A las propuestas de paz el presidente dijo:
no, no sé, tal vez
 
sección

 

 

 
Al salir de la reunión con el Presidente de la República el pasado 2 de junio, después de casi cinco horas de propuestas y observaciones de los 45 delegados de organizaciones promotoras de derechos humanos y de paz, los comentarios eran de todos los colores


por Camilo González Posso

–“Kafkiano”, exclamó un representante de la santa madre Iglesia. “Increíble, lo que hay que vivir para oír; el Pre se pasó por la faja todo el derecho público internacional”, fue el comentario de un director erudito de ONG. – “Qué capacidad tan impresionante la de Uribe: anotó juicioso, dijo algo sobre todo y en cuatro horas no pestañó ni para ir al baño”. (Palabras de un colega con problemas de próstata).

–“¿Vieron la cara del gringo? Estaba estupefacto, no podía imaginar un circo parecido en la Casa Blanca, movía la cabeza preocupado ante las denuncias más macabras y ponía cara de diplomático de carrera cuando se daba cuenta de que el Presidente le hablaba a Juan Valdez para que lo escuchara George W.” –“Al de la ONU también se le subió la sangre a la cabeza; más de la mitad del regaño de Uribe le cayó encima por andar haciendo recomendaciones y críticas antiautoritarias por fuera del ángulo de tiro”.

–“Terrible eso de que no se puede distinguir entre combatientes y no combatientes, o que no se puede decir que las Fuerzas Armadas son parte en el conflicto armado interno. Los paras sí son tratados con las categorías del DIH, mientras que los subversivos tan sólo son bandoleros y matones. Y, lo que es más grave, la población civil queda al mando del Ejército y plomo ventiado para el que se mueva de la foto”.

–“Más terrible sonó cuando dijo que no creía en el cuento de los presos políticos y que la denuncia por tortura seis meses después de la detención era un sospechoso montaje de oposición”.

“¿Será que el gringo se tragó el cuento de que no hay nexos entre militares y paramilitares? No se puede negar que el Pre estuvo brillante cuando para salirse por la tangente en ese tema, dijo que eran más las llamadas que recibía por la mañana sobre los secuestros y tropelías de guerrilleros en cercanía de cuarteles y retenes de las Fuerzas Armadas, que las que recibía sobre vecindad de esos retenes con presencia de los paras”. “Cómo les parece la disculpita en boca de implicados: como dice el Jefe: una cosa es estar al lado y otra darnos una ayudadita o hacernos los de la vista gorda”.

–“Dejen de ser pendejos. Nos utilizaron otra vez. Uribe hizo su show para mejorar imagen ante Europa y poder ir a pedir plata en la mesa de donantes y de paso se llevó al Subsecretario de Estado para ganarse unos puntos en el próximo informe al Congreso de USA”. “Está bien, hizo su show y quedó claro que nada está claro, pero le tocó hacer un gesto de reconocimiento a las ONG de derechos humanos y comprometerse a algunas medidas de protección”.

“Sí, no sean tan negativos. ¿Cuándo un Presidente les había parado tantas bolas? Esperen la Directiva que va a sacar y allí sí se asustan”.

Afortunadamente el inicio de la rueda de prensa del Vicepresidente acabó con el cotorreo que ya estaba preocupando a los guardias del Palacio. “No se habló nada de paz, dijo Santos, en cambio se tocaron ampliamente muchos aspectos de derechos humanos”, y con esas palabras dejó mudo a todo el mundo.

El resumen del Vice es lo que sacó en limpio el Gobierno: se van a dar nuevas directrices presidenciales para que en cuarteles, oficinas de inteligencia y ciertos despachos de altos funcionarios, no sigan mirando con reserva y animadversión el trabajo de las ONG y de los defensores de derechos humanos. Para este empeño se van a continuar haciendo reuniones de alto nivel y se van a incluir hasta generales. El Gobierno va a promover la reglamentación de la ley sobre detenidos desaparecidos y va a ver lo de la ratificación del tratado sobre torturas. Van a revisar la suerte de 26 ex militantes de la Corriente de Renovación Socialista que después de 11 años de la desmovilización siguen detenidos y sin juicio. Sobre toda la larga lista de violaciones a los derechos humanos que resultó en la reunión, la Vicepresidencia se encargará de hacer el seguimiento para un adecuado tratamiento, incluyendo las aclaraciones sobre el dirigente agrario detenido en Bolivia y empapelado extralegalmente por informes de la inteligencia militar de Colombia. Sobre todo lo demás… Seguirán abiertos espacios de interlocución.

Lo demás no es lo de menos

El silencio del resumen vicepresidencial sobre las respuestas del Presidente a las seis propuestas que se le hicieron en el documento de las iniciativas de paz, se explica por la ausencia de novedades en esa materia.

Sencillamente el Presidente dijo No. No considera necesario escribir documentos sobre grandes programas o estrategias para la paz. Para él las cartas están sobre la mesa y los bandidos o paras que no jueguen, “ serán derrotados limpiamente” en los próximos tres años. La condición para dialogar es el cese unilateral e indefinido de las hostilidades por parte de los grupos ilegales. Así que la idea de dialogar con las Farc o el Eln para llegar a una tregua y al mencionado cese, no merece consideración del Gobierno, como tampoco le merece a la guerrilla que pide como cuota inicial el llamado canje o una zona más grande que el Caguán.


Sobre la necesidad de una “política nacional de democracia y paz”, el Jefe de Estado aclaró que no piensa alterar sus prioridades de seguridad democrática y reafirmó una a una las iniciativas de institucionalización de normas de excepción: funciones de policía judicial para los militares; amnistía e indulto automático y flexible a desertores o desmovilizados que no tengan prontuario al día por delitos atroces; ley antiterrorista con autorización para detenciones, allanamientos e interceptaciones extrajudiciales; generalización de mecanismos de control militar y a experimentados en las zonas de rehabilitación; prioridad presupuestal para lo militar; continuidad en la formación de la red de informantes y del ejército campesino; defensa entusiasta del Plan Colombia. Para completar el cuadro, anuncio del interés en la injerencia de una fuerza multinacional y en una cooperación orientada a la seguridad, lucha antidrogas y contra las finanzas del terrorismo.

Poco se avanzó en el tema humanitario y ojalá se tenga oportunidad de otra ronda que lo incluya. De los acuerdos especiales para la libertad de secuestrados, ni hablar por ahora. Las acciones o misiones humanitarias de la población civil o de sujetos neutrales, no parecen gustarle mucho al Presidente. Dio la impresión de no saber mucho del asunto, o de hacerse el ignorante en materia de derecho humanitario, para repetir la cantaleta de que lo único aceptable es la colaboración de los civiles con la fuerza pública. Acercamientos con bandidos o señores de las autodefensas ilegales, aún con pretextos de protección de la población, para la misión médica o para prevenir ataques, asesinatos, secuestros o desplazamientos, son mirados con reserva a menos que tengan una supervisión central y vayan de la mano de algún prelado de la Iglesia Católica.

Para el Presidente la seguridad y la iniciativa de la fuerza pública son la clave para avances humanitarios o en derechos humanos; así lo sustentó con cifras sobre disminución de homicidios. No se preocupó por aclarar que esa disminución se viene presentando en los últimos años como consecuencia de la desarticulación de carteles y bandas en Medellín y Cali y de políticas de no violencia, tolerancia y civilidad en Bogotá y otras ciudades.

Por lo pronto, en materia de diálogos la atención del Gobierno está concentrada en las exploraciones y negociaciones con las Auc. En ese frente quedó abierta la agenda para próximas reuniones o para un intercambio epistolar. La discusión de la Ley de Reconciliación que espera presentar el Gobierno el 20 de julio puede ser ocasión para volver sobre la búsqueda de fórmulas hacia el desmantelamiento de los paramilitares que hagan viable la masiva desarticulación de sus grupos armados y de sus redes de apoyo, y al mismo tiempo que signifiquen justicia, respeto al derecho de las víctimas y no impunidad.

Sobre exploraciones con las Farc y el Eln, la única rendija que dejó el Presidente, además de la condición sobre cese de hostilidades, fue un enigmático “no sé, puede ser” a propósito del Consejo Nacional de Paz. Allí dejó en el aire una invitación que las organizaciones propaz no pueden dejar pasar; palabras más, palabras menos: “Ayuden ustedes a que esos señores de la guerrilla, que no quieren nada con mi gobierno distinto a acciones terroristas, se decidan a un cese de hostilidades y a una negociación sincera para desmovilizarse”.

Así las cosas, no hay alternativa que seguir insistiendo desde esta orilla en el cuento de la no violencia, democracia, equidad y los derechos humanos como camino para salir de la crisis de violencia de la sociedad colombiana. Y ya que el Gobierno inauguró un escenario de diálogo con las ONG de derechos humanos y paz, toca asumirlo con imaginación que, aunque le haga subir la bilirrubina al Presidente, vaya mostrando que sí existen alternativas al belicismo que se ha apoderado de las altas esferas del gobierno de Colombia y de la guerrilla.

 

 


 
 
 

LA ESQUINA REGIONAL
www.laesquinaregional.com - soporte@laesquinaregional.com
Telefax: (057) 400 7411
Bogotá, Colombia

Los textos e imágenes que aparecen publicados en este sitio
se encuentran registrados en la Oficina de derechos de autor,
por lo tanto su utilización está sujeta a la autorización de los editores.