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Compartimos con nuestros lectores y lectoras dos reconocimientos que le hicieron a nuestra revista al iniciar este año: el Premio Nacional, en la categoría de prensa, del Círculo de Periodistas de Bogotá, y la inclusión en el Banco de Buenas Prácticas para Superar el Conflicto del Pnud.
En cuanto al primero, el jurado otorgó el premio de lo mejor en prensa a tres de los cinco trabajos publicados en La esquina regional, sobre las dificultades que atraviesa la población civil en zonas de violencia, una de cuyas víctimas son los periodistas. Los trabajos fueron: “En Colombia el periodismo regional: entre el abandono y la mordaza” de Lizneira Roncancio Arias, “La empresa de la guerra S.A.” de Pablo César Guevara y “Coscuez: Me enguaco y me voy” de Nelly Valbuena. Los tres trabajos aparecen en el número 12 de la revista y pueden ser consultados en la web http://www.laesquinaregional.com
El segundo logro tiene que ver con la inscripción en el Banco de Buenas Prácticas para Superar el Conflicto promovido por el Pnud, por el trabajo que realiza la revista en torno a la sensibilización sobre temas como guerra y paz, conflicto y derechos humanos, entre otros, con equidad de género. Aquí se seleccionaron una serie de artículos publicados desde la primera edición y que han sido producidos por los y las colaboradoras de esta iniciativa, en Colombia y América Latina: véase www.saliendodelcallejon.pnud.org.co. A ellos y ellas nuestro agradecimiento eterno y la invitación a seguir trabajando desde esta esquina.
Para el Proyecto editorial de La esquina regional estos dos logros vienen a fortalecer uno de los objetivos que nos propusimos desde el comienzo: generar y promover un espacio comunicativo, reflexivo, crítico y analítico que permita la comprensión del conflicto que vive nuestro país, las múltiples dinámicas que lo componen, los actores armados que lo generan y los que de rebote resultan afectados, entre otros temas. Desde esta perspectiva, las páginas impresas y virtuales de esta revista han dado cuenta de este eje temático, logrando así posicionarnos como la primera revista regional de Colombia especializada en el tema.
Para no perder de vista...
A propósito de lo que ocurre en Colombia y de las inquietudes que nos manifiestan nuestros lectores y lectoras, hablar de lo humanitario, en un país como el nuestro y a propósito de la resistencia de este Gobierno por minimizar la crisis que se vive en las regiones y por negar la existencia del conflicto, nos hace necesariamente remitirnos a la definición de campo humanitario para saber por qué la puja de unos y otros por determinar si estamos o no en crisis humanitaria, si tenemos o no un conflicto armado.
El campo humanitario está comprendido por la sumatoria de iniciativas, gestiones, experiencias y logros en la protección de la población civil y los y las combatientes que han dejado de hacer parte de la guerra, o de las llamadas hostilidades. Mientras más intenso sea el conflicto armado mayor debe ser el campo humanitario. Pero recordemos que este campo humanitario no surge de la noche a la mañana, por lo general exige una construcción colectiva, y en ella intervienen el Gobierno Nacional, los grupos armados irregulares, la sociedad civil, las autoridades locales y las comunidades locales o regionales, según el caso.
Los propósitos de estos sectores están encaminados a minimizar o reducir las agresiones contra la población y a lograr la conviviencia y la gobernabilidad en las regiones. Una acción concreta con estas gestiones es la disminución de víctimas de la guerra, al obtener por ejemplo que los grupos armados liberen personas sin rescates, permitan el retorno de desplazados o suministren información sobre campos sembrados de minas.
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