¿Revive el fútbol colombiano?
 
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El regreso a las semifinales de la Copa Libertadores, con Independiente Medellín y América; la clasificación a los mundiales de las categorías sub 17 y sub 19; la nueva y masiva migración de jugadores nacionales a clubes del exterior y el cuarto lugar en la Copa Confederaciones, pese a la temprana eliminación en la Copa de Oro, señalarían el resurgimiento del balompié nacional. La eliminatoria y el preolímpico tendrán la última palabra

por Pablo César Guevara

Sin que se haya terminado el año 2003, el fútbol de Colombia ha mostrado síntomas de recuperar el protagonismo que lo ubicó en primer plano en el escenario internacional a finales de los años 80 y parte de los 90, cuando obtuvo la Copa Libertadores de América con Atlético Nacional y la clasificación a tres mundiales de mayores, sin contar la participación en los torneos de las categorías inferiores en los que también se asistió a las copas del mundo.

La ilusión actual es poder clasificar a Alemania 2006, luego de haber quedado por fuera de Corea y Japón (2002), con una base de jugadores, que a diferencia del pasado, ya no milita en su mayoría en clubes nacionales sino que pertenece a oncenos del balompié del exterior.

Las dudas, pese a la falta de goles que ha acompañado a la selección en los últimos meses, no están en los once que van a entrar al campo, porque hay mucho de donde escoger, sino en el sistema de juego que se utilice a la hora de enfrentar a los rivales, que ya conocen la tradicional forma de actuar en el campo del combinado de mayores.

Renacen las esperanzas

Gran parte de la temporada 2003, en la que no se ha alcanzado ningún título a nivel de mayores, ha sido fructífera y permitió recobrar parte de la confianza perdida por los aficionados en el balompié, con el regreso a los mundiales de las categorías prejuvenil (Finlandia), donde el combinado avanzó hasta las últimas y definitivas instancias y juvenil (Emiratos Árabes); la llegada a las semifinales de la Copa Libertadores con Independiente Medellín y América, y el cuarto lugar en la Copa Confederaciones que fue ganada por el anfitrión Francia.


fotos: archivo la esquina


En este último torneo brillaron jugadores que recién eran llamados a la selección colombiana de mayores, como Jairo Patiño, Jorge López Caballero, y por momentos Rubén Darío Velásquez, quienes se convirtieron en verdaderas sorpresas con miras a renovar los nombres de quienes se destacaron en sus posiciones en el medio del campo en el pasado.

Giovanni Hernández, heredero sin corona de la posición de Carlos “El Pibe” Valderrama, demostró que podía con el oficio de conductor, luego de decepcionantes actuaciones con la selección. Sin embargo, el punto débil se situó en el ataque donde hasta el momento no se vislumbra la aparición de un delantero que logre despejar las dudas y obtener los goles que el equipo necesita.

Víctor Aristizábal en la Copa Confederaciones, en Francia, y Jairo “El Tigre” Castillo, en la Copa de Oro, que se jugó en México y Estados Unidos, no pudieron colmar las expectativas que se habían creado en torno a ellos, al fallar reiteradamente frente a los arcos contrarios, pese a los antecedentes en sus equipos donde han sido reconocidos como artilleros; el primero con el Cruzeiro, el Vitoria, el Santos y el São Paulo en Brasil, así como en el Atlético Nacional y Deportivo Cali en Colombia, y el segundo en el América de Cali y en clubes de Argentina, como Vélez Sarfield, y el Oriente Medio. Sin embargo, los críticos del entrenador del combinado patrio, Francisco Maturana, señalan que la sequía goleadora tiene que ver con la forma de juego del equipo.

De otro lado, en la Copa Libertadores se destacaron jugadores que eran realidad en el rentado local, pero no en el ámbito latinoamericano. Fueron los casos de Mauricio Molina, Luis Amaranto Perea, Jhon Javier Restrepo y David Montoya del Independiente Medellín y Julián Vásquez, Kilian Virviescas y Fabián Vargas del América de Cali.

La mayoría de ellos fueron transferidos a clubes del exterior para el segundo semestre del año: Molina al Morelia y Restrepo al Cruz Azul de México, respectivamente; Perea y Vargas a Boca Juniors, Vásquez a Newell’s old Boys y Virviescas a River Plate (estos últimos clubes de Argentina). Sus nombres se sumaron al de Jairo Patiño, también a Newell´s, Giovanni Hernández y Jair “El Chigüiro” Benítez a Colón de Santafé de Argentina, y Maler Tressor Moreno, quien regresó al Metz de Francia después de actuar con el Medellín.

Estos jugadores entraron en la baraja de opciones que tiene el entrenador nacional para conformar el equipo colombiano que disputará toda la eliminatoria, en la que están Óscar Córdoba y Farid Mondragón, de Besiktas y Galatasaray de Turquía; Iván Ramiro Córdoba del Inter de Milán y Gonzalo Martínez del Reggina de Italia; Mario Yepes, del Nantes de Francia; Harold Lozano, Andrés Chitiva y Miguel Calero del Pachuca; Luis Gabriel Rey del Atlante y Frankie Oviedo del América de México.

Un toque para el frente y diez para los lados

La incertidumbre no está, como se puede apreciar, en la falta de nombres o bajo nivel de los jugadores, sino en el sistema de juego que será utilizado por el combinado nacional de mayores en la eliminatoria que se ha iniciado.

No se puede desconocer que el toque continuo, casi sofocante, del seleccionado patrio y de algunos equipos de élite como Atlético Nacional y América, ambos al igual que la selección dirigidos en un momento determinado por Maturana, le permitieron conseguir importantes triunfos al balompié colombiano como la clasificación a tres mundiales de mayores (Italia 90, Estados Unidos 94 y Francia 98, este último al mando de Hernán Darío “El Bolillo” Gómez), y el título de una Copa Libertadores en 1989, con el equipo verde de Antioquia. Sin embargo, la fórmula se volvió muy predecible hasta el punto que los rivales lograron descifrarla y poner en aprietos al combinado patrio, al tiempo que desesperó a los aficionados que han visto desde la tribuna un manejo intrascendente de balón, sin llegar a concretar.

Terminada la eliminatoria en 1993, con el recordado 5-0 frente a Argentina, Colombia aparecía como un equipo con grandes posibilidades de hacer un notable campeonato del mundo en 1994, pero los resultados cayeron como un baldado de agua fría con la eliminación en la primera ronda del torneo. El primer equipo que desnudó las falencias de la selección fue Rumania, que le entregó el dominio del balón al onceno dirigido por Maturana, y con rápidos contragolpes logró superar tres tantos por uno al combinado nacional.

El equipo entró en una crisis de identidad y ya no llegaba con contundencia al arco contrario. El toque continuo hizo demasiado previsible el juego y el equipo parecía atascado en tres cuartos de cancha sin poder llegar al puntillazo final. En el fútbol como en la guerra, y ante la presión constante, hay que incentivar la sorpresa, y Colombia, a nivel del representativo de mayores la ha ido perdiendo, al igual que la profundidad, porque la forma de actuar en el campo es muy lateral.

De ese partido con Rumania en adelante comenzaron los altibajos y la selección y los clubes pasaron de ser protagonistas a ocupar un papel secundario en el balompié mundial en torneos como la Copa América y la Copa Libertadores, con excepción de las finales de 1995 que Atlético Nacional perdió con Gremio de Brasil, la de 1996 en la que América cayó ante River Plate de Argentina y la de 1999 en la que el Deportivo Cali fue derrotado por Palmeiras de Brasil.

Fueron pocas las oportunidades en que se regresó a semifinales de ambos torneos y la eliminación en primera ronda o en octavos de final se volvió la constante, pese a que en la Copa América celebrada en casa en 2001 se obtuvo el campeonato, aunque con equipos rivales que no trajeron a sus principales figuras ante el temor por la situación de orden público y luego del secuestro del entonces dirigente del fútbol nacional Hernán Mejía Campuzano por la guerrilla de las Farc, lo que puso al borde de la cancelación el torneo que no contó con la presencia de Argentina.

En las categorías Sub 17 y Sub 19 se regresó a un campeonato del mundo después de 10 años: en los pre-juveniles a Finlandia 2003, luego de haber estado en Japón 93, mientras que en los juveniles la última aparición fue en Australia 93 y la nueva cita será en Emiratos Árabes Unidos 2003 (que se jugará entre noviembre y diciembre próximos). A su turno, la selección de mayores pasó en 1993 de arrasar en la eliminatoria en el grupo con Argentina, Perú y Paraguay, en la que terminó primera e invicta y con cupo directo al mundial, a 1996-97, cuando sólo hasta la victoria, que con sufrimiento se logró por la mínima diferencia en Barranquilla ante Venezuela, se consiguió la clasificación al mundial de Francia 98, que fue confirmada con un empate a uno en Buenos Aires, lo que ubicó al equipo tercero detrás de Argentina y Paraguay.

La debacle vino en la eliminatoria a Japón y Corea 2002, cuando el combinado patrio, con una mala campaña, se quedó incluso por fuera de la posibilidad de disputar un repechaje por un cupo a la copa mundo con Australia, por un gol de diferencia, ocupando el sexto lugar detrás de Argentina, Ecuador, Paraguay, Brasil y Uruguay.

Regreso a Barranquilla

Con el regreso del equipo para disputar la eliminatoria a la capital del Atlántico, tras el fracaso en Bogotá de 2000 y 2001, se espera que recupere la confianza con el calor del Caribe, que tuvo para clasificar a tres copas del mundo. Siempre que Colombia intentó clasificar a un mundial en Barranquilla, logró asistir al máximo evento del fútbol mundial.


Antes que termine el año la selección habrá disputado en el Estadio Metropolitano tres de los cuatro partidos que jugará en 2003 contra Brasil, Venezuela y Argentina, más el compromiso con Bolivia en La Paz.

La experiencia de la eliminatoria pasada señala que Colombia perdió la clasificación por los puntos que dejó de sumar en casa, ya que la campaña como visitante fue muy buena. Mientras la selección sumó en Bogotá sólo 14 puntos de 27 posibles, en el exterior acumuló 13 de 27 posibles. De los resultados que se obtengan en las primeras fechas dependerá la confianza de la afición, la permanencia del técnico Francisco Maturana, quien ahora tendrá el equipo desde el principio y no como en la eliminatoria pasada cuando lo recibió de manos de Luis Augusto “El Chiqui” García faltando seis jornadas para concluir la fase premundialista. Maturana no va a salir de la dirección técnica del equipo por perder un partido, sino, tal vez, por una seguidilla de derrotas o malos resultados.

Otro reto que tendrá el balompié nacional será el preolímpico que disputará un combinado sub 23 de Colombia a principios del año entrante en Chile, con miras a Atenas 2004, el cual será dirigido por Jaime de la Pava. La última vez que un equipo patrio asistió a los Olímpicos fue en Barcelona 1992 bajo la orientación de Hernán Darío “El Bolillo” Gómez.

¿Revive el fútbol colombiano? Los resultados de los importantes torneos que faltan por disputar lo dirán.

 

 


 
 
 

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