Cumpliendo
con la Ley 152 de 1994, en la cual se establecen los
procedimientos
y mecanismos para la elaboración, aprobación,
ejecución y evaluación de los planes
de desarrollo, el gobierno actual presentó
ante el Congreso el documento denominado “Hacia
un Estado Comunitario” para el período
2003–2006
por
Liliana García Quintero
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El
Plan de Desarrollo contempla cuatro objetivos que se fundamentan
en la Seguridad Democrática; el Crecimiento Económico
Sostenible y la Generación de empleo; la Construcción
de Equidad Social y el Incremento de la Transparencia y la
Eficacia del Estado.
El debate no ha sido nada alentador y ha pasado por las mil
y una peripecias, luego de maratónicas jornadas, a
éste se le incluyó desde la creación
de fondos de capitalización social para estabilizar
las empresas de servicios públicos, hasta el régimen
pensional de los nuevos docentes. Y como si fuera poco, cuando
el articulado se encontraba listo para ser enviado a sanción
presidencial el documento se extravió.
Ahora resulta que por considerarse inconvenientes e inconstitucionales,
el presidente Uribe objetó algunos artículos
argumentando que éstos afectan las finanzas públicas.
Se trata del Artículo 8 en dos de sus disposiciones:
la que condiciona las políticas de seguridad democrática
a la búsqueda de un acuerdo de paz con las organizaciones
violentas y la que propone una exención tributaria
para el sector de la economía solidaria.
El Artículo 83, mediante el cual se otorgan recursos
de la Nación a los colegios departamentales de Antioquia,
Cauca y Boyacá, que fueron descentralizados; el Artículo
137, el cual hace extensivo el beneficio de los subsidios
de vivienda a soldados profesionales y algunos civiles de
las fuerzas militares. Y por último el Artículo
138 que habla de la creación de un Fondo de Seguridad
Aérea para el salvamento de las empresas de este sector.
De no ser aprobada esta objeción, el documento será
enviado para revisión a la Corte Constitucional y será
ella quien finalmente decida la suerte de los cuestionados
artículos. Faltará ver qué otro tropiezo
pueda sufrir el tan accidentado plan.
Una mirada a las líneas básicas del plan nos
permite ver que en materia de seguridad democrática,
se establece como estrategia el control del territorio y la
defensa de la soberanía nacional, el fortalecimiento
de la fuerza pública y la justicia y la lucha contra
el narcotráfico. Para lograr este objetivo el gobierno
propone, entre otros, la profesionalización de la fuerza
pública, la incorporación al servicio militar
de policías y soldados y la preparación de aproximadamente un
millón de ciudadanos que conformarán las redes
de cooperantes. Este aspecto es el eje fundamental del Plan
y de la política del gobierno Uribe, sin embargo retrocede
en la mirada de la violencia pues ésta sólo
se asocia al problema del narcotráfico y al problema
militar, tal como lo manifiesta el economista Jorge Iván
González, asesor para la Misión Social del Departamento
Nacional de Planeación, DNP, y Director del Centro
de Investigaciones para el Desarrollo, CID, de la Universidad
Nacional: “La violencia es multicausal y no se pueden
desconocer factores objetivos como la pobreza y la desigualdad,
porque aquí más que cuestionar el concepto de
la seguridad democrática, el debate debe darse en términos
de las libertades civiles, es decir, ¿con una presencia
militar tan fuerte, hasta dónde se van a respetar las
libertades?”.
Ahora bien, si analizamos la política de seguridad
democrática desde el punto de vista presupuestal, aquí
la pregunta sería ¿cuánto cuesta garantizar
la seguridad de los colombianos y del territorio nacional?
En este punto el gobierno tiene claro que la puesta en marcha
de esta estrategia depende de los recursos fiscales y de la
participación de la Comunidad Internacional. Precisamente,
en el segundo semestre de 2002 y como parte del proyecto político
del presidente Uribe, se creó el impuesto a la Seguridad
Democrática para aquellos contribuyentes que presentaron
declaración de renta y complementarios por el período
gravable 2001 para las personas jurídicas. Para el
caso de las personas naturales, los que hubiesen tenido un
patrimonio bruto al final de dicho período gravable
superior a $169.500.000. Las cifras no se hicieron esperar,
recientemente el director de la DIAN, Mario Aranguren, informó
que a la fecha se han recaudado por concepto de este gravamen
$ 2.44 billones y que la meta esperada era de $2.1 billones.
Tal como lo muestran las estadísticas, el comportamiento
fiscal en lo que a seguridad se refiere está funcionando
como el gobierno lo tenía previsto, de seguir así,
¿los colombianos y colombianas no tendremos que preocuparnos
por la inseguridad?

Foto
Luis Barros Pavajeau |
Regionalización ¿novedad o exclusión?
Como parte de la Renovación de la Administración
Pública, en materia de descentralización y el
ordenamiento territorial, se plantean puntos estratégicos
como: el de reorganizar la oferta de crédito y cofinanciación
territorial, que permitan la transparencia en la distribución
de los recursos para el desarrollo territorial. De igual forma
el gobierno expedirá un régimen Procedimental
y Sancionatorio de los tributos para las entidades territoriales
que les permita a los municipios tener herramientas para mejorar
el recaudo, ligadas a un Programa de actualización
catastral en las áreas rurales que conlleve al fortalecimiento
fiscal de los entes locales.
Es claro que mientras no exista tributación rural no
se pueden mejorar las condiciones de las ciudades –región
en sectores tan importantes como la salud, las vías
y la infraestructura, entre otros. Es necesario que se formulen
políticas desde el gobierno central en el sentido de
sensibilizar a los ciudadanos en la práctica de la
cultura de la tributación, que garanticen el debido
cumplimiento del recaudo.
Por otra parte, se implementará un programa de ordenamiento
territorial y evaluación ambiental, así como
el estímulo a los programas de ciudad –región
tales como Bucaramanga, Medellín- Valle de Aburrá
y Bogotá – Cundinamarca. Sin embargo, no se articulan
las dinámicas regionales de producción de ciudades
tan importantes como Cali, Barranquilla y Pasto.
Infortunadamente desde el punto de vista local no se ha logrado
con la descentralización dinamizar regiones, contrario
a lo que se esperaba, porque la industria se ha concentrado
más en Bogotá. Con la descentralización,
lo lógico sería que se contemplara en el Plan
que estas ciudades se conviertan en polos de desarrollo, es
decir que tengan las mismas oportunidades de competir. Por
ejemplo, si el 53% de la carga nacional pasa por La Línea
(la ruta más importante que comunica a la Región
Andina con gran parte del país), se deben construir
carreteras que permitan que el mercado fluya y los pueblos
circunvecinos se puedan beneficiar y no esperar a que cientos
de camiones se queden parados durante más de ocho días
por falta de mantenimiento en las vías, como ocurrió
recientemente. Si se plantea a Barranquilla como una ciudad
– región hay que garantizar que todas las ciudades
cercanas se comuniquen con ella y que el puerto pueda operar
normalmente.
“Si los recursos nacionales los destinan realmente a
estimular el desarrollo local – regional se va cambiando
el sentido de la descentralización, pero para eso se
tiene que creer en el mercado interno y como el Plan no cree
en la importancia del mercado interno es muy difícil.
Tenemos 46 millones de personas dispuestas a consumir y hay
que crear un mercado interno para las 46 millones de personas.
Por ejemplo, sólo con el plan “Vive Colombia
viaja por ella”, se está comenzando a estimular
el turismo básico y se pueden ver algunos polos de
desarrollo”, afirma Jorge Iván González.
Lo que queda evidenciado en la propuesta del Plan de Desarrollo
del gobierno Uribe es que se trata, como en los planes de
otros gobiernos, de una propuesta coyuntural que no resuelve
los problemas macroestructurales del país, en otras
palabras no plantea políticas de Estado a largo plazo
que solucionen las problemáticas reales tanto en el
campo económico como el social. El asunto resulta más
complejo en tanto, la lectura general del documento, muestra
un Plan de Desarrollo lejos de la planificación que
ha mostrado en otros campos el actual gobierno.
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