La obra de Vargas Llosa:
gran metáfora sobre el poder
 
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En octubre próximo estará en escena “La Fiesta del Chivo”, una adaptación para teatro de Jorge Alí Triana, uno de los más reconocidos directores de cine y teatro del país, basada en la obra literaria del escritor peruano Mario Vargas Llosa

por Néstor Mora

“¿Valía la pena, papá? ¿Era por la ilusión de estar disfrutando del poder? A veces pienso que no, que medrar era lo secundario. (...) Trujillo les sacó del fondo del alma una vocación masoquista, de seres que necesitaban ser escupidos, maltratados, que sintiéndose abyectos se realizaban”.
“La Fiesta del Chivo”

 

 

Los más recientes montajes para teatro, cine y televisión de Jorge Alí Triana se han basado en grandes obras de la literatura, especialmente colombianas y latinoamericanas, esto en razón de que su trabajo teatral se ha venido combinando con el cinematográfico y con la televisión, tanto el uno y como el otro se han transformado y nutrido mutuamente. Es “una acción de doble vía” en la medida en que el estaticismo del discurso teatral, de la limitación de tiempo y espacio que hacen que el teatro sea más de tipo verbal, explicado a través de las palabras y del diálogo, no resulta en este momento muy sugestivo para él. Por eso ha buscado un teatro que pueda narrar y traducir a través de la acción y de las imágenes nuestra cultura.


L.E: ¿Cuál fue la reacción de Vargas LLosa cuando le propusieron llevar al teatro “La Fiesta del Chivo”, fue fácil convencerlo?

J.A.T: Cuando se lo propusimos, lo primero que contestó fue: –“Miren, yo tengo varias obras de teatro, por qué no llevan a escena una de ellas, para qué se van a meter con eso”. Mi hija Verónica y yo insistimos y él dijo: –bueno, mándenme lo que van a proponer porque no veo posible que “La Fiesta del Chivo“ se pueda hacer en teatro. Efectivamente, nos empeñamos durante ocho meses a trabajar en esa adaptación. Se la enviamos y quedó gratamente sorprendido porque además de serle fiel al espíritu de la obra, veía valores teatrales posibles de llevar a escena.

L.E: ¿Cómo es su proceso creativo? ¿Hasta dónde respeta el texto literario y dónde comienza a intervenir su creatividad?

J.A.T: El respeto es lógico porque uno toma un material que tiene espíritu, esencia, atmósfera y sentimiento. No le soy fiel al lenguaje porque no se trata de ilustrar con imágenes teatrales o cinematográficas un texto narrativo, se trata más bien de descubrir los valores que puedan ser traducidos al nuevo lenguaje del cine o el teatro.

L.E: ¿Cómo se hace ese trabajo?

J.A.T: Aunque es difícil de decirlo porque hay cosas que pertenecen a la esfera de la intuición, cuando leo, veo cosas con posibilidad de desenvolverse en un escenario. No trato de hacer la novela, porque la novela está ya maravillosamente hecha. La idea es que el público vaya a ver una obra de teatro que está basada en la esencia de otra obra, pero que en el momento de ser traducida, comienza a ser otra cosa.

L.E: Por lo general en sus
obras hay una presencia del poder y su abuso, ¿por qué? Recordemos “Crónica de una Muerte Anunciada”, “La Cándida Eréndira”, y ahora “La Fiesta
del Chivo”…

J.A.T: Por una necesidad de entendernos, de saber ¿de dónde venimos?, ¿para dónde vamos?, ¿qué es realmente América Latina?, y ¿qué es Colombia? Siento que la obra de Mario Vargas Llosa es una gran metáfora sobre el poder. Él no hace simplemente una biografía de Trujillo, sino que rebasa eso, la traspasa, y va más allá, creando una reflexión sobre el abuso del poder. El personaje de Urania es una metáfora de lo que ha sido América Latina. En el montaje en Nueva York el personaje de Trujillo y el padre de Urania son el mismo actor, porque son la cara de la misma moneda. Nosotros somos culpables de lo que está pasando, no puede existir un horror como el del dictador Trujillo, sin que exista un tipo dispuesto a perder su libertad y dignidad. Ese es un tema que me interesa profundamente. Creo que el arte debe contribuir de alguna manera, al menos a hacer preguntas, a lanzar inquietudes, a mover conciencias y sentimientos alrededor de los grandes problemas que nos aquejan.

L.E: ¿Cuánto duró el montaje en Nueva York?

J.A.T: Fueron ocho semanas de ensayo de diez horas diarias. Estuve acuartelado no en la Gran Manzana, si no en la Manzana del Teatro. El trabajo tuvo dos semanas de pre-producción. El equipo fue muy heterogéneo con actores de mucha trayectoria y jóvenes, porque así lo requiere el reparto. Este fue un trabajo apasionado y disciplinado, con un magnífico equipo de producción. El escenógrafo fue el colombiano Julián Hoyos, la música de Jimmy Tanaca y actores cubanos, mexicanos, dominicanos, venezolanos. La obra estará hasta comienzos del verano y luego estaremos en República Dominicana.

L.E: ¿Cuándo estará ”La Fiesta del Chivo” en Colombia?

J.A.T: La primera semana de octubre. Este año estrenaré dos obras: en octubre “La Fiesta del Chivo” y en noviembre “I Took Panamá”, una obra que realicé en 1974 y por tratarse de los 100 años de la separación de Panamá, vale la pena recordarles a las nuevas generaciones cómo fue ese zarpazo de 1903.

L.E: ¿El montaje de “La Fiesta del Chivo” en Bogotá será igual al de Nueva York?

J.A.T: En esencia, sí. El elenco será otro, el público y el espacio que sin duda le darán un toque diferente. En tres semanas empiezo los ensayos para el estreno de noviembre en el Teatro Nacional de La Castellana, en Bogotá.

 

 

 


 
 
 

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