| Colombia
fue, históricamente, una ciudad de regiones, gobernada
con visión individual, producto de una sociedad cerrada,
aislada y centralista, donde el “síndrome de
la capital” mantuvo a muchas poblaciones en el abandono
estatal
No
obstante, con la elección popular de alcaldes y la
Constitución del 91, que profundiza la descentralización
administrativa y le da autonomía a los municipios,
esa visión egoísta del poder ha dado paso a
procesos de concertación local y éstos a proyectos
de amplio espectro regional, en los que lo económico
está unido a lo social.
Apareció el concepto de ciudad-región y los
gobiernos territoriales comenzaron a entender que más
que administrar recursos, era indispensable administrar riqueza,
porque cada municipio tiene unas condiciones especiales y
posibilidades infinitas, si su desarrollo ha sido planeado
“globalmente”.
Desde hace cuatro años, en Bogotá y Cundinamarca
se vienen dando pasos agigantados y promisorios para construir
una nueva “Ciudad-Región”, donde el proceso
de globalización en el que está inmerso Colombia
se viene acompañando del desarrollo de lo local.

Fotos
Iván Velandia |
Las ciudades globales, las ciudades región globales
y las regiones abren la puerta de un nuevo escenario económico,
político, social y cultural que es necesario abordar
de inmediato, desde una perspectiva llamada nuevo regionalismo.
No es nuevo, pero sí un antecedente valioso,
decir que el regionalismo abierto fue la nota predominante
en América Latina en la década de los 80, cuando
muchos países unieron sus economías para responder
a las exigencias de los mercados internacionales.
Simultáneamente, se comenzó a gestar en
la zona un proceso de estructuración de regiones internas,
llámese integración local, que asumieron el
rol de actores económicos y políticos, responsables
de la productividad y la competitividad de sus entes territoriales.
La Mesa Regional de Planificación Territorial
y el Consejo Regional de Competitividad de Bogotá/Cundinamarca
es el primer paso que se da en Colombia para convertir el
concepto de Ciudad-Región en un polo de desarrollo
sostenible y calidad de vida para más de nueve millones
de habitantes (el 17% de la población total nacional)
que hoy residen en el corazón del país.
La Mesa Regional tiene como objetivo definir las directrices
del ordenamiento territorial, a partir del manejo que determinan
la integración de las estructuras físico espacial
y productiva de la región.
El Consejo Regional busca definir una visión de futuro,
concertar decisiones público-privadas, adoptar decisiones
económicas estratégicas y mejorar el entorno
económico urbano regional, desde la perspectiva de
una globalización con sentido humano.
Ahora, cuando está sobre la mesa la discusión
de los Planes de Desarrollo para Bogotá y Cundinamarca,
es que se hace imperativo concentrar todos los esfuerzos administrativos,
políticos y económicos para convertir la región
en la mejor esquina de América Latina.
La destinación del 60% de los 21 billones de pesos
que valdrá el Plan de Desarrollo para Bogotá
en inversión social y una cifra similar de los cuatro
billones para Cundinamarca, está dirigida a fortalecer
los procesos de integración regional, bajo el concepto
de competitividad.
Recursos destinados a fortalecer seis ejes fundamentales de
crecimiento con equidad: seguridad alimentaria, saneamiento
básico, movilidad (TransMilenio, tren de cercanías,
terminales satélites), turismo, servicios públicos
(acueductos regionales) y hábitat.
La proyección dada al concepto de Ciudad-Región
para Bogotá/Cundinamarca, entonces, está sustentada
en la voluntad política de los anteriores mandatarios
y de los actuales, pero especialmente en las inmensas posibilidades
de crecimiento económico que reflejan las cifras:
· Bogotá es el centro económico y de
servicios para el Área Andina, Centroamérica
y el Caribe. Hacia el norte de la capital están Miami
o Ciudad de México y, al sur, Brasil, Buenos Aires
o Santiago.
· La población de la región se estima
en nueve millones de habitantes y para el 2010 aumentará
en dos millones más.
· Bogotá presenta los mayores niveles de calificación
de la población económicamente activa y las
más altas tasas de escolaridad y cobertura en salud.
· La región concentra alrededor del 50% del
empleo de las siete principales ciudades del país,
lo que demuestra su dinámica dentro del mercado laboral
nacional.
· El Producto Interno Bruto de Bogotá es el
25% del PIB nacional y el ingreso per capita de los capitalinos
en 2000 fue de 3.000 dólares, mientras el promedio
nacional llegó a los 2.000 dólares.
· En Bogotá ocurren el 70% de las transacciones
financieras del país y la ciudad recibe el 52% de la
inversión extranjera directa.
· En Cundinamarca se produce poco más del 30%
de los alimentos que consumen los colombianos, con una comercialización
diaria superior a las 3.000 toneladas de frutas y hortalizas.
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El
reto de consolidar una Ciudad–Región para Bogotá
y Cundinamarca será, sin duda, cambiar la situación
actual de la Sabana, donde seguimos viviendo en las mismas
20 cuadras y los municipios vecinos sólo son vistos
como “dormitorio”.
Necesitamos ciudades competitivas y productivas, capaces de
ofrecerles a sus ciudadanos calidad de vida y desarrollo sostenible,
con sistemas de movilidad integrados y cadenas agrícolas
preparadas para enfrentar los retos que llegaron con la globalización.
* Representante a la Cámara.
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