En
pleno siglo XX, cuando se pensaba que el progreso científico
había permitido identificar las enfermedades virales,
la presencia del síndrome
de inmunodeficiencia adquirida (Sida) vino a poner en evidencia
la existencia de un nuevo virus que sería el origen
de la muerte de más
de tres millones de personas cada año

Fotos Mónica Díez |
1983
marcó el principio de la lucha contra un mal desconocido
al ser identificado por un equipo del Instituto Pasteur de
París. El descubrimiento del virus fue posible gracias
a una gran colaboración entre diferentes especialistas
del mundo médico e investigativo francés. Sin
tal cooperación, la rapidez del avance en el conocimiento
y la comprensión del nuevo fenómeno no se hubieran
dado.
2003 es, desafortunadamente, el año que ha dado mucho
de qué hablar y que ha permitido recordar que llevamos
dos décadas sin encontrar la anhelada vacuna que evite
que millones de seres humanos pierdan sus vidas a causa del
Sida. Igualmente, ha marcado aún más las diferencias
entre los países que tienen los medios para tratar
tales situaciones y aquellos que continúan desamparados,
víctimas de un flagelo que se viene a sumar a las innombrables
dificultades.
El Instituto Pasteur, conmemorando el aniversario del descubrimiento
del virus causante de la enfermedad, convocó a una
rueda de prensa para “recordarles a los periodistas
que el Sida es una enfermedad inaceptable, 42 millones de
personas infectadas en 2002, de las cuales 90% viven en países
pobres, y que ésta es la razón por la cual el
Instituto tiene como una de sus prioridades científicas
la investigación sobre el síndrome de inmunodeficiencia
adquirida”.
La investigación es fundamental para hacer avanzar
exitosamente la terapia y el encuentro de una vacuna. De esta
manera, quince equipos del Instituto Pasteur de París
están dedicados a cubrir la mayoría de áreas
prioritarias, llevando a cabo trabajos en coordinación
y asociación con la Agencia Nacional de Investigación
sobre el Sida.
Estos trabajos van desde la evaluación del origen y
la evolución de la infección, hasta la variabilidad
del virus, los mecanismos de entrada y de multiplicación
del VIH en las células humanas y sobre todo, los tratamientos
y la factibilidad de la vacuna. Se debe precisar que, “hoy
más que nunca, es necesario trabajar en asociación
con otras organizaciones y estructuras tanto en Francia como
en Europa y Estados Unidos, sin olvidar la importancia de
la Red Internacional de Institutos Pasteur en el mundo.”
De acuerdo con las declaraciones hechas a la prensa, el Instituto
considera que, teniendo en cuenta las dificultades encontradas
hasta el presente, es indispensable que los científicos
conozcan mejor hasta los más mínimos mecanismos
de la infección y así controlarla. De la misma
manera, se desea que en caso de desarrollar la vacuna, ésta
sea de bajo costo para los países en vía de
desarrollo.
Según las cifras indicadas, hay 14.000 nuevos casos
diarios de enfermos de Sida y ninguna vacuna existente a pesar
de las aproximadamente 60 pruebas clínicas llevadas
a cabo en el mundo para evaluar unos 30 candidatos. Sabiendo
que el 90% de las personas infectadas por VIH, nombre del
virus causante del Sida, viven en países en vía
de desarrollo y que el acceso al tratamiento está limitado
por razones económicas, “la necesidad imperiosa
de una vacuna baja en costos y que pueda ser distribuida ampliamente
es una cuestión de actualidad.”
Desde este punto de vista, el Instituto Pasteur ha desarrollado
un proyecto con miras a elaborar una vacuna anti Sida a partir
de la vacuna contra el sarampión, de muy bajo precio
y de gran cobertura, ya que hace parte de las campañas
de vacunación de la Organización Mundial de
la Salud. El objetivo es fabricar una vacuna “combinando”
genes del VIH con el del virus atenuado del sarampión,
disponiendo así de una vacuna mixta VIH-sarampión.
La vacuna contra el sarampión ha demostrado su eficacia,
lo que hace presumir que una vacuna “combinada”
podría ser igualmente tolerada y tendría un
buen poder inmunogenisante. Sin embargo, existe el inconveniente
de que dicha vacuna sería esencialmente de uso pediátrico
ya que la mayoría de adultos han sido vacunados contra
el sarampión.
Los primeros resultados obtenidos en el ratón y en
el primate son alentadores e incluso animales que ya habían
sido vacunados contra el sarampión pudieron ser efectivamente
inmunizados contra el VIH. Esto quiere decir que la vacuna
“combinada” VIH-sarampión no estaría
limitada a la sola utilización pediátrica.
Paralelamente, la Unidad de Inmunidad Celular Antiviral del
Instituto Pasteur investiga sobre las diferentes variedades
del virus, puesto que otro de los objetivos es el de poner
a punto una vacuna que pueda proteger contra la mayoría
de ellas circulando en el mundo. Para ello, se cuenta con
una base de datos que contiene todos los VIH catalogados hasta
hoy en día.
Aunque
para acelerar la investigación una parte del sistema
inmunitario del ratón ha sido asimilado al del ser
humano, todavía no se han iniciado las pruebas clínicas
en el hombre y no es posible tener una idea de la fecha en
que ellas serán realizadas. No se puede ignorar que
se han hecho progresos en la investigación y en la
comprensión de la enfermedad, pero sin obtener aún
la tan anhelada vacuna.
Queda saber si en el momento de encontrar respuesta a tantas
investigaciones, la realidad no derrumbe las esperanzas de
poder entregarla a los países en vía de desarrollo,
convirtiendo la vacuna en otro producto más para comercializar
y aprovechar económicamente. Las víctimas del
Sida no deben caer ni en la explotación y ni en el
olvido.
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