He
aquí algunos de los hechos y opiniones que nos permiten
tener un estado de la situación en materia de Derechos
Humanos en el país desde diversos ámbitos
Algunos
hechos
· El nuevo jefe de gobierno español, José
Luis Rodríguez Zapatero, anunció que revisaría
la venta de 42 tanques blindados AMX30 y otro equipo bélico
a Colombia. Sobre el mismo tema el ministro de defensa colombiano,
Jorge Alberto Uribe, señaló que ese era ya un
negocio hecho y que no tenía reversa.
· Funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos realizan
gestiones ante integrantes de los Comités de Relaciones
Exteriores del Congreso de su país para lograr duplicar
el número de militares (400) y contratistas (400) que
pueden tener a la misma vez en Colombia. Varios congresistas
pertenecientes a los dos partidos han expresado su conformidad
con la iniciativa del Gobierno de Bush.
· El presidente Uribe se entrevistó en Washington
con su homólogo estadounidense, George W. Bush. Igualmente
conversó con líderes demócratas y republicanos
en el Congreso y expresó su apoyo a la idea de aumentar
el número de efectivos militares de Estados Unidos
en Colombia. Uribe intervino en la sesión del Consejo
Permanente de la OEA y en el Club Nacional de Prensa en Washington.
· El Presidente de la República se reunió
con los ponentes de la Ley de Alternatividad Penal y anunció
cambios en el proyecto original. La nueva versión contempla
sacar el tema de la extradición, la creación
de un tribunal de verdad, justicia y reparación, y
fijar penas mínimas por los delitos cometidos. Texto
completo en: http://www.indepaz.org.co
· Una vez se conocieron las decisiones, los grupos
de autodefensa dirigidos por Mancuso, Castaño y Adolfo
Paz, expresaron su decisión de continuar en el proceso
de negociaciones con el Gobierno Nacional y hacerlo nuevamente
bajo el nombre de Autodefensas Unidas de Colombia.
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Las opiniones
· “En cuanto a las personas secuestradas y tomadas
como rehenes, se pueden decir varias cosas: es una práctica
totalmente inaceptable y los grupos armados ilegales tienen
que liberar a estas personas sin condiciones. En la dolorosa
ausencia de esta liberación, el Estado siempre tiene
que velar por el goce de los derechos humanos y explorar diferentes
posibilidades para asegurar la libertad de ellas”. (Michael
Fruhling, director en Colombia de la Oficina del Alto Comisionado
de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El Espectador,
21-03-04).
· “El Secretario General de la ONU se reunió
con el Director de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, señor
Michael Frühling, quien lo puso al tanto del Informe
del Alto Comisionado sobre la situación en el país.
El Secretario General expresó su profunda preocupación
por las continuas violaciones de derechos humanos y ofreció
total apoyo al trabajo de la Oficina en Colombia. También
manifestó su desaliento por los graves abusos de derechos
humanos cometidos tanto por guerrillas como por paramilitares,
especialmente acciones contra la población civil. El
señor Kofi Annan expresó su aprecio por la cooperación
que el Gobierno de Colombia le ha extendido a la Oficina en
Colombia del Alto Comisionado de Derechos Humanos. El Secretario
General espera que el Gobierno de Colombia dé con urgencia
pasos para implementar las recomendaciones contenidas en el
Informe; y que tanto los grupos guerrilleros como los grupos
paramilitares cesen sus infracciones del derecho internacional
humanitario”. (ONU, página Web, 24-03-04)
Los derechos humanos
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Preocupación
por comunidades indígenas desplazadas en el Chocó
Con el fin de visitar las comunidades indígenas desplazadas
de los ríos Opogadó y Bojayá, que se
encuentran en Bocas de Opogadó, Puerto Antioquia y
Loma de Bojayá en el departamento del Chocó,
se realizó del 29 de marzo al 1 de abril de 2004, una
misión conjunta de la Oficina en Colombia del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,
la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados, la Oficina
para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, el Fondo
de las Naciones Unidas para la Infancia y el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo.
Del resultado de la misión realizada, las agencias
de las Naciones Unidas mencionadas expresan su profunda preocupación
por:
1. El desplazamiento masivo de aproximadamente 1.200
indígenas, de las comunidades de Playita, Egoróquera
y Unión Baquiaza del río Opogadó; y las
de Unión Cuity y Hoja Blanca del río Bojayá.
Por primera vez en su historia, estas comunidades se vieron
forzadas a abandonar sus resguardos por causa de los enfrentamientos
entre el Frente 57 de las Farc-Ep y el Bloque Élmer
Cárdenas de las Autodefensas Unidas de Colombia, Auc.
Los desplazamientos se produjeron entre los días 20
y 29 de marzo del presente año.
2. A pesar de la presencia de la Fuerza Pública
en la zona, los grupos ilegales continúan movilizándose
en ella y ejerciendo presión sobre la población
civil.
3. El riesgo de nuevos desplazamientos de comunidades
tanto indígenas como afro colombianas que aún
se encuentran en la zona, así como de las comunidades
receptoras del desplazamiento que también se encuentran
en una situación incierta.
4. Las condiciones de hacinamiento, la precariedad alimenticia
y la ausencia de agua potable, que están afectando
la salud de la población indígena, la cual es
aún más vulnerable al no estar en su medio habitual.

Foto
Chano |
Las agencias de las Naciones Unidas mencionadas en este
comunicado frente a las situaciones encontradas han realizado
acciones de emergencia para mitigar el impacto del desplazamiento
de las comunidades indígenas.
Las agencias de las Naciones Unidas mencionadas instan:
A los grupos armados ilegales Farc-Ep y Bloque Élmer
Cárdenas, de las Auc, a que se abstengan de cualquier
acción que ponga en riesgo o peligro a la población
civil; a que se retiren de las zonas pobladas; a que respeten
los derechos de las comunidades indígenas y afro colombianas
las cuales viven en el municipio de Bojayá; y a que
acaten los principios del Derecho Internacional Humanitario.
Las agencias de las Naciones Unidas mencionadas llaman:
- A las autoridades estatales, a que presten atención
a esta alerta y adopten urgentemente las acciones necesarias
para prevenir nuevos desplazamientos y proteger a la población
civil.
- A las autoridades regionales, a que amplíen
la cobertura y la duración de las medidas para atender
a la población desplazada.
El análisis
La alternatividad penal
El Estado colombiano, y cualquier otro Estado, actúa
de manera legítima cuando considera oportuno adoptar
leyes que conlleven a acciones para desactivar los grupos
armados ilegales y así superar el conflicto armado
interno y alcanzar una paz duradera. Por supuesto, esas medidas
se deben ajustar al respeto y garantía plena de los
derechos de las víctimas a la verdad, a la justicia
y a la reparación. Así ha sucedido en otros
momentos de nuestra historia y también en otras naciones
que han alcanzado espacios de reconciliación.
Desde cuando fue presentado en el Senado de la República,
el 21 de agosto de 2003, el proyecto de ley de alternatividad
penal recibió insistentes criticas y cuestionamientos
que van desde la oposición más radical, hasta
incluir a amigos cercanos del Presidente. Las voces en su
contra hacían presentir o su hundimiento o una reforma
significativa en el trámite. Pocas veces un proyecto
de ley concitó tanto debate.
Y es que lo que está en juego es ni más ni menos
que la desmovilización de aproximadamente doce mil
combatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia, su reincorporación
a la vida civil y la desactivación de uno de los factores
más violentos y de mayores infracciones al DIH en el
marco del conflicto armado.
Algo ha cambiado entre la versión original y lo que
ahora se inscribe como ponencia.
El nuevo proyecto contempla una pena mínima de cinco
años y máxima de diez años de prisión,
frente a las penas alternativas que no fueron consideradas
como apropiadas y proporcionales a los delitos cometidos.
Elimina el tema de la extradición que ya en otras ocasiones,
como en las negociaciones con el M19, se había atravesado
en las ruedas del proceso. Crea un Tribunal para la Verdad,
la Justicia y la Reparación que tendrá competencia
“para juzgar a los miembros de grupos armados organizados
al margen de la ley, comprendidos en acuerdos de paz suscritos
con el Gobierno Nacional”.
El proyecto que comienza su trámite en el Congreso,
se ajusta un poco más a los patrones internacionales
en materia de verdad, justicia y reparación, sin que
pueda considerarse aún como lo más atractivo
para el desarme de los violentos. Si se piensa seriamente
en un instrumento para la paz y la reconciliación,
el trámite legislativo debe dejar un cuerpo jurídico
que contemple el perdón sin impunidad, que no permita
el olvido, que “no exija a las víctimas que toleren
lo intolerable”, como expresó recientemente el
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos
Humanos.
Los escenarios
Las Farc-Ep
Nada hace pensar en la posibilidad de un escenario medianamente
optimista en el que las partes (Gobierno Nacional y Farc-Ep)
se acerquen para entablar siquiera conversaciones tendientes
a concretar el acuerdo humanitario consistente en el intercambio
de guerrilleros presos por secuestrados en poder del grupo
guerrillero. Las mismas mediaciones de la Comisión
Facilitadora de la Conferencia Episcopal no han tenido carácter
oficial para las Farc-Ep y aún no se aproximan a lo
que realmente quiere y exige cada uno. El escenario más
real es que durante el gobierno del presidente Uribe no va
a darse el acuerdo humanitario ya que para la guerrilla sería
una alta concesión a un mandatario que les ha declarado
la guerra.
El Eln
Pese a algunos enfrentamientos aparentemente exitosos, de
acuerdo con sus propios partes de guerra, el Eln mantiene
una posición defensiva y de conservación de
fuerzas. En lo político intentan recuperar espacios
perdidos, especialmente los departamentos de Arauca y Antioquia.
En este escenario se debate entre la supervivencia militar
y política, y la necesidad de ampliar espacios de influencia.
Las Autodefensas
Superada la crisis en las negociaciones, el escenario a futuro
es el de un proceso donde se alcanzan acuerdos y en el que
se llega a consensos entre los diferentes componentes de las
Auc. A corto plazo se podrá observar la concentración
de grupos de autodefensas, la verificación por parte
de la Misión de la OEA y, muy seguramente, nuevas desmovilizaciones.
El curso que tome el proyecto de alternatividad penal continuará
gravitando sobre el destino de un proceso que aún no
ha concluido.
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Director Ejecutivo Aldhu-Colombia

Fotos
Archivo La Esquina |
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