A remo hacia
el “pulmón del mundo”
   
     

 

 

 
Un espectacular tapiz verde que no tiene fin, ese es el departamento del Amazonas, la mayor reserva ecológica y ambiental reguladora de oxígeno del planeta, donde sus líricos paisajes se mezclan con el verdor de su selva y en el embrujo de sus ríos se encuentra la más exótica diversidad de flora y fauna

Por Sandra Escandón*
s_escandon5@hotmail.com


Fotos: Sandra Escandón

Entre los mayores atractivos esta la planta Victoria Regia, insigne de la región; loto de gran tamaño que nace en lagunas de aguas tranquilas, sus hojas se pueden extender a dos metros de diámetro y sus flores a 40 centímetros. Atractivo que comparte con los delfines rosados compañeros de las embarcaciones fluviales, especie que sólo se encuentra en la China, en Nepal (India), y en las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco. Visitar el Amazonas es dejarse subrayar por un mundo que, sin conocerlo, resulta muy difícil de imaginar.

Y es justo en medio de esta riqueza ambiental, de descomunales árboles milenarios –que parecen besar el cielo–, donde converge la riqueza cultural de más de 52 comunidades indígenas que intercambian conocimientos, tradiciones, mitos y leyendas, donde se destacan 14 familias lingüísticas, siendo las más numerosas las etnias Tikuna, Arawak, Uitotos y los Tupí, representadas por un o una Curaca, hombre o mujer que tiene la vocería de su etnia, ante el gobierno departamental o municipal.

Riqueza cultural y ambiental que está ubicada al sur oriente de la república de Colombia, a dos horas en avión –único medio de transporte desde Bogotá–. Tiene una extensión de 109 mil 665 kilómetros cuadrados y una altura entre 100 y 200 metros sobre el nivel del mar. Al norte limita con los departamentos de Vaupés, Caquetá y Putumayo; al sur occidente con Perú y al oriente con Brasil. Por eso, resulta fácil desarrollar diversas actividades en cada uno de los tres países, en estos limites existe un punto denominado “tres fronteras”, fronteras que sirven para compartir la cultura, el comercio, la gastronomía, sitios turísticos, paisajes; en fin riqueza natural. Allí la territorialidad marítima o terrestre es un imaginario para los pobladores de la región.

Su población es de 76 mil 381 habitantes (para el año 2003) y la densidad poblacional de tan sólo 0,7 habitantes por kilómetro cuadrado, factor que dificulta el acceso a los servicios básicos. Esta población se encuentra distribuida de manera dispersa en, aproximadamente 192 asentamientos humanos, ubicados en las riveras de los ríos: Amazonas, Putumayo y Caquetá.


La capital del departamento del Amazonas es Leticia, un activo puerto comercial fundado en 1867. Desde allí se pueden emprender varias excursiones, la mayoría por vía fluvial, para lo cual es preciso contar con los servicios de un guía local. Las excursiones por río son la oportunidad para conocer más de cerca las famosas pirañas y los caimanes del Amazonas, que los guías atrapan momentáneamente para que los turistas puedan admirarlos.

La isla de Santa Sofía, más conocida como la Isla de los Micos –por la abundancia de monos–, queda a hora y media de Leticia por río. Allí es posible apreciar la técnica de extracción de caucho –utilizada por los caucheros–, y la destreza para elaborar piezas artesanales en madera.

A 80 kilómetros de Leticia queda Puerto Nariño, segundo municipio en importancia. Un pueblo ubicado en la confluencia de los ríos Loreto, Yaku, Zancudillo, Tarapoto y Amazonas, habitado por indígenas Ticunas y Yaguas, por colonos y comerciantes. En sus inmediaciones queda el lago Tarapoto, hábitat de los delfines rosados.

El Parque Nacional San Martín de Amacayacú es una reserva natural de 170.000 hectáreas, de gran riqueza en materia de fauna y flora, a la cual se llega desde Leticia, después de dos horas en lancha por el río Amazonas.

En los poblados indígenas se pueden comprar artesanías regionales, entre las que sobresalen los tapices y muñecos hechos de corteza de árbol, los adornos de semillas y plumas y las mochilas de cabuya.

Además de la recomendación obvia, de evitar la destrucción de fauna y flora de las reservas naturales del planeta, es importante tener en cuenta los siguientes aspectos: utilizar servicios de guías turísticos acreditados, especializados en la región –ya sea en excursiones por tierra o por los ríos–; estar vacunado contra la fiebre amarilla y llevar botiquín de primeros auxilios –incluyendo repelentes contra mosquitos, medicamentos preventivos contra la malaria y para curar infecciones–.

* Comunicadora Social-Periodista

 

 


 
 
 

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