La
falta de conciencia sobre la importancia de los recursos hídricos
en la estabilidad y la supervivencia del hombre motivó
a la Organización de Naciones Unidas –ONU–
a declarar 2003 como el Año Internacional del Agua
Dulce
por
Diana Milena Rojas Garzón |
¿Sabía
usted que el volumen total del agua en la Tierra es de 1.400
millones de kilómetros cúbicos aproximadamente
y, que el agua dulce o potable sólo representa un 2%
de ese total, disponiendo el hombre en las fuentes de agua
que le proporciona la naturaleza de 93.000 kilómetros
cúbicos? El agua potable es cada vez más escasa
debido, entre otros factores, al crecimiento de la población.
En la última década, según estadísticas
del Ministerio del Medio Ambiente, la demanda se ha incrementando
10 veces más, que sumada al mal uso y a la contaminación,
disminuye notablemente la oferta de la misma.
La ONU ha resaltado la importancia de que los gobiernos y
las diferentes organizaciones privadas y gubernamentales se
comprometan con la protección de este recurso natural,
de lo contrario se estima que en el año 2025 dos tercios
de la población mundial vivirá en países
con escasez moderada o severa de agua y deberá asumir
el daño irreversible que esto representa para su desarrollo.
En Colombia
Colombia es la quinta potencia mundial en recursos hídricos
y, a pesar de contar con 1.500 kilómetros de ríos
y el privilegio de recibir una de las mayores precipitaciones
del mundo por su posición ecuatorial, no está
eximida de sufrir las consecuencias de la escasez del recurso.
Nuestro país posee cinco grandes vertientes (Caribe,
Pacífico, Catatumbo, Orinoco y Amazonas) y más
de 700 mil microcuencas. Sin embargo, esta riqueza hídrica
se acerca a extremos de paradójica escasez; cerca del
15 % del territorio nacional posee déficit de agua
y sólo 15 millones de habitantes recibe agua potable.
La situación no parece tener muy buenas perspectivas,
hoy día se muere un nacimiento de agua cada seis horas
debido a la tala de bosques, al uso desmedido de los recursos
que poseemos y a los altos niveles que generamos al no hacer
ningún tratamiento a las aguas servidas o residuales.
Agua y salud
La calidad y disponibilidad del agua condicionan el desarrollo
socioeconómico del país; todas las actividades
de la sociedad tienen que ver directa o indirectamente con
el recurso, ya sea en procesos de producción o en procesos
de consumo. En las ciudades es fácil suministrarse
el recurso; con sólo abrir la llave se recibe tanta
agua como se quiere, mientras en otras regiones del país
a pesar de tener fuentes cercanas de agua, el suministro es
reducido o prácticamente nulo. En la mayoría
de los casos porque las fuentes de agua son contaminadas y
el agua no es apta para el consumo.
Algunos de los contaminantes que pueden estar presentes en
el agua de origen son: contaminantes micróbicos, contaminantes
inorgánicos, pesticidas y herbicidas, contaminantes
químicos orgánicos y contaminantes radiactivos.
La contaminación del agua genera, entre otras consecuencias,
la desaparición de especies naturales y graves problemas
de salud, especialmente en la infancia. Más del 80%
de enfermedades en los países en desarrollo son generadas
por agua contaminada, entre las más comunes están
las enfermedades diarreicas, disentería, gastroenteritis,
sarna, esquistosomiasis, fiebre amarilla, dengue, malaria
y cólera.
Para preservar las fuentes hídricas es importante proteger
los nacimientos de agua, no tocar el musgo y los líquenes
que allí se encuentran, conservar las cuencas y las
microcuencas hidrográficas manteniendo las plantas
nativas, evitar que las aguas industriales lleguen a las fuentes
naturales, éstas previamente deben pasar por lagunas
de oxidación y sedimentación, no arrojar basuras
a las fuentes primarias como ríos y lagunas, no arrojar
detergentes y plaguicidas a los mares, ríos y lagunas,
controlar la erosión para evitar que los residuos orgánicos
se sedimenten en las fuentes de agua más cercanas y
disminuyan la capacidad de almacenamiento de agua de las fuentes
naturales.
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