Ser robusto fue sinónimo
de riqueza y salud, y por cierto ha sido motivo de inspiración
de pintores como Rubens, quien plasmaba en sus cuadros la
opulencia física, y no era para más, la belleza
estaba asociada a la voluptuosidad.
Pero eso no es gratuito, tenemos todo un legado histórico
en lo que respecta a los malos hábitos alimenticios,
si recordamos las historias de los monarcas y sus luchas
y aquellos festines que tenían lugar con ocasión
de las victorias; el derroche y los excesos de comida no
se hacían esperar: pastelillos, cordero, huevos,
jamones, postres, frutas, en fin, allí se daban toda
clase de mezclas: carbohidratos, proteínas, azúcares,
grasas; imagino a los boticarios de la época tratando
de mejorar el estómago indigesto de aquellos ilustres
ciudadanos
Por Liliana García Quintero
En la actualidad la gordura se ha convertido en motivo de
preocupación a escala mundial. Una reciente investigación,
realizada por la Sociedad Española para el Estudio
de la Obesidad, asegura que actualmente existen en el mundo
150 millones de obesos. Definitivamente el mundo se está
poniendo pesado...
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Hoy
las estéticas han cambiado, ahora las dueñas
de la belleza son las delgadas. No se sabe a ciencia cierta
cuál fue el motivo, tal vez algún modisto
famoso sorpresivamente prefirió diseñar para
mujeres delgadas, de tallaje pequeño y tiene lógica:
más economía, menos tela; o se me ocurre pensar
que las féminas de la farándula decidieron
hacer dieta y entonces las de más de 65 kilos pasaron
a la historia. Cuentan que hacia los 60 apareció
una modelo que impresionó a los medios de comunicación
por sus escasos 35 kilos y sus 1.75 metros de estatura,
se llamaba Twiggy y al parecer de ahí en adelante
comenzó la obsesión por la delgadez.
Un factor definitivo, entre otros, en la imposición
de estas nuevas estéticas, han sido los medios de
comunicación que les han dado gran despliegue a los
eventos mundiales de moda. Porque aunque en la pasarela
europea las mujeres son bastante delgadas, casi anoréxicas
y en la latina la voluptuosidad prima, de todas formas el
mercado ha presentado a escala mundial un modelo de figura
perfecta: “la barbie”: piernas largas y delgadas,
cintura diminuta y senos talla 32.
Pero eso no es todo, continuamente observamos en los canales
nacionales la emisión de unos publirreportajes en
los cuales promocionan productos para adelgazar y el inventario
es bastante largo: la faja eléctrica, el slender,
el body, la mesoterapia, las medias con retenedor de abdomen,
la yesoterapia, el vacum, la acupuntura, el jarabe, la pócima
y el celulight, este último acompañado de
un libro que hace énfasis en el consumo de alimentos
de acuerdo con el tipo de sangre. Esta sobre oferta de productos
nos presenta fórmulas mágicas: adelgace rapidito...
pierda cinco centímetros en una hora, sin dietas,
sin ejercicios, sin sacrificios...
El televidente ilusionado con tener en poco tiempo una figura
esbelta cae en la trampa, pues el que está tras comercializar
se vale de todos los recursos incluyendo los testimonios
de aquellos que un día fueron obesos para convencerlos
de la mejor opción: “Antes mi vida era todo
un caos, mi sobrepeso me llevó a ser rechazada en
los trabajos para los cuales me presentaba, ahora con celulight
todo cambió, he sido contratada como relacionista
pública de una multinacional”.
Para acabar de convencer al deprimido televidente traen
a escena una serie de invitados que cuentan cómo
fue el proceso de adelgazamiento a través de un fotomontaje
en el cual muestran el antes y el después, mientras
la presentadora, que en la mayoría de las ocasiones
es una actriz que ya cumplió su cuarto de hora, pregunta
apartes de su sufrida, pesada y pasada vida de obesa, u
obeso. El terreno ya está abonado, el emocionado
televidente viendo la facilidad para adquirir el producto
toma rápidamente el teléfono y sin más
preámbulos hace la compra con su tarjeta de crédito.
El producto llegará a la puerta de su casa en media
hora, con una “ñapa” o encime: una faja
térmica para quemar grasa, que por cierto también
le quemará el bolsillo.
¿Estética o salud?
Lo cuestionable no es que la persona quiera adelgazar de
la noche a la mañana, pues es lógico que ante
la cantidad de mensajes que a diario se reciben por la tele,
la radio y la prensa, la gente se obsesione con su figura.
Lo preocupante es que siembren falsas expectativas sobre
unos productos que son incómodos, producen dolor,
agonía, estrés, ansiedad, gastritis, y a la
hora de la verdad, jamás adelgazan.
Se hace necesario que los medios desmitifiquen el asocio
de la belleza como sinónimo de delgadez y más
bien emprendan, al lado de un grupo de médicos y
expertos, campañas de concientización en las
cuales enseñen las bondades de una buena alimentación
sumada a una rutina de ejercicios, evitando de esta manera
que a muy temprana edad especialmente las mujeres empiecen
a sufrir de lo que los psiquiatras llaman los trastornos
de la alimentación, en los cuales aparecen enfermedades
como la anorexia, la bulimia y la obesidad, desencadenando
la baja autoestima, ansiedad en las relaciones interpersonales,
alteración en las relaciones sexuales y depresión,
entre otras.
“Específicamente para el manejo del sobrepeso
y/o de la obesidad es importante contar con la ética
de la institución a la cual se consulta, pues las
causas de la misma no sólo son generadas por “los
malos hábitos alimenticios”, sino por un estudio
completo en las que se evalúen diferentes sistemas
orgánicos como son el endocrino y del metabolismo,
incluyendo por supuesto el estado psicológico del
paciente, pues en algunas ocasiones la ansiedad y el estrés
provocan como respuesta la ingestión excesiva de
alimentos y altera el tratamiento a seguir en el paciente.
Debemos tener en cuenta que el manejo de la obesidad debe
ser llevado por un equipo interdisciplinario que incluya
no solamente el concurso del médico de cabecera,
si no también del especialista (endocrinólogo),
nutricionista y psicólogo”, afirma el doctor
Omar Rivera, médico de la ARP de Colseguros.
Aunque fundamentalmente las personas con sobrepeso toman
la decisión de adelgazar por estética, más
que cuidar la figura es importante que tengan claro que
el cuidado del cuerpo debe trascender lo físico,
la determinación debe ser radical: comenzar una rutina
alimenticia y de ejercicios con el acompañamiento
del especialista quien por supuesto ha indagado su pasado
hormonal y genético, decisión que si se toma
a tiempo traerá como consecuencia un corazón
saludable, una tensión arterial 120/80, un estómago
sin cúmulos de grasa, la estabilidad de las extremidades
inferiores y seguramente de ahí en adelante vendrán
las arandelas, los encajes, el baby doll, el jean talla
8 ó10, la ombliguera y el descaderado. Atrás
quedaron aquellas dietas a base de las mazamorras de los
cinco granos o del plátano “asoliao”,
menús que fueron creados por las abuelas para que
los niños lucieran gordos y rozagantes.
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