AL MÁRGEN
Declaración de Cartagena. Reconocimiento recíproco
   
     

 

 

 
"Espaldarazo al gobierno", fue la calificación que surgió en los medios de comunicación el día 3 de febrero, luego de hacerse pública la Declaración de Cartagena en donde los Estados Donantes reafirmaron su apoyo al gobierno del Presidente Uribe

Por Philipp Schoenrock*
psm@cepei.org

El gobierno nacional es aún más optimista, la Ministra de Relaciones Exteriores, Carolina Barco, en entrevista con La Esquina Regional , pronostica que es posible que la cooperación pueda aumentar en un 50% en el próximo año.

Pero es importante retomar lo sucedido. El día 2 de febrero se convocó como antesala a la Mesa de Coordinación y Cooperación Internacional, por parte de La Alianza (Organizaciones Sociales y Afines por una Cooperación para la Paz y la Democracia en Colombia) a una reu­nión en la cual se quería rectificar el proceso que se adelantó desde Londres, opinión manifestada a La esquina regional por Daniel García-Peña, director de Planeta Paz, quien añade que durante todo el proceso no se han tratado de obstaculizar los aportes internacionales a Colombia sino condicionar la ayuda y establecer criterios acordes a normas nacionales e internacionales.

El asesor presidencial en derechos humanos, Carlos Franco, dijo que "el Gobierno escucha las críticas, acepta algunas, pero otras no". Para escuchar estas "críticas" el gobierno nacional fue invitado como observador y luego manifestó que considera [la reunión] como productiva y muy importante, según la Ministra Barco, ya que refleja el tipo de diálogo que se venía manteniendo durante el último año y medio entre el gobierno del Presidente Uribe y la sociedad civil organizada.

Francisco Gutiérrez afirma, en una columna en El Espectador , que la declaración conjunta de las Ong y el Consejo Gremial de esta reunión muestra: "con habilidad y lucidez, que se pueden tumbar barreras y estereotipos".

El periódico El Tiempo afirmó que la reunión jalonó un sorprendente consenso de 23 puntos entre empresarios, iglesia y Ong, quienes rechazan, sin importar su procedencia y motivaciones, las acciones terroristas, reconocen el derecho y obligación del Estado a combatir por las armas todas las manifestaciones de violencia y a los grupos armados con motivación política o sin ella, exigen que cualquier proceso de paz se haga en medio de un cese de hostilidades verificable y admiten que hay una disminución de delitos como el secuestro y los ataques a la población.

El día 3 de febrero, el gobierno nacional convocó a los Estados y organizaciones internacionales donantes (y como observadores a representantes de la sociedad civil) en la ciudad de Cartagena a la Mesa de Coordinación y Cooperación Internacional, y para el día 4 de febrero, como un gesto de agradecimiento al compromiso de la Comunidad Internacional y una forma de mostrar resultados tangibles del proceso, se visitaron dos proyectos de cooperación donde se esperaba que las delegaciones conozcan de cerca el avance de los mismos y pudieran establecer interlocución directa con los beneficiarios, según lo informó el SNE.

Indudablemente existieron y siguen existiendo diferencias entre la Comunidad Internacional, las Ong y el gobierno nacional. Una de ellas fue el cumplimiento de las recomendaciones en materia de derechos humanos por parte de la ONU. El gobierno afirma que se ha avanzado en las recomendaciones, sin embargo existen diferencias en las definiciones de las mismas. El Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos dice que son [recomendaciones] fáciles [de cumplir] y pocas, y la Ministra Barco afirma que son unas recomendaciones muy válidas, pero ni son pocas ni son fáciles, ya que requieren de una coordinación interinsti­tucional que es compleja y en general se refieren a procesos y cambios de trámites, etcétera. Revisten una complejidad que hay que reconocer. La Ministra hace una aclaración que se puede interpretar como un deseo de establecer un diálogo no únicamente abierto y franco sino también constructivo, ya que propone establecer unos indicadores para verificar los avances reales de las recomendaciones.

Otro tema delicado durante la reu­nión fue el Proyecto de verdad, justicia y reparación . La Comunidad Internacional respeta que el conflicto que vive Colombia deber ser resuelto por los colombianos, sin embargo crean malestar las contradicciones entre las declaraciones de altos representantes del gobierno nacional y la "confrontación" con congresistas oficialistas.

El resultado final de la reunión fue el respaldo que aparece en una declaración de 16 puntos suscrita por unas veinticinco delegaciones que representaron a los Estados Donantes de distintos continentes, al sistema de Naciones Unidas y a organismos multilaterales, como el BID.

El futuro del apoyo de la Comunidad Internacional es incierto; es seguro que se seguirá prestando asistencia al desarrollo, el Presidente Bush ya pidió una "segunda fase" del Plan Colombia al pedirle al Congreso un apoyo eco­nó­mi­co para Colombia por US$600 millones, el cual también incluye un componente social para el año 2006. Los estados europeos negociarán sus contribuciones en las Comisiones Mixtas por venir, sin verse un aumento significativo en recursos frescos. Una Mesa de Donantes durante la administración del Presidente Uribe no es probable, la principal razón es que la preparación misma de una mesa requiere un mínimo de seis meses, lo cual sería en vísperas de las elecciones presidenciales que ya han creado una gran polarización por la propuesta de reelección inmediata del presidente­ Uribe. La Comunidad Internacional por simples razones­ diplomáticas no hará pronunciamientos a favor o en contra de este gobierno, más aun cuando éste aspira a ser reeligido, y tampoco lo hará frente a cualquier otro candidato. Lo que en el mejor escenario pasará es que se fortalecerán los procesos en curso y se validará al más alto nivel la Estrategia de Cooperación Internacional para cumplir con el objetivo del gobierno colombiano de que esto conlleve a la decisión de los cooperantes de reorientar la cooperación internacional hacia los temas planteados en los seis bloques temáticos definidos dentro de la misma.

A manera de conclusión, comparto las palabras de Hernando Gómez Buendía acerca de que en realidad la Declaración de Cartagena fue un reconocimiento recíproco de la dosis de razón que tienen el gobierno, la sociedad civil y la comunidad internacional respecto del conflicto. Y aunque persisten diferencias cruciales, el ganador al final fue Colombia.

* Director Cepei

 

 

 


 
 
 

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