo que se considere de "carácter humanitario", o cuyo objeto sea lo "humanitario", a quienes mueva el deseo de servir, socorrer o prestar asistencia en tiempos de paz, de guerra o en catástrofes naturales, debería suscribirlo y aplicarlo. Su motivación es el alivio del sufrimiento humano entre quienes están menos preparados para soportar sus consecuencias en situaciones de catástrofes naturales o provocadas . La ayuda humanitaria prestada -según este código-, no debe responder a intereses partidistas ni políticos y no debe interpretarse en ese sentido; " no estará condicionada por la raza, el credo o la nacionalidad de los beneficiarios, ni por ninguna otra distinción de índole adversa. El orden de prioridad de la asistencia se establece únicamente en función de las necesidades de la población afectada", declaración señalada como el alma de la labor humanitaria.
En Colombia el trabajo de los organismos de esta índole no ha resultado fácil, debido a una de las variables que se conjugan en él, como es el conflicto armado; sus efectos han obligado al Estado a ejercer medidas y soluciones extremas. En la actualidad, existe un ambiente caracterizado por la confrontación de carácter bélico o "beligerante" que ha repercutido de manera directa y sensible en la situación de derechos humanos en nuestro país, llevando a que los defensores de derechos humanos estén expuestos a diversos riesgos, pues a pesar de directrices como la 07, de cuya implementación se dio informe al alto Comisionado para los derechos humanos con el siguiente texto, los defensores o trabajadores humanitarios están en situaciones de vulneración y expuestos a la estigmatización: "A la Representante Especial se le brindó información durante su visita, con relación a las declaraciones hechas por funcionarios públicos y militares, en las que públicamente asimilan a los defensores de los derechos humanos con terroristas y en las que manifiestan que el trabajo que hacen es de tipo subversivo". Dicho informe, está precedido por el concepto de "otra de las debilidades en la respuesta del gobierno colombiano".
A partir de los años ochenta, cuando la situación de conflicto en nuestro país se agudiza con la aplicación de dos esquemas simultáneos de represión: decretos de estado de sitio "autoritarios" y la "guerra sucia", medidas que han cobrado más víctimas que la "guerra a la mafia" o los enfrentamientos entre guerrilla y ejército, se originan una serie de situaciones para las cuales la justicia colombiana ha sido deficiente, generando el cuestionamiento por parte de organizaciones encargadas de la defensa de los derechos humanos, hasta el punto de tipificarse en una constante, tal como fue señalada por el Presidente de la Primera Reunión Periódica sobre Derechos Humanos, celebrada en Ginebra (Suiza), entre el 19 y 23 de enero del año 1998: "las personas que participan directamente en un conflicto armado, suelen pensar que los miembros del personal humanitario son sus enemigos"; una premisa que como todas tiene su excepción, pero que en Colombia parece cumplirse sin el mayor boato, apareciendo más compleja ahora por las tendencias ideológicas de las políticas de Estado.
Si bien es cierto que existen organizaciones construidas sobre intereses particulares, son fáciles de reconocer, así como se pueden identificar aquellas enmarcadas e inspiradas en un trabajo voluntario con capacidad para ejercer trabajos altruistas, en condiciones y con la disposición de llegar hasta lo más recóndito de nuestra geografía, así tengan que llegar hasta poblados como Beleko en África; mas siempre llegan a donde se necesite la asistencia humanitaria. También es cierto que la compleja situación sociopolítica que vive Colombia, enfatizada por fuerzas desacertadas, ha ejemplarizado en los extremos vicios de tal talante, hasta desvirtuar el altruismo y la equidad, haciéndolos aparecer como amenazas al establecimiento. Ello sin desconocer que algunas organizaciones se han amparado en lo humanitario, bien para alcanzar privilegios o para acumular beneficios que enriquezcan sus intereses.
En Colombia no se tiene un registro exacto del número de organizaciones no gubernamentales de carácter "humanitario", pero lo que sí es una realidad es que a partir de la promulgación de la Carta del 91, amplia y generosa en oportunidades para la sociedad y para los espacios de participación en la construcción de un país más justo y ecuánime, el número de éstas ha aumentado, así como también el interés de la comunidad internacional por contribuir a atenuar los efectos de cualquier forma de violencia. Y aunque no todas gozan de los mismos oficios ante las actuales políticas de Estado, el tener como objeto social propender por la defensa de los derechos fundamentales ya es un rango de defensores de derechos humanos. Porque se puede dar también, como se manifiesta en una de las conclusiones de la Primera Reunión Periódica sobre la aplicación del Derecho Internacional Humanitario, "que su motivación no sea humanitaria". Entonces, si le asisten dudas frente a su trabajo, sólo basta mirar su trayectoria y su labor, y, liberados de tendencias ideológicas, determinar si son producto del altruismo o un instrumento para el logro de sus propias pretensiones -o intereses-. Finalmente, como lo menciona el estudio denominado "derechos humanos, Democracia y Desarrollo en América Latina" (Organización Holandesa para la Cooperación Internacional al Desarrollo) "sería importante para las Ong enfrentar el reto de no limitar su labor a la denuncia, pues la defensa de los derechos humanos no debe quedarse en el plano contestatario; su desafío sería hacer de los derechos humanos el valor ético que cohesione a la sociedad colombiana".
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